EL BLOG

No soy fan de Arne

23/01/2017 10:01 AM CST | Actualizado 23/01/2017 11:15 AM CST
MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
Arne aus den Ruthen en mayo de 2016, cuando era City Manager de la delegación Miguel Hidalgo.

Una aplastante mayoría de diputados se regalaron una suma de casi medio millón por cabeza esta Navidad. En un país que parece estarse cayendo, vemos a la clase política y sentimos asco. Surgió la idea de ir a tirarle jitomatazos a los diputados que se recetaron un bono. Hoy ya sabemos que el ex City Manager de la Delegación Miguel Hidalgo le tiró un jitomatazo al coordinador de la bancada del PRI, César Camacho.

Tengo que admitir que Arne aus den Ruthen hizo lo que muchos tenemos ganas de hacer: humilló a quienes tienen el país en el estado en el que está. ¿Cuántas veces no hemos deseado estas pequeñas y humillantes tragedias a alguien que nos cae pésimo? Que se tropiece, que se corte poquito con una hoja de papel, que le dé diarrea.

El jitomatazo provocó un berrinche público por parte del diputado priista. "Somos infinitamente más los mexicanos que queremos un país de respeto y paz; nuestra convivencia no se verá afectada por gente sin escrúpulos". Dice Camacho. Sin escrúpulos. Así, sin tantita vergüenza de que se haya mordido la lengua.

Creo que para liberar nuestras ciudades de los males que las acechan hay que ser más inteligentes. Más finos.

Fue una forma de protesta. Insisto, hizo lo que muchos sentimos. Ese pequeña maldad que queremos hacerle a quienes pensamos se merecen. Esto hizo que muchas personas dijeran "¡a huevo, Arne!" a lo cual yo digo, ¿en serio? Con ese jitomatazo, lo que hizo Arne fue hacer la protesta sobre él. Hablamos de Arne y del berrinche (cínico) de Camacho, no hablamos del bono. El debate se divide en lo bien que actuó Arne al humillar al diputado, o lo mal que hizo. Mucha de la conversación no es sobre la protesta en sí. Y esto, es lo que me parece perverso.

Arne pareciera ser el balance perfecto entre el "activismo de sillón" y quien usa las redes sociales como plataforma de comunicación masiva. En su gestión como City Manager "evidenció" a los "gandallas" que tomaban el espacio público de manera ilegal. Cuidado si bloqueabas la banqueta con tu coche, te iba a caer Arne con su poderoso Periscope y qué pena.

En su momento, estas prácticas me parecieron cuestionables. Una cosa es cuando un par tuyo, un mero ciudadano te dice "hey, la estás regando", o te evidencia, y otra cuando un servidor público usa el foco público para evidenciar a ciudadanos. No están en el mismo nivel.

Soy fan de la protesta con acciones. Alguna que otra vez vandalizamos (¡ups!) las banquetas indignas de Guadalajara con un estencil interactivo que decía "esta banqueta está más jodida que" y una línea que invitaba a los peatones a llenar el blanco. Se vale dejar wikimultas. ponerse una máscara de luchador à la Mockus. Se vale grabar al lordcito que te aplastó en la bici y poner el video en redes, cuando eres ciudadano. Cambia todo cuando alguien es servidor público. Un servidor público tendría que asegurarte que te sancionaran y listo.

Twitter

Hay que tener bien en claro que la sociedad civil está de un lado y los servidores públicos de otro. Es válido migrar al servicio público desde el mismo activismo. No hay gestor más grande que gobierno. Nadie tiene la infraestructura ni el marco legal para generar más cambios importantes para la ciudadanía que gobierno. En Jalisco se han dado grandes pasos en este sentido.

Mario Silva al frente de Movilidad Guadalajara ha dado la cara y ha liberado las banquetas de la ciudad con su pionero programa, Banquetas Libres. En la misma Ciudad de México se dio un gran paso cuando a nuestro Rey Peatón, Roberto Remes, se puso al frente de la Autoridad del Espacio Público. Ambos son perfiles emanados del activismo de ciudad. Ambos, antes de asumir un cargo público, dejaron las organizaciones que representaban, de una manera muy civil. Separando una cosa de la otra. Transparente.

Ahora que Arne es ciudadano de nuevo, no se la compro. El jitomatazo se ve bien en el periódico, en redes sociales, en el share de Facebook, pero no trasciende. Hay formas de activismo que trascienden más. Tal vez no habría tenido tantos shares pero era más digno darle el jitomate en la mano que en la cara. Le da adeptos al club del "poder antigandalla", que más que activismo de ciudad me parece una excusa para hacerse justicia por su propia mano. Una excusa para hacer una gira nacional. No le creo que no haya interés electoral. No le creo por la simple razón de que él tiene que ser el protagonista.

No podemos darnos el lujo de caer en cosas burdas que le quiten los 5 minutos que tenemos de visibilidad para dárselos a un nombre nada más.

Recuerdo una vez que le dijo prostituta a una trabajadora sexual y la humilló en su Periscope, porque el panismo no se olvida y no existe la corrección política, aparentemente. Hoy cruza la línea y agrede a un diputado. Al final del día, ¿nos queremos reducir a ser la misma escoria contra la que protestamos? No sitúo en el mismo nivel la violencia el jitomatazo que la violencia que ejerce el priismo sobre nosotros, de ninguna manera, pero se puede ser radical sin quitarle el foco a la causa. Se volvió el show para redes sociales. Una aparente transparencia de la evidencia para generar likes. El linchamiento público se ha glorificado. Muchos colegas de los grupos de ciudad estarán en desacuerdo conmigo.

Dirán "visibilidad es visibilidad" y dirán que esta violencia "simbólica" no se compara con la violencia que ejerce el sistema, que la forma de protesta es radical y llama la atención, y las formas no pueden ser más importantes que el fondo. Insisto: ¿qué pasa cuando el actor es más memorable que la protesta? Hay quien ni conoce a Arne, quien solo le aplaude el jitomatazo. ¿Y? ¿Qué siguió de eso? Nada. Como cualquier otro escándalo, se disipa y pasará al olvido. No renunciarán los priistas a su bono, al contrario, se martirizarán por ser "violentados".

Me causa ruido la desobediencia civil cuando parece tener otros intereses de por medio.

Creo que para liberar nuestras ciudades de los males que las acechan hay que ser más inteligentes. Más finos. No podemos darnos el lujo de caer en cosas burdas que le quiten los 5 minutos que tenemos de visibilidad para dárselos a un nombre nada más. Allá afuera hay incontables organizaciones ciclistas y peatonales que buscan mejorar las ciudades que vivimos que se beneficiarían muchísimo de la plataforma mediática que se ha hecho este señor para su propia agenda. Más allá de las innumerables violaciones a la privacidad que hace, sobre todo cuando aplica su "poder antigandalla" de forma pública, linchando tan burdamente a ciudadanos, me parece parece que esta forma de protesta va en contra de la ciudadanía. Del espíritu de protesta.

Camacho se recuperará del jitomatazo. No fue un acto violento grave. Fue un espectáculo para los reflectores. Para posicionar al osado líder "ciudadano", que no le teme a las detenciones ni a los gandallas. Pero más que hacer ciudad, se hizo agenda. No hay que olvidar esto.

*Pequeño disclaimer: No tengo nada personal en contra de la persona que es Arne, no lo conozco y nunca le he deseado mal, solo desapruebo sus formas.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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