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Estrés, insomnio y otras verdades que nadie cuenta del emprendimiento

22/05/2017 4:00 AM CDT | Actualizado 22/05/2017 9:19 AM CDT
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"Soy muy racional y me muevo con información, de esa manera puedo pensar en soluciones y comprender mejor todo".

No ha terminado el mes de mayo y yo ya estoy pensando que se está acabando el año.

Perseguida por el presupuesto, los objetivos trimestrales y los gastos no planeados que se presentan tan imprudentes, cargo el calendario en mis hombros contando los días para lograr que mi equipo y yo lleguemos a lo que nos propusimos.

¿Será que así son todos los años del emprendedor que se pone metas ambiciosas? ¿Me estaré volviendo adicta al estrés? ¿Cuál será la explicación de ese odio–amor a la incertidumbre y a esa esperanza de las buenas sorpresas de cerrar un proyecto que no tenías en el radar y que se suma a la causa de lograr tu presupuesto?

En años anteriores, corroída por el estrés, me volví una "micromanager profesional" que olfateaba cada acción de mis piezas clave del equipo. He descubierto que con eso solo genero estrés, miedo e inseguridad en mi equipo, además de mucho insomnio personal.

La tentación de tener el control y ser dueño de toda decisión en tu empresa, toca la puerta frecuentemente y es difícil decirle que no pase. Creemos que como emprendedores resolveremos mejor estando bajo la presión que tenemos y porque al ser nuestro negocio dedicaremos más tiempo y de mejor calidad a los problemas. La realidad es que no siempre es cierto ni conveniente ¿Por qué? Porque te estás convirtiendo en tu cuello de botella, estás invalidando a tu equipo y desmotivándolo a hacer su trabajo.

He aprendido técnicas de respiración, de auto observación y de relajación logrando generar claridad en mí cuando tomo decisiones.

A partir de ese costoso aprendizaje es que hoy trato de fijar mis límites del micromanagement, busco el balance entre la cercanía y guía con mi equipo y sobre todo cuido la confianza en mi gente.

Me sirve informarme, preguntar a mi equipo sobre los problemas o los retos que los detienen para llegar a sus metas y tratar de entender el problema de raíz. Soy muy racional y me muevo con información, de esa manera puedo pensar en soluciones y comprender mejor todo el bosque y no solo enfocarme en el árbol, además de bajar mis niveles de ansiedad.

Eso no quiere decir que desde ahora duermo bien ¡No! Aún no lo logro, al menos no todos los días. Cuando quieran podemos chatear en el club del insomnio de las 3:00 a.m. donde despierto en ocasiones teniendo juntas mentales de trabajo, por si mi día no fue suficientemente intenso. Pero lo que sí he logrado es hacerme consciente de ello y trabajarlo.

He aprendido técnicas de respiración, de auto observación y de relajación logrando generar claridad en mí cuando tomo decisiones y, especialmente, cuando interactúo con mi equipo. Intento no frustrarme y antes de cualquier giro brusco de timón reviso el presupuesto observo las posibles oportunidades, me doy el tiempo de pensar soluciones para tener planes alternativos en caso de que el original haya perdido validez. Pero especialmente involucro a mi equipo.

Entiende el problema con la información correcta, no con percepciones o creencias sin argumentación.

Quiero compartirles las acciones que me han servido en situaciones estrés al ver que está poniéndose difícil llegar al presupuesto y tus objetivos:

1. No caigas en el pánico. Es fácil acelerarte cuando las cosas no están saliendo bien, pero créeme que concentrarte en el problema no te sacará de él, solo traerá estrés y agotamiento. No te preocupes y ocúpate.

2. Entiende el bosque y no te enfoques en el árbol. Es importante que entiendas todo el contexto y la situación general, no solo el problema específico. De esta manera tendrás un diagnóstico más certero y podrás encontrar una solución más integral.

3. Infórmate con fuentes certeras. Entiende el problema con la información correcta, no con percepciones o creencias sin argumentación. Busca que la información que analices sea la que debes observar, no te dejes llevar por suposiciones o datos que no son reales, verifícalos antes de revisarlos.

4. Revisa tu presupuesto a detalle. En momentos de posible crisis debes saber que estás gastando lo suficiente para operar y que no hay fugas o gastos innecesarios. Analiza todo, es indispensable y ve visualizando qué gastos podrías cortar en caso de no llegar a tus metas para no comprometer tus flujos.

5. Date un espacio para crear. Los emprendedores somos creativos. Revisa todas las posibilidades que tienes para solucionar el problema, para generar mayores ingresos. Recuerda que no hay una sola forma de solucionar, las opciones son infinitas como tu creatividad.

6. Comunica. Tu gente clave debe estar al tanto de la situación y de las decisiones que tomarás. Asegúrate de involucrarlos en tu plan de acción y contextualizarlos correctamente para que todas las mentes estén alineadas hacia el mismo objetivo. Ojo: comunica sin pánico. No quieres crear crisis internas, necesitas que todo tu equipo esté al cien en sus actividades y que caminen hacia tu misma dirección con motivación.

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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