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La vida es tan buena maestra que, si no aprendes la lección, te la repite

12/09/2017 7:01 PM CDT | Actualizado 13/09/2017 11:57 AM CDT
Alex Jodoin para Stock Snap
He vivido momentos increíbles que agradezco con todo mi corazón y experiencias turbias que me han costado trabajo valorar y apreciar.

Desde que tengo uso de razón pienso que el propósito del cine va mucho más allá de entretener. Desde chica la lógica me dice que nadie puede/debe gastar millones de dólares para decir nada, ¡tiene que haber un mensaje! Y yo, como fan —que no experta— del séptimo arte, intento por todos los medios descifrarlo.

El sábado, con cero planes en la mira (¿ventajas? de la soltería), opté por ver una peli "muy kabbalista": El Día de la Marmota (Groundhog Day). Es una de mis favoritas porque deja muy claro que "la vida es tan buena maestra, que si no aprendes la lección, te la repite". Para mi tristeza, me di cuenta que, al menos en cuanto a relaciones de pareja se refiere, he sido todo un Phil (Bill Murray en la cinta).

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Profesionalmente hablando para nada considero que esté "atrapada en el tiempo" (como se llamó la película en España). Te cuento: en este momento soy la editora en jefe de una increíble revista. Yo sé que esto sucedió porque antes fui editora de sociales, de belleza y de estilo de vida en otras publicaciones. Además, la verdad esto de escribir es lo mío, ¡me fascina!, y seguido me dicen que soy muy buena (a tal grado que ya me lo creí, entonces he caído en lo que viene siendo un círculo virtuoso).

Sería muy tonto de mi parte creer que los años que pasé en Reforma, Caras, Glamour y Central, por mencionar algunos de los medios para los que he colaborado, han sido "de oquis". ¡Nooo, seeeñor! Le he sufrido, la he gozado, lo he padecido hasta las lágrimas y lo que he disfrutado... también hasta las lágrimas (porque #sensible).

He vivido momentos increíbles que agradezco con todo mi corazón y experiencias turbias que me costaron un poquito más de tiempo, pero que hoy igualmente aprecio y bendigo (al final son las que han forjado mi carácter, truth be told).

Anyway, en cuestión de novios y vida sentimental, me canta otro gallo absolutamente. ¡Soy un desastre! Ahí sí haz de cuenta que estoy en modo "Repetir". ¿Por qué lo digo? Porque desde hace 10 años que corté con un niño con el que me iba a casar, cada vez que termino con el sapo en turno, lo único que pienso es: "Aaauggggh, ¡un año más vieja! ¡Qué total pérdida de tiempo! ¿Por qué, Dios? ¿Qué hice yo para merecer esto?". Es mi piloto automático de pensamiento.

La verdad es que, entre broma y broma, cientos de veces me he unido al grito desesperado de Charlotte (en Sex & the City): ¡¡¿¿Dóooonde estáaaa??!! He estado saliendo con hombres desde que tenía 15 años, ¡¡llevo más de 20 buscándolo!! Estoy exhaaaausta, ¡¡¿¿dónde estáaaa??!! (un pañuelo, por favor).

La realidad es que creo que mientras siga viendo a mis exnovios como nada más que una pérdida de tiempo, el sapo vestido de príncipe seguirá sin dar color. ¿Por qué? Porque es injusto e irreal. No ha sido así, ¡para nada!

Abraham no fue una pérdida de tiempo, me enseñó lo que es el compromiso y la inocencia del primer amor. Gerardo no fue una pérdida de tiempo, me demostró que el carrazo y la casota al final del día no te salvan de andar con un pelele que simplemente no te merece; Gastón no fue una pérdida de tiempo, gracias a él que conecté más con mi papá, pues entre los tres adoptamos a un perrito que nos costó muchas lágrimas y esfuerzo (y dinero) salvar. ¿Mencioné que lo sigo extrañando como loca? Al perrito...

Y Bernardo, mi más reciente desadquisición, tampoco fue una pérdida de tiempo. Me hizo ver que el deseo de casarme y formar una familia es legítimo y auténticamente mío, no pura borregada; "porque todas mis amigas blah blah blah" ha dejado de ser mi argumento principal para querer boda e hijos, finally!!!

¿Cómo puede ser que en un tema hasta cierto punto más importante –"amor" sobre "trabajo"– haya estado viviendo en el Día de la Marmota? #noesdeDios #yanilloraresbueno #másvaletardequenunca

¿Será que algún día aprenderé a distinguir entre un galán con potencial y un patán en potencia? ¿Será que algún día dejaré de creer que para que alguien se enamore de mí tengo que cruzar con menuda destreza una docena de aros de fuego?¿Será que algún día seré coherente entre lo que pienso, digo y hago? Porque, ¡ah, canijo!, pareciera que mi amiga Emma tiene razón: ¡algunas mujeres somos tripolares!

¿Será que algún día venceré la maldición marmotiana y encontraré al anhelado Príncipe, que si bien no quiero que me rescate (tengo una vida bastante bonita, no need to be rescued), sí quiero que me trate como reina?

A decir verdad, creo que solo entonces podré fluir y relajarme y soltarme y entregarme y enamorarme como si fuera la primera vez. La buena noticia es que siento que estoy cada vez más cerca porque, como dicen, "admitir el error es el primer paso para superarlo". Estoy en el hoyo and I want out! And I'm freaking ready! (at least I think I am).

pd. Dispensa los inconvenientes que mi "pochez" te ocasiona. Creo que en mi otra vida fui gringa.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.