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Cómo envejecer con gracia y, sobre todo, dignidad

05/12/2016 4:00 PM CST | Actualizado 05/12/2016 4:34 PM CST
Cortesí­a Cinépolis

Para mí, cumplir los cuarenta fue una verdadera crisis. Las canas, las primeras arrugas, el metabolismo más lento y las tremendas crudas, peores que nunca (y bebiendo menos alcohol), me generaron tremenda depresión. La realidad del paso del tiempo era inminente. Durante meses no paré de pensar en lo que venía y cómo podía —y debía— enfrentarlo. Confieso que aún no tengo la respuesta pero ver la película Bellas de noche me devolvió un poco la tranquilidad y la esperanza de encontrar un camino.

Apenas con una semana de estreno el documental está en boca de todos. María José Cuevas, la directora, revivió una época del cine nacional que estaba olvidada y por qué no decirlo, también vapuleada. Conozco a María José personalmente desde hace ya mucho tiempo, hemos sido vecinas más una década y en esos 10 años la vi sufrir, gozar y generar este documental, que todo el mundo debe ver. Pocas veces he visto a alguien comprometerse con un proyecto de esta manera, entregarse y parir. María José y las Bellas de noche hoy son familia y con esa visión nos las comparte.

Cuando llegué a la sala a verla no sabía qué esperar. Pensaba que sería una película de rescate, algo divertida y picosa sobre estas vedettes de los años setenta en México. Ellas, las del cine de ficheras, su vida, sus hombres, amores y sus pasiones.

(VIDEO: Un vistazo a Bellas de noche).

Lyn May, Princesa Yamal, Rossy Mendoza, Wanda Seux y Olga Breeskin son las protagonistas. Mujeres hermosas y dignas, que llegaron a lo más alto, y también, como vemos en la película, cayeron en los más bajo.

Los primeros 15 minutos se pasan volando: un acercamiento a estas diosas de la noche, sus vidas y sus recuerdos. Hasta ahí la narración es hasta chistosa. Una visión entre exótica y curiosa de la vida de estas mujeres. "Me voy a reír mucho", pensé. Y luego.. .luego vino lo bueno.

Con documentos de época: fotos y recortes de periódico; programas de tele de los años setenta y entrevistas con las propias vedettes, María José las desnuda hasta las entrañas y muestra la verdadera temática de la película: esa, la de envejecer, la de haber llegado al cielo y luego caído al infierno; la de haber sido una persona y haberte visto obligada a transformarte en otra. La de morir y renacer. La de tener el valor de asumir tus errores crecer y sí... bailar, bailar y seguir bailando. Y ahí fue cuando empecé a llorar y no paré, hasta que salieron los créditos. Y después, seguí llorando.

Envejecer como ellas: con gracia, con esperanza y siempre con dignidad y gusto por la vida, eso es lo que hay que hacer.

María José Cuevas estableció una relación tan personal con sus sujetos, que tuvo acceso a sus historias por boca de ellas y eso es lo que vemos en el filme. A estas vedettes, seductoras, sensuales aún a pesar de los años, contando sus alegrías —y sus múltiples desgracias— sincerándose ante la cámara y por ende ante nosotros, espectadores.

Una estupenda edición de Ximena Cuevas hace que el relato sea ameno y dinámico, aún con todas las tragedias. La época de oro, las botellas de champaña, las joyas y los extravagantes viajes están muy presentes, pero también lo están la quiebra, la muerte y la enfermedad. Divas que se revelan como seres humanos y que como tales, sufren, se arrepiente, viven y se reinventan.

María José las desnuda hasta las entrañas y muestra la verdadera temática de la película: esa, la de envejecer, la de haber llegado al cielo y luego caído al infierno.

Ahí encontré la respuesta: envejecer como ellas: con gracia, con esperanza y siempre con dignidad y gusto por la vida, eso es lo que hay que hacer: como mujeres, como madres, como hermanas y amigas. La película me descubrió que hay muchas maneras de enfrentar y vivir la vejez: con hijos, sin hijos, con pareja y sin ella; con perros, con joyas, viajes, copas y botellas o sin ellas, pero con música y amigos, siempre.

Larga vida a Bellas de noche la película y también larga vida a Las Fabulosas (que además tienen ya una maravillosa exposición el Foto Museo Cuatro Caminos con todo el trabajo de archivo que María José acopió para el documental), que renacieron de las cenizas para contarnos que sí, que se puede a pesar de todo, envejecer y ser feliz, y estar orgullosa de tu cuerpo, de tu pasado, de tus errores y de tu porvenir.

Gracias María José Cuevas por la pasión, el cariño y mostrar siempre la verdad.

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La directora del documental, María José Cuevas.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.