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A mí también me cambió la vida Hermione Granger

28/06/2017 9:00 AM CDT | Actualizado 28/06/2017 11:30 AM CDT

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Emma Watson en 2001.

La primera vez que leí Harry Potter tenía 8 años. Mis padres se habían separado y mi mamá viajaba a Estados Unidos para hacerse un tratamiento en los riñones. Yo me quedaba con amigas de ella. De repente llegó a mí este mundo mágico, esta puerta que se abrió para nunca cerrarse.

Creo que leí los primeros dos libros unas 15 veces ese año. Hogwarts parecía un lugar donde yo encajaría perfecto: era una escuela para jóvenes magos donde dejaban de lado los problemas familiares y aprendían a usar magia. Recuerdo leer y leer, debajo de las cobijas, con una linterna, sabiendo que era muy joven pero esperando soñar con que me llegaría la carta que me libraría de los problemas familiares que tenía en ese momento. Harry Potter se volvió mi escape de la realidad.

Me tocó leer los primeros dos libros seguidos, y esperar a partir del tercer libro. Era 1998 y dos libros habían cambiado para siempre cómo veía la literatura. Sí, era literatura fantástica, pero cuando vas en 3ero de primaria y apenas comienzas a leer novelas, que un libro te enamorara tanto era cosa de asombrarse, compitiendo contra el Nintendo 64 y las caricaturas. Me convertí en lectora de tiempo completo. Cuando ya había leído suficientes veces cada libro, decidí pasarme a otros. La biblioteca del colegio tenía series de libros que eran aptas para niñas de mi edad pero los acababa rápidamente y me aburrían fácilmente. Quería más. Siempre más.

La Hermione de los libros, con su pelo desalineado y su actitud de "no le debo nada a nadie" por ser inteligente revolucionó mi mundo.

Para cuando salió el libro 3 yo ya tenía mi identidad como Potterhead formada. Escribía en las orillas de los cuadernos algunos hechizos para cuando me molestaban los chicos del salón. Era una cosa de fantasía, pero me volví una niña muy alienada en mi salón. Todo el tiempo leyendo, todo el tiempo cansada por haberme desvelado leyendo, sin supervisión parental.

Quien apelaba más a mí, sin duda, era Hermione. Crecí en los años noventa y dosmiles, donde las caricaturas y los roles de género aún estaban muy estereotípicamente divididos. La Hermione de los libros, con su pelo desalineado y su actitud de "no le debo nada a nadie" por ser inteligente revolucionó mi mundo. Era una niña que no era típicamente bonita, que luchaba por la justicia de otros, como por ejemplo, cuando hizo su movimiento para promover el bienestar de los elfos domésticos.

No puedo hacer suficiente énfasis en la importancia de Hermione Granger como rol femenino al crecer con los libros de Harry Potter. Harry era impulsivo, poco riguroso, intuitivo. Ron nunca parecía saber qué sucedía hasta que ya estaba en medio de todo, pero Hermione era lo que más se parecía a lo que yo era. Niña, de pelo rizado. Ávida lectora. La primera en levantar el brazo para decir la respuesta correcta. Odiada por ser inteligente, pero portando ese odio orgullosamente.

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Una de las cosas importantes de Hermione es que su vida no se centraba alrededor del romance. En un momento de mi vida en el que las Barbies se vendían por lo bonitas que eran y con el objetivo de agradar a Ken, esto fue revolucionario.

Las niñas de mi contexto eran muy precoces. Algunas ya estaban pasando por la pubertad en 4to de primaria. Todo era un concurso de belleza, todo se trataba de ser la más bonita y «tener novio». Entre una Britney Spears súper sexualizada vestida de colegiala y la competencia entre ser niña y puberta, estaba Hermione. La línea de romance que tiene Hermione con Victor Krum es muy sutil. Es una cosa secundaria. No es para nada el centro de la vida de una estudiante que tiene un giratiempo para poder asistir a clases que se cruzan en tiempo. Hermione tiene claro que quiere ser una gran bruja y eso permea. Son más importantes sus causas que todo el asunto del romance.

El romance fue añadadido, parecería, para recordarnos que una niña como ella también podía sentirse y verse bonita para el baile. Fue para recordarles a Ron y a Harry que Hermione era niña y tenía otro set de dificultades y problemas que ellos no sabían.

Me hubiera encantado que Hermione fuera abiertamente feminista. Que hablara sobre su menstruación en el mundo mágico. Si bien Ron y Harry tienen que "descubrir" que Hermione es mujer, nosotras las niñas ya lo sabíamos. Crecer con un rol como ella, cuando todos los demás personajes femeninos eran acartonados y estereotípicos, me cambió la vida. Creo que nunca deseé ser un personaje tanto como deseé ser Hermione.

Por eso ahora, que se cumplen 20 años de la publicación del primer libro de Harry Potter, agradezco la presencia de Hermione Granger. Sin ella no hubiera sabido ser quien soy: orgullosa de mi inteligencia, un personaje fuera de la caja.

Emma Watson a lo largo de los años

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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