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Por qué los perros me caen mejor que las personas

15/08/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 15/08/2017 8:41 AM CDT
Ricorda Films by Mariel Mayora

... y si tienes perrhijos, estarás de acuerdo conmigo.

Vamos por partes. Lo primero que tengo que decir es que es cierto: no puedo comparar manzanas con mangos ni pepinos con jícamas. Entonces en realidad mi comparación perros vs personas no debería ser. Somos diferente especie. Pero es un texto muy solicitado, así que me daré a la tarea de abordar algunos puntos al respecto.

Desde hace un tiempo me jacto de poner en algunas de mis descripciones de redes sociales que, en honor a la verdad, me caen mejor los perros que las personas. ¿De dónde viene tal aseveración? De una constante decepción humana a nivel físico, emocional, social, ambiental...

Sé honesto, ¿alguna vez has alucinado al ser humano como especie? Casi te podría apostar que sí. Porque así como somos capaces de grandes innovaciones y los más bonitos gestos de amor, muy seguido optamos por todo lo contrario: no parar hasta ver cómo le amolamos la vida al de al lado y hacernos la vida de cuadritos para luego jugar a ser las víctimas mientras abusamos de los más débiles (en muchas ocasiones, los propios animales).

La teoría de la grandeza animal y la bestialidad humana la baso en 3 puntos:

1) Ellos no tienen ego. Están libres de esa maldita voz que nos acecha diciendo que no somos lo suficientemente buenos, que el sol no sale para todos; que el otro es bueno que esté bien, ¡pero ojo!, siempre y cuando no esté mejor que yo. Y así, una lista eterna de comportamientos oscuros y negativos que los perros no manifiestan. Claro que atacan, muerden y se enojan, pero es por instinto, no por fregar a los demás.

Otro punto importante: a raíz de que carecen de ego, no son rencorosos sino abundantes en misericordia. No importa la regañada que le acabes de dar, basta que le hables bonito para que ceda a tus encantos. Bueno, OK, a veces se hacen los dignos (pero nunca más que una persona) y su objetivo no es manipular o hacerte sentir culpable; es porque también sienten... y quien diga que no claramente no tiene un perro en casa. Del maltrato animal extremo prefiero no hablar. Solo diré que es directamente proporcional al agradecimiento que sentirá el peludo una vez recatado.

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2) El amor de los perros es incondicional. No importa la edad, la raza, el color, el tamaño o el nombre que le hayamos puesto, el perro nos quiere sí o sí o sí, SIEMPRE. Que si el dinero, el trabajo, el acné, los kilos de más, a un perro no le importa siempre y cuando te vea contento (y juegues con él). ¡Igualito que nosotros! #NOT #NOT #NOT

El amor humano, desafortunadamente, es condicional, vulnerable, temporal y emocional. Yo tenía un novio que siempre decía que "cuando la necesidad entra por la puerta, el amor sale por la ventana". Triste, pero cierto. Y ni se diga si por la puerta entran años, arrugas, despidos, lágrimas y depresiones; ¡el amor huye por donde puede!

No es broma cuando digo que seríamos mejores seres humanos si en todas las casas/familias hubiera un perrito. ¡Su energía es tan sanadora y amorosa! Son verdaderamente increíbles.

3) Los perros son y les vale. Punto. Yo nunca he visto a un chihuahua haciéndose pasar por dócil y carismático. Jamás he visto a un schnauzer decir: "no voy a ladrar aquí porque es inapropiado". O a un labrador pensar: "me voy a meter a esa fuente y seré el centro de atención". Y menciono razas porque al final del día todos los doggies adoptados tienen reminiscencia de alguna, entonces más o menos puedes saber de qué van sus conductas (dije "más o menos", que conste, porque luego sacan a relucir sus traumas, ¡pobecitos!).

La cuestión es que yo sí conozco personas que dicen que viven en lugar cuando habitan en otro, mujeres que compran bolsas pirata para intentar encajar en su círculo social y hombres que endeudan hasta la conciencia con tal de impresionar a su nueva conquista. Sobra decir que relaciones así duran poco y son de lo más cansadas porque ¿cuánto tiempo puedes fingir?

Finalmente quisiera decir que no me parece casualidad que hoy haya dos películas en cartelera tratando —como tema principal— la capacidad destructora del ser humano (La guerra del Planeta de los Simiosy Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas), ¡y me encanta! Porque eso quiere decir que ya no estamos taaaan en el hoyo; quiere decir que estamos haciéndonos conscientes de que hemos estado jugándole muy chueco a la naturaleza, a los animales y a la Tierra en general. Es hora de meterle más energía femenina al asunto, vas a ver que vamos a estar mucho mejor. Lo auguro.

Por favor, ADOPTA.

Ricorda Films by Mariel Mayora

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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