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El don que me urge

07/06/2017 5:08 AM CDT | Actualizado 07/06/2017 9:12 AM CDT

Octavio Fossatti para Stock Snap

¿Te ha pasado que estás pensando en algo cuando un amigo te llama y te dice exactamente lo mismo? ¿O que llevas dándole vueltas a un tema cuando te llega un correo que habla justo de eso? Estoy casi segura que sí.

Recientemente me pasó y el tema en cuestión es: ¿qué quiero hacer? Me lo pregunta mi papá, mi mamá, mi hermano, mi novio, mis amigas, ¡hasta la vecina! En persona, por mail, WhatsApp, Messenger, you name it. "¿Qué quiere hacer Bianca?" ha sido EL tema de conversación durante las últimas tres semanas. Pero lo más curioso fue lo que me pasó el viernes pasado.

Viajé a Punta de Mita a la inauguración del Hospital Punta Mita que, OK, es una GRAN obra. Pero no fueron las instalaciones (de primer nivel), la inversión hasta el momento (de 4 millones de dólares), su personal (servicial y profesional) o la misión (súper noble) lo que más me impresionó. Fue la historia de su fundador, el doctor Sam Najmabadi, lo que dejó con el ojo cuadrado.

La resumiré lo mejor posible:

2012: el doctor viaja a Punta de Mita y queda embelesado. Decide junto con su esposa que es el lugar ideal para retirarse. Es el paraíso en la tierra, pero tiene un "pero": los servicios de salud. Un punto importante para un médico que sabe que uno, con la edad, no se hace más joven.

2013: el doctor compra un departamento, que posteriormente cambia por una casa en Punta Mita. El sueño a largo plazo va tomando forma, pero no nota mejorías en el tema de la salud. Hay dos clínicas, pero el hospital más cercano está a más de hora manejando.

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2014: el doctor asiste a la primera reunión de condóminos del fraccionamiento. En la junta menciona la idea de construir un hospital para la comunidad. Los vecinos no lo bajan de iluso en el mejor de los casos; de bloffero en el peor.

2015: es la segunda reunión de condóminos a la que asiste el doctor. Vuelve a tocar el tema del hospital y comparte, con gran ilusión, que ha comprado un terreno. Los vecinos creen que a la mera hora se construirá una casa más grande.

2016: es la tercera reunión de condóminos a la que asiste Najmabadi. Cuando habla de su proyecto, dice que ya tiene los planos y que en un año estará inaugurando el hospital. Los vecinos se ríen. "No conoce México lo suficiente", opinan, "aquí un año tiene 24 meses".

2017: es la cuarta reunión de condóminos. El doctor llega entusiasmado y feliz. El nosocomio es una realidad. Los vecinos están invitados a la inauguración del Hospital Punta Mita. Un lugar pensado para americanos, canadienses y mexicanos, ricos y pobres por igual.

¿Cómo se llamó la obra? ¡Clarividencia! ¿Cuál es la clave del éxito del doctor? ¡Saber qué quería! Hay una frase —muy bonita y muy trillada— que dice: "Cuando sabes lo que quieres, el universo conspira para que lo logres". ¿Pero qué pasa si no sabemos lo que queremos? ¿Si un día nos levantamos imaginando "A" y al otro deseando "Z"?

En mi caso, por ejemplo, un día me urge casarme. Al siguiente, la sola idea me da escalofríos. Un día quiero un trabajo "godín". Al otro agradezco poder ir a Mazatlán en temporada baja (no que descanse mucho, pero al menos escribo viendo el mar en compañía de mi perro). Un día quiero ser popular y "famosa". Veinticuatro horas después no puedo parar de agradecer las ventajas del anonimato (que básicamente es salir en fachas sin temor a ser expuesto en redes sociales).

¿Cómo demonios –por no decir algo peor– puede el universo "conspirar" a mi favor si estoy más hecha bolas que un estambre?

¿Cómo se supone que Dios (o como cada quien le llame a su ser divino) me mande a las personas correctas en el momento perfecto cuando un día quiero una cosa y al siguiente otra, completamente opuesta? ¡Ni cómo ayudarme!

Por eso hoy pido clarividencia. Ese don tan valioso que consiste en ver con claridad y certeza lo que se quiere. Esa habilidad de distinguir la misión personal y los deseos, para luego ponerse en acción y hacerlo realidad; esto es MUY importante, ya que si no se quedaría en meras intenciones (que es a lo máximo que llego yo).

Te mentiría si te dijera que hoy, 7 de junio, sé perfecto lo que quiero. Estoy en ello, sigo dilucidando. Pero en el ínter, creo que estoy mejor que ayer. Al menos puedo admitir que estoy perdida. Ya solo me tengo que encontrar.... y estoy trabajando arduamente en ello. Wish me luck!

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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