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Gracias al quidditch he descubierto una afición por jugar y administrar un deporte

02/12/2016 8:37 AM CST | Actualizado 02/12/2016 10:55 AM CST
Quidditch Mexico

En agosto del 2012 conocí algo que terminaría volviéndose parte mucho más importante de mi vida de lo que pudiera haber imaginado.

Estaba en mi último de año de la universidad. Tenía un grupo de amigos, actividades, mucha tarea, y nunca se me hubiera ocurrido añadirle más a mi lista de quehaceres y meterme a practicar un deporte. Pero cuando una amiga me invitó a jugar con su grupo en un parque, decidí darle una oportunidad. Pensé que sería una buena forma de meter algo de actividad física a mi rutina. Lo que encontré me sorprendió. El deporte era estratégico y requería de fuerza y atleticismo, pero a la vez las personas que lo jugaban eran abiertas, honestas, y amigables. No era para nada lo que asociaba con gente atlética, y decidí unirme al equipo de mi escuela.

Estoy hablando de quidditch, el deporte inspirado en la saga de Harry Potter, y que desde ese día ha sido una gran parte de mi vida.

Michelle Kime
Mi primer torneo, jugando en San Marcos, Texas con el equipo de Rice University.

Quidditch Mexico
Con la selección mexicana en Frankfurt, Alemania, en 2016.

Bruno Cortés
Con mi equipo actual, Guerreros de Quetzalcoatl, en el Torneo Nacional de 2016.

En el equipo de Rice University, me hice de un grupo de amigos con los compartí los mejores momentos de mi último año. ¡El único punto malo era que me tardé tres años en conocerlos! Desde entonces, éste deporte me ha acercado a una comunidad mundial de jugadores que, por jugar algo tan nuevo (se inventó en 2005), no se toman demasiado en serio. Somos deportistas y queremos ser reconocidos como tal, pero también somos una familia tolerante y cálida que podemos ser enemigos en la cancha y mejores amigos fuera de ella.

Claro, mi propósito inicial de mantenerme en buenas condiciones físicas también lo cumplí. Si quería ganar partidos, tendría que fortalecer mi cuerpo en el gimnasio. Si mi único logro es poder levantar unos kilos más en las máquinas, no es mucho incentivo, pero si sé que los músculos que estoy armando podrán significar un gol o una esquivada de bludger, ¡vale mucho mas la pena! Y esto es adicional a los entrenamientos semanales. He estado en 3 diferentes equipos desde el entonces (Rice University Quidditch, Fénix Salvajes, y Guerreros de Quetzalcóatl) y ya se ha vuelto una parte normal de mi semana entrenar con ellos.

Somos deportistas y queremos ser reconocidos como tal, pero también somos una familia tolerante y cálida que podemos ser enemigos en la cancha y mejores amigos fuera de ella.

Al terminar la universidad en Houston, regresé a la CDMX e inmediatamente sentí la ausencia del quidditch en mi vida. Conocí a dos personas que también querían jugarlo y tras dos intentos fallidos, logramos traer esta práctica a la zona central del país. Nuestro primer entrenamiento tuvo cerca de 100 personas, y actualmente participan 7 equipos de aproximadamente 15 personas cada uno en la Liga Metropolitana de Valle de México.

Conforme fue creciendo la liga también fue cambiando la estructura de la administración, y actualmente soy el vicepresidente de Quidditch México, la asociación nacional afiliada a la Asociación Internacional de Quidditch. Esto me ha ayudado a desarrollar una nueva habilidad y a conocer el lado administrativo del deporte. Como parte de la mesa directiva de la asociación, mi misión es traer a la mayor cantidad de gente la posibilidad de tener lo que yo obtuve a través del quidditch: un estilo de vida activo y saludable, y una comunidad de amigos inigualables.

(VIDEO: Así se juega el quidditch).

A veces los administradores nos equivocamos en nuestras decisiones, y a veces los jugadores de la liga se quejan de lo que hacemos, pero eso lo tomo como una muestra de su compromiso y la importancia que le dan al deporte. Aunque siempre buscaremos hacer lo mejor para todos los jugadores, debo admitir que prefiero tener a 100 jugadores frustrados que ser el único jugador de quidditch en la CDMX.

Si mi único logro es poder levantar unos kilos más en las máquinas, no es mucho incentivo, pero si sé que los músculos que estoy armando podrán significar un gol o una esquivada de bludger, ¡vale mucho mas la pena!

Este sábado intentaré algo nuevo dentro del mundo del quidditch. Participaré en el Torneo de Fantasía: Jugadores Fantásticos y Dónde Encontrarlos en el Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México, como capitán de un equipo. Si gustas acompañarme, el registro es gratuito y lo puedes hacer aquí.

Gracias a este hermoso deporte, he tenido la oportunidad de viajar a San Marcos, Texas; Vancouver, Canadá; Orlando, Florida; Frankfurt, Alemania; y Ghent, Bélgica. He conocido a muchísimas personas que comparten mi pasión por este juego bello y "raro", y he descubierto en mí una afición por jugar y administrar un deporte. El quidditch se ha vuelto parte fundamental de mi vida diaria, y sé que siempre lo será.

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