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Retos y oportunidades para las Naciones Unidas

06/10/2016 12:15 PM CDT | Actualizado 12/10/2016 1:09 PM CDT
Denis Balibouse / Reuters
António Guterres, quien hasta hace poco fungió como Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, es el recién electo secretario general de la ONU.

Este texto es una versión condensada de la "exposición de visión" que el autor envió previo a los diálogos informales con la Asamblea General de la ONU con los candidatos a la posición de secretario general.


Las Naciones Unidas es la expresión institucional de la comunidad internacional y el factor clave del multilaterismo efectivo. Es el instrumento que tienen los Estados miembro para enfrentar retos comunes, manejar responsabilidades compartidas y ejercer acciones colectivas en una permanente búsqueda de un mundo pacífico, incluyente y sustentable, en el que el derecho internacional, la dignidad y el valor de un ser humano se puedan buscar a plenitud.


Entender las megatendencias globales es crucial. La dinámica actual, de naturalezas geopolítica, demográfica, climática, tecnológica, social y económica intensifica tanto las amenazas como las oportunidades a un nivel desconocido. La exclusión, la competencia por recursos menguantes y las deficiencias en la gobernancia contribuyen a la erupción de conflictos violentos. Aún más, la naturaleza de los conflictos está cambiando: terrorismo, crimen organizado internacional y el tráfico ilícito son amenazas reales; y los efectos del cambio climático, así como la perspectiva de epidemias devastadoras se asoman persistentemente en el horizonte.


La ONU ocupa un lugar único para poderconectar los puntos que permitan superar estos retos. Para tener éxito, se necesita fortalecer aún más el nexo entre la paz y la seguridad, así como las políticas del desarrollo sustentable y los derechos humanos.


Los acuerdos históricos de 2015, especialmente la Agenda 2030, el Acuerdo de París sobre el Clima y la Agenda de Acción de Addis Abeba perfilan la estrategia a seguir. Llegar a esas metas tiene implicaciones directas en la paz y en la culminación de las necesidades humanas. Para muchos, significará la supervivencia. Con 2030 en el horizonte y para asegurarnos que nadie se quedará rezagado, la palabra clave es "implementación".


No puede haber paz sin desarrollo y no puede haber desarrollo sin paz, y no puede haber paz y desarrollo sustentable sin respeto por los derechos humanos. El sistema de derechos humanos de la ONU juega un papel clave para reforzar la capacidad de los Estados miembro de cumplir con sus obligaciones. El Secretariado General debe garantizar la incorporación de la perspectiva de los derechos humanos en todo el sistema de Naciones Unidas, principalmente a través del Plan de Acción Derechos Humanos en Primer Lugar, a fin de prevenir violaciones y abusos, asegurando la rendición de cuentas y atendiendo el dolor de las víctimas. Naciones Unidas debe ubicarse al frente del movimiento global de la igualdad de género, promoviendo el empoderamiento de las mujeres e incorporando la perspectiva de género.


Es claro que no hay una solución humanitaria a los problemas humanos. La solución siempre es política. Por ejemplo, las políticas de desarrollo y cooperación deben tomar cada vez más en cuenta la movilidad humana. La migración debe ser una opción, no una necesidad; debe partir de la esperanza, no de la desesperación.


El mundo gasta mucha energía y recursos en la gestión de las crisis que en prevenirlas. Por ello, la ONU debe asumir un compromiso estratégico con la "cultura de la prevención".


En primer lugar, necesitamos una oleada de diplomacia por la paz. El Secretariado General debe ejercer incansablemente sus buenos oficios como un promotor honesto.


En segundo lugar, la ONU debe desarrollar una arquitectura de paz comprensiva, moderna, efectiva y operacional, que incluya la prevención, la resolución de conflictos, el mantenimiento de la paz y el desarrollo a largo plazo, el "proceso de paz", para garantizar la preponderancia de las soluciones políticas en todas las instancias.


En tercer lugar, la inversión adicional en capacidad y en la construcción de instituciones de los Estados es otro elemento central de la prevención.


En cuarto lugar, la prevención también es crucial en el combate al terrorismo. La fuerza debe usarse cuando sea necesario de acuerdo con la Carta, pero no olvidemos que esto también se trata de una guerra por los valores.


En quinto lugar, los valores son, de hecho, nuestra fuerza vital en contra de la intolerancia, la violencia, el extremismo y la radicalización. Son también el mejor antídoto en contra del racismo, la xenofobia, la islamofobia y el antisemitismo.


La clave para fortalecer la efectividad de la ONU es con más y mejor coordinación, centrada en la distribución y no orientada a procesos. Romper los esquemas requiere responsabilidad en tres niveles: a lo largo del sistema, dentro de cada dependencia de la ONU en torno a sus mandatos y cómo cada una de estas contribuye al rendimiento del sistema como un todo.


La ONU necesita fortalecer también una robusta cultura de alianzas en tres niveles. Primero, incrementando la cooperación con organizaciones regionales, sobre todo la Unión Africana. Segundo, fortaleciendo alianzas con instituciones financieras internacionales. Tercero, hay que mejorar los compromisos con la sociedad civil y el sector privado.


El futuro de la ONU será determinado por su disposición al cambio y la adaptación. El Secretariado General debe promover de manera permanente la reforma y la innovación, enfocado en su implementación y los resultados a fin de tener una Organización menos burocrática, más eficiente y orientada al trabajo de campo. El Secretariado General debe mantener un incansable compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y la vigilancia.


Además, el Secretariado General debe pelear firmemente por la reputación de la ONU. Debe liderar con el ejemplo, imponiendo los más altos estándares éticos y erradicando los casos de conductas de explotación y abuso.


Para afrontar los grandes vacíos en la igualdad de género, el Secretariado General debe trazar e implementar una hoja de ruta para la paridad de género en todos los niveles, con marcas claras y periodos establecidos para la dirigencia entrante, dando prioridad a los equipos con la mayor experiencia. Se debe tomar un compromiso similar para generar un equilibrio regional en nombramientos de funcionarios con experiencia.


La ONU debe comunicar en formas en que todos comprendan, así como utilizar las más modernas plataformas digitales para llegar a los ciudadanos comunes y aprovechar al máximo su poderosa y única marca.


Paz, justicia, dignidad humana, tolerancia y solidaridad son conceptos consagrados en la Carta de la ONU y nos unen a todos. En épocas de inseguridad, cuando la gente se siente insegura sobre su futuro, cuando las ansiedades y temores se promueven y explotan por políticos populistas, nacionalistas a ultranza o fundamentalistas religiosos, el éxito de la ONU radica en nuestro compromiso común hacia nuestros valores comunes. La ONU debe estar orgullosa de su diversidad. Una diversidad que enriquece la fortaleza de la expresión de nuestra humanidad común.


Este texto fue publicado el pasado 11 de mayo como parte de una serie producida por The Huffington Post en relación a la selección y nombramiento del próximo secretario general de la ONU. Un nuevo secretario general asumirá el puesto el 1 de enero de 2017, y cada uno de los candidatos declarados para el puesto fue invitado a participar en esta serie de blogs. El presidente de la Asamblea General remarcó que este año el proceso de selección tendría más transparencia que nunca. Los candidatos para el puesto fueron enlistados por la ONU y pueden verse aquí. Para leer todos los blogs, visita aquí.

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