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Cómo detecté (y corrí) de una relación violenta

04/12/2017 7:00 AM CST | Actualizado 04/12/2017 10:47 AM CST
Freestocks.org para Stock Snap

"Esto como que no me vibra".
"Esto como que no me late".
"Esto como que no me encanta".
"Esto como que no se me hace cool".

Así yo hace un tiempo, todos los días. Si no era por "equis", era por "ye". Llegué a pensar que yo era la típica chava quejumbrosa a la que "ningún chile le acomoda". Pero tengo un par de amigas que me hicieron ver lo contrario: "Tú eres la más fresh", "¡pero si eres la más relajada!", "con él eres otra, ¡y no para bien!", "ve cómo te tiene, amiga, ¡haz algo!, no es normal".

No estás tú para saberlo pero yo sí para contarlo. La relación con Gonzalo (llamésmole así) era como vivir en la rueda de la fortuna: momentos increíbles seguidos de gritos, detalles súper románticos seguidos de comentarios hirientes, gestos amorosos seguidos de reacciones violentas. Honestamente yo ya no sabía qué esperar ni cómo actuar. Ya no sabía si decir y hacer o mejor quedarme callada, lo que fuera sería "usado en mi contra".

Cuando estaba con él me convertía en una bola de nervios e inseguridades; que si las uñas ("¡te urge un manicure!"), que si el pelo ("¿hoy no encontraste el cepillo, mi amor?"), que si mi trabajo ("¿por qué eres tan irresponsable? Neta estás en el hoyo"), que si como hablo ("¡No se dice 'ocupo'!"), que si mis amigas ("¿con quién vas?, ¿con la gorda? ¡Qué asco!"), que si mi intensidad ("no, no eres mi prioridad uno ni dos ni tres porque te conozco hace un mes; si tú pusiste todos tus huevos en una canasta no es mi problema").

Xavier Sotomayor para Stock Snap

Aconsejada por una de las dos amigas que mencioné antes fui a ver a Ingrid, una psicóloga con enfoque cognitivo-conductual que me dio muchísima claridad. "¿Qué te trae por aquí?", me cuestionó al entrar a su consultorio. "Estoy en una relación que no da para más, pero me da miedo cortar porque estoy en un momento de mi vida en el que prefiero estar 'mal acompañada que sola'... Sé que no estoy feliz y que esto no va para ningún lado; me pesa que estoy perdiendo el tiempo que, casual, es lo más valioso que tenemos", le contesté.

Después de platicarle tres detalles de mi relación me detuvo: "Te voy a decir las características de las personas borderline, que a nivel de psiquiatría se llama trastorno límite de la personalidad, y me dices si Gonzalo tiene algunas":

  • Inestabilidad en las relaciones interpersonales.
  • Cambios bruscos en el estado de ánimo.
  • Impredecibles, dramáticos, irritables, experimentan la ira o la tristeza fácilmente.
  • Cero tolerancia.
  • Al tener miedo al abandono, hacen grandes esfuerzos por mantenerse en una relación, de ahí que se desviven por el otro, son emotivos... Al mismo tiempo, su gran miedo a la intimidad los lleva a mostrarse hostiles en sus relaciones. De ahí que tienen relaciones emocionales muy intensas e inestables; oscilan entre la idealización y la devaluación.
  • Son parejas que te tienen en una montaña rusa porque un día te ama con locura y al otro te odia; un día se desvive con muestras de cariño, al otro te ignora o te ataca. Mantienen a las personas en un círculo afectivo del que es difícil salir.

Mi cara: 😳 😱 😳 😱 😳 😱
Me quedé en shock. Estaba describiendo a Gonzalo 😪

"No tienes que cortar ahora, hazlo cuando tú quieras, cuando puedas, cuando tengas las ganas y la voluntad", agregó Ingrid. Y yo, que tan bien funciono en libertad, pensé: "Ahora es cuando".

Me tardé 24 horas y fue el rompimiento más civilizado que te puedas imaginar. Quedamos "como amigos" (aunque yo no creo en eso) ¿y sabes qué? No le comenté nada acerca de la psicóloga ni su "detalle" de personalidad porque no es mi asunto hacerle ver a la gente que le falta un tornillo (o litio, o algo más).

Creo que eso debería nacer de él, de una reflexión profunda al ver que ninguna de sus relaciones –con nadie: ni con la familia, los amigos o la novia– es estable, plena o satisfactoria. Soy una fiel creyente de que la gente sí cambia, siempre y cuando QUIERA cambiar.

Cambiar a una persona es imposible si ésta no lo desea y lo practica con disciplina y voluntad. ¡Claro que podemos transformarnos! Nacer unos y morir otros. Pero se requiere mucha –¡mucha!– conciencia.

Finalmente compartirte con humildad que estoy muy orgullosa de mí: 1) porque noté la violencia y me hacía muuuuucho ruido ser tratada de esa manera (lo cual, según Ingrid, refleja una sana autoestima) y 2) porque fui capaz de terminar esa relación aunque eso significara quedarme soltera de nuevo. Porque como decía Samantha, de Sex & the City: "I love you, but I love me more" (Te amo, pero me amo más a mí).

Gracias Gonzalo por enseñarme que el amor no debe doler, que el amor no debe causar lágrimas, que el amor debe fluir sin tanto drama ni incertidumbre. Te deseo lo mejor, y como te dije por teléfono, no hard feelings. Todas las experiencias están diseñadas para enseñarnos algo y tú fuiste tan buen maestro que solo requerí dos meses para entender que deseo –y merezco– otro tipo de relación.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.