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Cómo convertirte en la CEO de tu vida

11/10/2017 5:04 AM CDT | Actualizado 11/10/2017 9:27 AM CDT
Getty Images/iStockphoto

¿A poco no se oye padrísimo? CEO: Chief Executive Officer, o sea, la que manda pero no nada más porque "sus chicharrones truenan"(debido a amiguismos, porque se acostó con el jefe o cualquier monería por el estilo), sino porque tiene el liderazgo, la experiencia, la visión, la capacidad, la inteligencia y la gracia (¡muy importante!)

En una época en la que chavitas de 24 años se autonombran directoras generales de sus propias empresas (conformadas únicamente por ellas, cabe mencionar), no pude evitar preguntarme porque yo, a mis 20 y 16, nomás no me creo CEO... ¡ni de mi propia vida! #sufrocomoprecious

No sé si vivas en la CDMX o no, pero las últimas semanas han sido realmente atípicas, por no decir caóticas. Por mi parte, después del temblor estuve tres días enclaustrada en San Juan del Río con la empresa donde trabajo, tratando de descifrar, entender y resolver el futuro de la industria editorial (digo "enclaustrada" pero la verdad es que la pasé muy bien y sí me dio tiempo de ir a correr un día).

Al regresar del mencionado kickoff estuve en la Riviera Maya durante cuatro días. El viernes sí fui a la oficina, pero de eso que nada más lees mails... y típico que lees tres y llegan cinco, ¿así cómo? Pero bueno.De lunes a miércoles, misma historia; súmale que todavía no agarraba bien el rollo de la nueva rutina –de cuando llega un jefe nuevo– ¡cuando me volví a ir!, esta vez a Culiacán a recoger un premio,del cual te contaré en otro post. La cosa es que no estás tú para saberlo, pero yo sí para contarlo: me siento fuera de control.

Eso de vivir el día a día esperando "que la vida me sorprenda" ha estado 'cool', pero hasta cierto punto.

No solo porque me súper enamoré de un niño que me hace sentir como el emoticón de los ojitos de corazón 😍, sino porque mi productividad –desde antes de que temblara– se fue a pique. Yo le echo la culpa al síndrome del burnout y al hecho de que durante dos meses fui exprimida cual naranja, hasta que quedé exhausta, sin energía, creatividad, sentido del humor, alegría ni esperanza. Bueno, exageré, pero sí me sentía drenada. Cansada de estar cansada y harta. Bien bonito #not.

Por eso platicar con la coach Jessica Vázquez sobre cómo volverme la CEO de mi vida me entusiasmó. Porque pienso que, fuera de la salud, no hay nada más feo que sentir que la vida te vive, que las riendas de tu vida las llevaría mejor un caballo de carreras desbocado y sin jinete, en fin, entiendes mi punto.

Eso de vivir el día a día esperando "que la vida me sorprenda" ha estado cool, pero hasta cierto punto. Como dice mi novio (sí, la verdad sí me creo mucho jijiji): me urge un sistema que me garantice el éxito no solo a nivel profesional, sino personal. Está bien ser espontánea y flexible y cuanto adjetivo en tendencia me quiera adjudicar, peeeeero también se tiene uno que trazar metas y objetivos, y trabajar cada día para avanzar hacia ellas aunque sea un poquito.

Sin el afán de balconearme, lo que me dijo Jessica fue que el Board of Directors (consejo directivo) de mi empresa –o sea yo– tiene que estar conformado por:

· La mente: la voz chinga-quedito de la razón y el juicio
· El corazón: las emociones, mensajeras con sugerencias e indicaciones
· El cuerpo: las sensaciones físicas que también se manifiestan
· El espíritu: la parte más sabia y serena (y olvidada la mayoría del tiempo)

Ojo: todos los integrantes son igualmente importantes y deben trabajar en perfecto equilibrio. Yo, honestamente, tiendo a ser súper emocional y de repente se me sube lo kabbalista.

Una vez trazado el plan de acción (clarividencia previa requerida), hay que empezar a usar un score card. Traducción: hay que llevar un registro de acciones concretas, comportamientos observables, súper específicos, que nos llevan al punto donde queremos estar. Porque no es lo mismo decir "sigo llegando tarde", a reconocer que antes eran 60 minutos de retraso y ahora son 15. La motivación –y respectiva celebración– son distintas. Quizá siga siendo impuntual, pero hay mejoría y eso también cuenta. La objetividad es básica #niNOaldrama.

De acuerdo con Jess, vivir la vida con soberanía que todos soñamos es posible si tenemos 3 simples cosas: 1) curiosidad, 2) amabilidad y 3) coraje.

Un último tip para el proceso de introspección: lanza al aire una pregunta que te quite la paz, respira profundamente (inhala y exhala al menos 10 veces) y empieza el juego del por qué / para qué. Ejemplo: Quiero una carga de trabajo más balanceada. ¿Para qué? Para rendir más y hacer las cosas con más cuidado. ¿Para qué? Para sentirme orgullosa de mi trabajo y en paz con mi jefe. ¿Para qué? (...)

Luego de responder dos o tres veces, empezarás a conectarte con tu verdadero Ser, ese que te dará las Verdaderas Respuestas que no tienen nada que ver con juicios, expectativas y carencias, sino con certeza, amor y abundancia.

¡Suerte a los valientes!

Atte. Bianca Pescador,
CEO de Bianca Romantic, Fun & Work Enterprises

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.