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¿Cómo y cuándo evaluar los propósitos de Año Nuevo?

03/01/2017 7:00 AM CST | Actualizado 03/01/2017 7:00 AM CST
Robson Hatsukami Morgan para StockSnap

Ángel Alegre, creador del blog (que me ha cambiado la vida) "Vivir al Máximo", dice lo siguiente: "Cuando tu barco tiene un agujero y se está hundiendo no tienes que sacar agua más rápido. Lo que tienes que hacer es tapar el agujero, sacar toda el agua y entender por qué se hizo el agujero, para que no vuelva a ocurrir a los pocos días. De igual manera, cuando estás agobiado no necesitas trabajar más, sino todo lo contrario: necesitas detenerte, revisar tus prioridades y simplificar. Y simplificar incluye eliminar, delegar y negociar".

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Buena parte de que no nos planteemos objetivos a principio de año tiene que ver con experiencias pasadas de frustración y fracaso.

Si eres Godínez (o alguna vez lo fuiste), estarás de acuerdo conmigo que el director general o dueño de la empresa jamás permitiría trazarse metas que se revisarían al cabo de 12 meses. ¿Cómo para qué? Sería demasiado iluso pensar que, siguiendo con la analogía del barco, se va navegando en tiempo y forma hacia la dirección correcta. ¡Habría demasiada agua infiltrada para entonces!

Como en las empresas, las personas deberíamos revisar nuestros resultados cada tres meses, un periodo de tiempo válido para ver si algo funciona o no. En el primer caso habrá que celebrar; en el segundo, realizar algunos ajustes.

No hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va.

LAS PREGUNTAS A HACERSE

Lo primero que nos tenemos que preguntar a la hora de realizar un análisis de nuestros propósitos anuales es:

1) ¿Tengo claro lo que quiero?

Si contestaste "sí", pasa a la siguiente pregunta.

Si contestaste "no", revisa el objetivo.

2) ¿Lo estoy consiguiendo?

Si contestaste "sí", ¡sigue adelante!

Si contestaste "no", revisa el proceso.

Una vez hecho este análisis podremos lanzarnos de nuevo a la aventura. Desempolvar la brújula puede ser muy útil cuando de conquistar nuestros sueños se trata. Porque como bien decía Stephen Covey, tendemos a dedicar la mayoría de nuestro tiempo y energía a los asuntos urgentes, cuando quizá los importante sean, valga la redundancia, más importantes.

Es básico hacer el balance por escrito, ¡hay que bajarlo de la mente al mundo terrenal! Esto ofrece una claridad y honestidad vitales a la hora de evaluar.

Extra tip: marca en el calendario las fechas y eventos importantes del trimestre para visualizar mejor tus semanas a fin de poder equilibrar la vida personal y profesional de manera exitosa. Recuerda que trabajar con entusiasmo es tan elemental como descansar y socializar.

Finalmente, pensemos que el conseguir o no nuestros objetivos no debe convenirle ni perjudicar a nadie más que a nosotros mismos. ¡Y es justo eso lo que los hace tan especiales!

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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