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Trump nos arrastra a otra guerra de la que nadie habla

Mientras los estadounidenses están atentos al debate por la reforma sanitaria y los lazos de Trump con Rusia, él se ha ocupado en aumentar la presencia de tropas de EU en Siria.

28/03/2017 5:27 PM CST | Actualizado 29/03/2017 10:11 AM CST
Khalil Ashawi / Reuters
"Muchos expertos en Siria concuerdan en que una vez que se recupere Al Raqa de ISIS, la pelea apenas estará iniciando.

De forma callada, mientras los estadounidenses están atentos a la polémica del rechazo a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (mejor conocida como ACA u Obamacare), así como de las revelaciones de los lazos de la campaña de Donald Trump con Rusia, el presidente ha estado ocupado en la dramática expansión de la presencia de tropas estadounidenses en Siria. Y casi nadie en Washington se ha dado cuenta de ello. Los estadounidenses tienen derecho a saber cuáles son los planes de Trump y si esto nos llevará a una ocupación en Siria similar a lo que ocurre en Irak por los próximos años.

Sin una notificación oficial, Trump envió 500 nuevos miembros de las fuerzas armadas a Siria, con la evidente misión de participar en el inminente asalto al llamado bastión del Estado Islámico (EI o ISIS) en Al Raqa. Las notas de prensa sugieren que este despliegue militar podría ser solo la punta del iceberg; inclusive hay quien dice que el plan incluye el destacamento de cientos de tropas estadounidenses más para esta batalla en las semanas siguientes. Nadie sabe, en realidad, cuántos soldados están dentro de Siria en estos momentos puesto que la administración se ha esforzado en aumentar la presencia en secreto.

Hamad I Mohammed / Reuters
Sin una notificación oficial, Trump envió 500 nuevos miembros de las fuerzas armadas a Siria.

El despliegue implica un riesgo potencialmente catastrófico para EU y para el futuro de Siria y Medio Oriente. El Congreso no puede mantenerse en silencio en este aspecto. Yo me he opuesto por mucho tiempo a mandar a más soldados a operaciones en tierra en Siria. Me opuse durante la administración de Barack Obama y me opongo ahora porque creo que estamos destinados a repetir los errores de la guerra en Irak si tratamos de forzar la estabilidad política simplemente a punta de pistola. Por ello urjo a mis colegas que no han prestado atención a la presencia de tropas estadounidenses en Siria, a que por lo menos exijan que el gobierno conteste dos preguntas básicas antes de aprobar los recursos para esta peligrosa escalada en el conflicto.

Primero, ¿cuál es nuestra misión y cuál es nuestra estrategia de salida?

La explicación pública de la escalada militar ha sido la preparación para el ataque a Al Raqa. Tomar Al Raqa es un objetivo deseado desde hace mucho tiempo. El problema estriba en que las tropas de EU son una parte indispensable de la fuerza de invasión, lo cual nos obliga a permanecer allá y ser una parte indispensable en la ocupación. Esto es lo que sucedió en Irak y Afganistán, y no veo razón por la que no debamos pasar por lo mismo en Siria. Pero, si esto no es lo que planea la administración Trump, entonces deberían ser claros al respecto. Deberían garantizar al Congreso y al público estadounidense que solamente nos quedaremos en Siria a la caída de Al Raqa, no más.

Muchos expertos en Siria concuerdan en que una vez que se recupere Al Raqa de ISIS, la pelea apenas estará iniciando.

Hay otra pregunta relevante que hacer. Recientemente, Trump envió un pequeño grupo de operativos de las Fuerzas Especiales a Manbiy para mantener la paz entre las fuerzas kurdas y turcas estacionadas aquí y que se disputan el control de esta región remota en el norte de Siria. Esto parece indicar que nuestra misión militar es mucho más amplia, y más complicada, que simplemente retomar Al Raqa.

