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Mi homenaje personal para John Berger

El artista se alimentó del marxismo de la misma manera que otros del feminismo.

03/01/2017 3:01 PM CST | Actualizado 03/01/2017 4:12 PM CST
Ulf Andersen via Getty Images
El escritor inglés John Berger, en una toma en su casa en enero de 2009.

Aunque en su momento no lo sabíamos, la inesperada muerte de Bowie el 10 de enero de 2016 fue un presagio; su estrella negra permaneció en nuestras espaldas durante todo el año.

Ahora que empieza 2017 los ángeles jalaron el agua para su molino. Y aunque muchos nunca oyeron de él, su deceso a la edad de 90 es igual de importante.

Más que otros, tres libros fueron muy formativos en mis veintipocos años: la copia de mi padre de Keywords de Raymond Williams, Mitologías de Roland Barthes y Ways of Seeing de John Berger. En 1972 era muy joven para apreciar la serie de TV basada en su libro, pero me acuerdo del programa.

(VIDEO: Uno de los capítulos de la serie Ways of Seeing).

Berger es un escritor más notable que cualquier otro que conozco, aunque no soy ninguna autoridad. Varios de sus libros juntan ensayos, prosa y poemas en un impecable y ondulante paisaje de literatura; son alegremente desenfrenados. Él escribió con gran profundidad y belleza, con intelecto, con el corazón de un activista y el alma de un romántico.

En muchos obituarios de periódicos, Berger ha sido descrito como un marxista. Esto me parece demasiado simplista y en las columnas de algunos, un premeditado menosprecio: "Un gran escritor ha muerto, pero está bien porque él era un marxista".

Aún así, como muchos teóricos críticos y figuras culturales y literarias, él abrevó del marxismo, de la misma forma que otras se alimentan del feminismo, para tomar una postura en su visión del mundo.

Quizá me pase de la raya en mi interpretación, pero si no, entonces pareciera que los comentaristas actuales de nuevo describen los entornos de una ideología dominante imbatible al momento de enmarcar cualquier pensamiento o empresa artística que amenace su forma de ver al mundo.

Lo que Berger nos dio representa alternativas de ver las cosas y trazar nuestros retos en consecuencia: debemos usarlas.

En 1972, Berger ganó el Premio Booker por su novela G. Pero abre cualquiera de sus libros y te encontrarás con una redacción que te conmoverá y te provocará. De hecho, es difícil usar palabras para describir el estilo de Berger, porque junto con las suyas, siempre se quedarán cortas.

Lo que Berger nos dio representa alternativas de ver las cosas.

Quizá mi favorito, y es una elección emocional, es su libro de 1984: Y nuestros rostros, mi corazón, breves como fotos, que leí por primera vez a principios de los 1990. Y al enterarse de su muerte, si no hacen nada más, abran este libro y simplemente dejen que los atrape.

Mi esposa y yo tuvimos una sola lectura en nuestra boda y era de este corto libro (encontrarán el pasaje en la páginas 78 y 79). Nuestras vidas se han mantenido juntas por muchas cosas, pero sus palabras son literalmente la resina que nos une.

Ahora que esperamos para ver lo que nos aguarda en 2017, mientras los ángeles destilan y aclaran, el increíble legado de la escritura de Berger es algo mágico para seguir. Algo que nos puede ayudar a aclarar muchas cosas.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post Reino Unido.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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