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Borges procesado por María Kodama

23/12/2016 6:05 PM CST | Actualizado 23/12/2016 6:13 PM CST
GAIZKA IROZ/AFP/Getty Images
María Kodama, viuda y heredera universal de Jorge Luis Borges.

Podemos declarar que María Kodama detesta la literatura, y mucho más aquella que propuso en diversas prosas Jorge Luis Borges, su difunto esposo. Confundiendo la creación con el plagio, Kodama ha fungido como censora de aquellos que han sabido encontrar en el emblemático autor argentino un pretexto para enriquecer las formas literarias de la actualidad. Por ejemplo, Kodama logró retirar de las librerías el título El hacedor (de Borges), 'Remake' firmado por Agustín Fernández Mallo y editado por Alfaguara.

Fernández Mallo no hizo más que un ejercicio borgiano: la recreación de un texto a través de otra imaginación. Ahí donde había homenaje, Kodama leyó "una falta de respeto".

Conociendo la perspectiva tan estrecha de la viuda, podemos inferir que no le interesa la crítica literaria. En 2009, la Imprenta Argentina de Poesía, una editorial mucha más pequeña y menos lucrativa que Alfaguara, publicó El Aleph engordado de Pablo Katchadjian en un tiraje de apenas 200 ejemplares. El escritor y editor argentino tomó El Aleph, una de las narraciones más famosas y peor interpretadas de Jorge Luis (El Aleph esconde bajo su manto teológico una diatriba contra los vicios de la escritura modernista que imperaba en la época) y le aumentó palabras. Katchadjian fue embargado por 80 mil pesos argentinos. Recientemente se anunció que, además, enfrenta un proceso legal por "defraudación".

La tragedia de Borges es que se ha leído a través de los prejuicios que sacralizan pero falsean cualquier figura literaria.

El caso de Katchadjian demanda trazardiferencias entre el plagio y la mera creación literaria, entre la rapacidad de una heredera y el entendimiento de una obra tan compleja como es la de Borges.

Convendría hablar, por un momento, en términos literarios, con tal de alejarnos de la noticia que solo consigna el fallo legislativo contra Katchadjian: la misma obra de Borges arroja una posible perspectiva sobre la misma Kodama y sobre la literatura de Pablo.

Volvamos la mirada al cuento que cita Ricardo Strafacce, abogado defensor de Pablo Katchadjian, con la finalidad de señalar el absurdo del que es víctima su cliente. El texto en cuestión es "Pierre Menard, autor del Quijote". Lejos de contarnos una historia, "Pierre Menard, autor del Quijote" se disfraza de una revisión crítica de la obra de un tal Menard (la clasificación como técnica narrativa, ya utilizada de manera hilarante en El idioma analítico de John Wilkins, adquiere otro matiz para el "personaje": la noticia bibliográfica de este autor vacía las funciones de un corpus literario, convirtiéndolo en un pretexto conceptual).

Tras enumerar los artículos y poesías de este autor, se nos habla de su obra magna: nada más y nada menos que El Quijote. "No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil– sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea con las de Miguel de Cervantes", se nos dice.

Posteriormente, el responsable de esta crítica compara una oración de Cervantes y otra de Menard: son exactamente las mismas, aunque la experiencia de lectura que se nos plantea es totalmente distinta. "Pierre Menard, autor del Quijote" revela a un Borges experimental y, podríamos decir, humorístico. Ricardo Piglia, uno de esos raros lectores que sabe escribir, además de uno de los principales defensores del libro de Katchadjian, declara que "Borges exaspera y lleva al límite, casi a la irrisión, este uso de la cultura: la vacía de contenido, la convierte en puro procedimiento".

Mondadori Portfolio via Getty Images
Jorge Luis Borges junto a su pareja y secretaria en aquel 1970, María Kodama.

Pero la tragedia de Borges es que se ha leído a través de los prejuicios que sacralizan pero falsean cualquier figura literaria: la sabiduría decimonónica, el hombre libresco, los afanes casi científicos empañan las líneas de un prosista que tomó más riesgos formales que los que su monumento le hubiera permitido. El caso de Borges resulta particularmente interesante para pensar la sacralización del escritor. Él insistía en no considerar sagrada a la persona del escritor.

Hay una cita de 'Pierre Menard, autor del Quijote', que algunos piensan como un texto irónico pero quizá no lo sea. Hacia el final del cuento Menard dice que El Quijote era un libro agradable y que ahora es ocasión de brindis patrióticos y ediciones de lujo, un monumento. Y después dice que 'la gloria es una incomprensión, y quizá la peor'. Ahí está la idea de que la sacralización de un escritor es lo que impide leerlo bien, porque se lo lee como una cosa dura, cerrada", dice el mismo Katchadjian en una entrevista para La Voz, diario argentino.

Katchadjian sabe de la existencia del Borges excéntrico y le rindió un homenaje. A la manera de Pierre Menard con Cervantes, Katchadjian deja intacto el texto de Borges al tiempo que propone una lectura renovada. El gesto fue leído por muchos como vandálico (basta provocar una discusión al respecto en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM), y esas miras canónicas, muy de defensa patrimonial, fueron llevadas a su exceso por María Kodama, quien no lee a Borges pero sí se dedica a enaltecer no tanto su literatura, sino la propiedad intelectual que le corresponde. La primera es susceptible de homenajes y reinterpretaciones sin consecuencias legales. La segunda se traduce en el dinero que se tiene en el banco.

Los abogados de Kodama y el juez que llevó el caso determinaron que El Alpeh engordado no era más que un atentado contra las finanzas de la viuda. Discutir si aquel librito es plagio o un chapó resulta ocioso. Convendría, como recomienda Strafacce, leer a Borges antes de pedir la cabeza de Katchadjian.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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