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Tierra llamando a Bieber... ¿qué diablos te está pasando Justin?

22/02/2017 6:18 AM CST | Actualizado 22/02/2017 11:21 AM CST
Chino Lemus
Chino Lemus 2017 (c)

Si fuiste de las 175,000 personas que asistió al concierto de Justin Bieber en México, entenderás mi pregunta: WTF is wrong with that kid?!

Un poco de background para que no se entienda como juicio el tema que hoy nos atañe, que es la apatía extrema del cantante: ¡soy belieber de corazón!

Lo he ido a ver todas las veces anteriores que ha estado en nuestro país y si bien no me sé el 100% de sus canciones, sí me sé muchísimas, así que era impensable no acudir a nuestra cita en el Foro Sol. Estaba súper emocionada, incluso nerviosa. Recordé el concierto de hace cuatro años, cuando un Justin con unas tablas impresionantes y un derroche de energía brutal me conquistó.

Pero al muchacho nos lo cambiaron y aquí están mis teorías al respecto:

1) "ÑAH, HUEVA". Si no fuiste al concierto, ¡no te perdiste de nada! Si acaso de una gran desilusión (si eres fan, sino ni eso). Justin no mostró una pizca de alegría ni entusiasmo. Era como si nos viera con flojera. La mirada era de aburrimiento, de hartazgo. Era como si se preguntara para sus adentros: "¿No tenían algo mejor que hacer hoy? ¿No? Pues no es mi problema, yo tengo hueva".

2) ESTABA EMPASTILLADO. Se sabe que las estrellas de la talla de JB tienen problemas para conciliar el sueño. Mi segunda teoría es que estaba dopado, amodorrado, como recién levantado, y ni el show de luces ni los fuegos pirotécnicos ni la tecnología de impacto que trae lograron despertarlo. La chamarra amarilla y el pelo de pollo no le ayudaron nada, ni qué decir de los pantalones caqui. He visto gente vestida más cool en el Oxxo.

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3) DURMIÓ MAL. También puede ser que la H. Ciudad de México y su altura no ayuden a nuestros visitantes, pero el joven tiene casi 23 años (en una semana es su cumpleaños) y ya llevaba 48 horas en tierra azteca. ¡Pero es que de verdad! ¿Qué otra razón puede explicar su "valemadrismo" –por no decir cinismo– a la hora del playblack? Porque ya dijeras: "Es que baila impresionante, da vueltas y corre por el escenario, sus pasos son un mix de Michael Jackson y Madonna", ¡pero ni eso! El muchacho a duras penas mueve los brazos #HuevaTotalyAbsoluta.

4) NO LE GUSTA LA FAMA. Hubo un conato de buen concierto y fue cuando cantó sentado en un lindo sofá rojo, tocando una bonita guitarra acústica. Al menos las beliebers no gritamos como locas porque ya se sabe que abandona el escenario cuando se desespera. Pero no, las mexicanas nos comportamos a la altura, coreamos sus canciones y él se veía semi-contento. Esto me lleva a concluir que sí le gusta cantar y tocar la guitarra –y la batería– pero no le gusta la fama, el acoso y el haber perdido cualquier intento de mantener su vida privada, eso: privada.

5) NO LE GUSTA SU VIDA. Hubo una canción que me sacó mucho de onda, pero nuevamente, quizá sea un reflejo de mi situación actual... En una de esas estoy igual de deprimida que él y por eso conectamos. En fin, la canción se llama "Life is worth living" y a esa sí le metió galleta, la cantó con sentimiento. Pero no pude evitar pensar: "¿será que es un grito de auxilio disfrazado?, ¿una especie de mantra o decreto para convencerse a sí mismo que aunque la vida apesta y está llena de paparazzis, vale la pena vivirla?".

La sobrina de una amiga bailó en el escenario ¡con él!, y aunque fue una de las noches más especiales de su vida, coincide con nosotros (con su tía y conmigo) en que JB la neta estuvo fatal. Lo peor del asunto, y por lo que casi título este post "I want my money back", es porque nos la pegó. De un Foro Sol que vibraba y gritaba eufórico no quedó ni huella dos horas después.

Las niñas a mi alrededor, cuando prendieron las luces, se preguntaban unas a otras: "¿ya acabó?, ¿a poco ya acabó?". O sea, ¡ni color se dieron! OK, estaban distraídas grabándolo todo para sus fans de Snapchat (que espero que sean muchos porque ¡ah, qué ganas le echaron!), pero aun así...

Bieber, ¡buen camino a Australia! Esperemos que duermas bien en el avión para que llegues descansado y ofrezcas un buen concierto; al menos uno donde finjas que te gusta lo que haces y te diviertes haciéndolo. Porque si ni una ni otra, descansa. Como dicen en la Kabbalah: "if you can't TAKE it anymore, start GIVING". Si no puedes más, haz un alto y comparte algo de todas esas bendiciones que tienes y que quizá ya no te permites valorar. Piénsalo...

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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