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Las cosas que pasan en un Super Bowl y que no ves en televisión

05/02/2017 7:00 AM CST | Actualizado 05/02/2017 6:34 PM CST

Gerardo Mora/Oxygen/NBCU Photo Bank via Getty Images via Getty Images
El 31 de enero de 2015, en Phoenix, Arizona, Jenna Morello participa en una actividad que formó parte de una competencia de arte callejero. Esto durante la NFLXperience, en el Centro de Convenciones de Phoenix.

De niño, mi más grande sueño era ir a un Super Bowl. Incluso mis papás a los seis años, me regalaron un libro de esos donde tú eres el protagonista y jugaba el famoso Súper Domingo.

Ese anhelo se hizo realidad en mi cumpleaños 29, en el Super Bowl XLIX (2015, Patriotas de Nueva Inglaterra vs. Halcones Marinos de Seattle, en Arizona), y ha sido la experiencia más increíble a nivel personal y laboral.

El show es constante, lo mismo vas por la calle y te encuentras una banda de guerra que a un ex jugador de la NFL conviviendo con aficionados que abarrotan los espacios públicos con un colorido envidiable.

Aunque todo es impresionante, tres eventos marcaron mi viaje.

El primero fue el Media Day (día para medios de comunicación). Lo primero que me llamó la atención fue a gente común esperando entrar al lugar. Recuerdo haber entrevistado a una pareja de Seattle que viajó 20 horas para estar solo en el Media Day.

Por 25 dólares se sentaron en la grada, escucharon las conferencias de los jugadores y se tomaron fotos con algunos miembros del equipo. Al no tener el suficiente dinero para comprar un boleto para estar en el juego, esas personas lograron sentirse parte del gran juego de una forma u otra. La NFL sabe su negocio.

El Super Bowl deja de ser un partido y se convierte en un programa de cinco horas.

Una vez superados los dos retenes policiacos y tener que comprobarle a un policía que efectivamente se trataba de una laptop y no de una bomba, ingresé a este hormiguero de reporteros donde tienes dos horas para entrevistar a los dos equipos. Claro que compites contra alrededor de 300 medios de toda índole. Como periodista, es un reto mayúsculo conseguir llegar a Tom Brady y que te conteste tu pregunta.

Como recordatorio para reconocer el impacto que nuestra profesión tiene en el mundo, existe una pantalla donde en vivo puedes ver cuántos tuits, fotos en Instagram y posteos en Facebook se están generando en ese momento. Saber que millones de ojos están al pendiente del lugar en el que estás es abrumador.

Como periodista, es un reto mayúsculo conseguir llegar a Tom Brady y que te conteste tu pregunta.

Kirby Lee-USA TODAY Sports
Tom Brady atiende a periodistas durante el día de actividades con la prensa. Esto en el marco del Super Bowl XLIX , en el US Airways Center el 27 de enero 2015, en Arizona.

El segundo gran momento fue la conferencia de Katy Perry. Dos retenes de seguridad después, te das cuenta que las mil sillas disponibles para prensa no son suficientes, sentado en el suelo no estuve tan lejos de la cantante, pero resulta un tanto desalentador que únicamente permiten 10 preguntas y la mitad son personas previamente elegidas por el staff de ella. Sobra decir que su show es uno de los mejores en la historia y ahora soy un gran fan de su música por todo lo que me hace recordar de aquel viaje.

Kirby Lee-USA TODAY Sports Reuters
Katy Perry en la conferencia de prensa del Super Bowl XLIX el 29 de enero de 2015, en el Centro de Convenciones de Phoenix.

Por último obvio está el juego, sin embargo no fue lo que esperaba. El Super Bowl deja de ser un partido y se convierte en un programa de cinco horas. Como tal, tiene pausas comerciales que incluso obligan a los jugadores a esperar en el campo a que terminen los anuncios del Super Bowl y proseguir con su batalla en el emparrillado.

Brian Snyder / Reuters
Julian Edelman, de los Patriotas de Nueva Inglaterra, celebra su atrapada de touchdown.

¿Alguna vez se preguntaron por qué Obama nunca apareció en un Super Bowl? Bueno, para la seguridad nacional esta final es un evento con el riesgo máximo de un ataque terrorista, por lo que incluir al presidente de los Estados Unidos solo alimentaría más las ganas de un posible atentado. Es maravilloso ver después del himno a los aviones pasar por encima del estadio, pero no es su única función.

Como periodista deportivo, aquella semana en Phoenix me marcó de por vida. Aprendí mucho sobre cómo salir airoso de una cobertura tan exigente, diversa y demandante. Como persona, el Super Bowl XLIX es de mis momentos favoritos en la vida y aunque odio deportivamente a Tom Brady, puedo presumir que vi ganar a uno de los mejores quarterbacks en la historia de un deporte que amo desde niño.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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