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El adiós a mi maestro Ramón Valdiosera

21/04/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 21/04/2017 6:00 AM CDT

Para Blanquita, con mucho cariño, por haberlo cuidado siempre.

Archivo de Ana Elena Mallet

El 28 de abril el maestro Ramón Valdiosera hubiera cumplido 99 años. Su ilusión era llegar a los 100, lúcido, fuerte y con la energía avasalladora que siempre lo caracterizó. El pasado 11 de abril, le ganó el tiempo y su cuerpo nos abandonó. No así su obra, sus memorias y sus historias.

Valdiosera fue un hombre de todos los tiempos. Historietista, pintor, escritor, novillero, periodista, crítico de moda, director de cine, escenógrafo, funcionario público, coleccionista y gran diseñador. Fue por esta última faceta en el campo de la moda que lo conocí y lo admiré. Hoy luego de más de una década de haberlo conocido, puedo decir que fuimos amigos. Lo sentía siempre cerca del corazón.

Lo conocí por primera vez en 2008 cuando la Casa del Lago me invitó a hacer la exposición Rosa Mexicano. Moda e identidad: la mirada de dos generaciones, donde la obra de Valdiosera fue protagonista. Los nueve meses anteriores a la inauguración de la muestra, fueron de arduo trabajo y amena convivencia con este maravilloso personaje.

Karen Elwell/Flikr

Se me hicieron vicio las comidas con cerveza y amenas pláticas en las que recordaba con agudeza los detalles de escenas de otros tiempos así como a los personajes a los que sobrevivió y con quién trabajó en el cine, el teatro, la moda y el arte.

Hablaba de la Doña y el momento cuando la vistió para la película Tizoc, de Fernando Gamboa, de Francisco Cornejo y el mítico Rancho del artista; de su amistad y admiración por Amalia Hernández, de Cantinflas, de una época que yo sólo había visto en la pantalla grande y leído en crónicas y que a través de sus relatos me hicieron entenderla de otra manera.

Valdiosera percibía la moda como la personalidad exterior de una época, el reflejo de un pueblo, su identidad y su cultura. Supo entender la moda como una disciplina integral que lo mismo tiene influencias del arte que de la antropología y la historia.

Entendió el momento que se vivía luego de la revolución y supo trasladar el proyecto mexicano de identidad, a la moda. Le enorgullecía contar la anécdota de la invención del Rosa mexicano. Cuando en 1949 presentó en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York una colección color Bugambilia y la socialité y crítica de moda Perle Mesta, le preguntó la razón de aquel color. Valdiosera respondió que aquel tono, un rosa intenso, era intrínseco a la cultura mexicana: los juguetes populares, los trajes de los indígenas, los dulces mexicanos y la arquitectura vernácula, todo en México era de ese tono. Entonces Perle Mesta respondió "...so it is a Mexican Pink". A partir de entonces aquel color se dio a conocer al mundo como el Rosa Mexicano, un color que se convirtió en parte de la identidad nacional y resumía la idiosincrasia y la naturaleza de un pueblo.

Archivo

Mis visitas y llamadas a Valdiosera fueron constantes luego de aquel proyecto. Volvimos a colaborar en la exposición El arte de la indumentaria y la moda que presentó apenas el año pasado el Palacio de Cultura Banamex. Pasar tardes y mañanas con él era siempre un agasajo: tenía gran sentido del humor, gran memoria y una vida plena que siempre estuvo dispuesto a compartir.

Voy a extrañar a mi maestro enormemente. Me consuela saber que a través de mi trabajo pero sobre todo del que él hizo constantemente en su academia de artes en la colonia Algarín, su obra ha sido descubierta por nuevas generaciones y ahora podemos decir que es un personaje de culto. Sin embargo creo que le faltó tiempo en este mundo y sobre todo le faltó tiempo a México para homenajearlo, re- descubrirlo y valorarlo.

Se va una leyenda, un pilar de la moda en México y un ser humano excepcional. Adiós a mi querido maestro Ramón Valdiosera.

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