Muchos expertos en Siria concuerdan en que una vez que se recupere Al Raqa de ISIS, la pelea apenas estará iniciando. Así arrancará la batalla entre varias fuerzas de ocupación (los saudíes, los iraníes, los rusos, los turcos, los kurdos...) por ver quién será el que finalmente controle la ciudad. ¿Será entonces que se salgan las fuerzas de EU, o acaso en el plan de Trump se incluye permanecer para ser mediadores en el control futuro de enormes partes del campo de batalla? Esto podría ser un reflejo de Irak, en donde miles de estadounidenses han muerto tratando de saldar en el arreglo post Saddam las viejas cuentas entre los suníes, los chiitas y los kurdos. Y todo esto no podría resultar sino en un baño de sangre para los estadounidenses.

En segundo lugar, ¿tenemos una estrategia política o solo una estrategia militar?

El jueves de la semana pasada estuve con otros miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EU en un almuerzo con el secretario de Estado, Rex Tillerson. Me dio gusto que Tillerson estaba dispuesto a abrir las puertas del Departamento de Estado a un grupo bipartidista de senadores. Nuestra conversación fue honesta y directa. Durante la reunión, Tillerson mostró una franqueza admirable al admitir que la estrategia militar estaba mucho más adelantada que la estrategia diplomática en Siria.

Sin embargo, eso no fue más que una idea que se quedó muy corta. A menos de que exista un plan secreto que Trump mantiene fuera del alcance del Senado de EU, así como de su propio secretario de Estado, no hay en absoluto ningún plan para ver quién controlará Al Raqa a la salida de ISIS o para la Siria post Assad.

Sacar a ISIS de Al Raqa será una victoria en sí, pero si no arrancamos una serie de eventos, eso será solo una prolongación del enorme conflicto. Por lo que ISIS de inmediato se recuperará y utilizará la confusión para reagruparse y volver a emerger.

Los obstáculos para un plan político en el futuro de Al Raqa se incrementan semana a semana. Los líderes militares de EU quieren confiar en que los combatientes kurdos y árabes recuperen Al Raqa, pero esperan que los kurdos abandonen la ciudad a pesar de haber perdido cientos o miles de sus soldados en el ataque. Inclusive si esta fantasía se convierte en realidad, implicaría un pago a los kurdos por sus esfuerzos. Y es el día que no tenemos idea de cómo será este teatro sin que haya un menoscabo a los esfuerzos de paz por parte de los kurdos.

Por si fuera poco, las fuerzas respaldadas por los rusos y los iraníes, que acampan a las afueras de Al Raqa, no van a permitir que se instale por la paz un gobierno árabe o árabe-kurdo respaldado por EU dentro de la ciudad. Ellos van a querer jugar un papel y no existe un plan factible que los incluya.

Sin un plan político para el futuro de Al Raqa, cualquier plan militar será inútil. En efecto, sacar a ISIS de Al Raqa será una victoria en sí, pero si no arrancamos una serie de hechos, eso será solo una prolongación del enorme conflicto, por lo que ISIS de inmediato se recuperará y utilizará la confusión para reagruparse y volver a emerger. Se debería aprender de lo que pasó en Irak, Afganistán y Libia en donde una victoria militar sin un plan para lo que viene después casi equivale a no haber ganado nada. Y por increíble que parezca, estamos a punto de volver a cometer este error debido al (comprensible) entusiasmo por pelear contra un enemigo cruel.

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Yo quiero que ISIS se vaya. Lo quiero destruido. Pero quiero que se haga de la forma correcta. No quiero que estadounidenses mueran y que se desperdicien miles de millones de dólares en una guerra que representa el mismo error que la desastrosa invasión de EU a Irak. Y en específico no quiero que la guerra arranque en secreto, sin que se avise al Congreso que ya se inició.

El Congreso necesita entrar en escena y comenzar a cuestionar, antes de que sea demasiado tarde.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post y luego traducido y editado para su comprensión.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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