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Por amor a Fosado

20/11/2016 7:00 AM CST | Actualizado 20/11/2016 8:11 AM CST
Museo de Arte Carrillo Gil

Para las gemelas, Víctor III, Julien y Emilio.

Regresar al Museo de Arte Carrillo Gil siempre me genera sentimientos encontrados. Trabajé ahí hace más de 15 años con un jefe exigente que ayudó a formarme de la mejor manera, y un equipo que además de joven y divertido, era atrevido y profesional. Volver a pisar el museo me genera tristeza y nostalgia por aquellos días, pero ver nuevas propuestas bien planteadas, me da siempre mucha alegría. Tal fue el caso de la exposición que hace apenas unas semanas se inauguró en ese recinto: Víctor Fosado. Con mil diablos a caballo.

En México hemos obviado, por no decir olvidado, a una buena parte de los artistas e intelectuales de los años sesenta y setenta. Poco sabemos de lo que sucedió después de los años 50 y no hay muchos investigadores adentrándose en el tema. Enfrentarse a una figura como la de Víctor Fosado a través de una exposición como esta es simplemente emocionante.

Víctor Fosado es uno de esos personajes del siglo XX que hacían todo, sabían todo y coleccionaban todo. Hijo de un destacado joyero y amante del arte popular -también de nombre Víctor Fosado- nuestro personaje en cuestión se convirtió en uno de los especialistas, coleccionistas y defensores del arte popular mexicano. Trabajó junto a Daniel Rubín de la Borbolla en el Museo de Artes e Industrias Populares, desde donde propusieron nuevas maneras de acercarse al arte popular, a los artesanos y también al diseño.

"#México tiende a ser el #lugar #surrealista por excelencia." #AndréBreton #Mañana no faltes a la #inauguración de la #exposición "#VíctorFosado. Con #MilDiablosACaballo." #Octubre 21 / 19:30 hrs / #EntradaLibre

Una foto publicada por Museo de Arte Carrillo Gil (@museocarrillogil) el

Fundó una tienda de arte popular "Artes populares Víctor" en el Centro de la Ciudad de México, que a la fecha, comandada por su hermana Pilar y su hijo Víctor Fosado III, es para mí la mejor de la ciudad.

Su relación con el arte popular fue intensa. No solo lo coleccionó y promovió, sino que además, junto con personajes del siglo XX como Max Kerlow y Alfonso Soto Soria, se acercó al arte popular a través del diseño llegando incluso a transformar la manera como se producían algunas piezas de artesanía, buscando renovar la producción artesanal y mejorar la calidad de vida de los artesanos.

La exposición es un recorrido por las diferentes facetas de Fosado: coleccionista, músico especializado en teponaztli, el instrumento prehispánico. Promotor de arte contemporáneo a través de espacios como El café de las musas, actor de teatro y cine en aquellos movimientos de vanguardia de los años sesenta, y finalmente, mi faceta favorita: la de joyero súper dotado.

Fosado tuvo un puesto en el Bazaar Sábado y desde ahí generó unas joyas como nunca he visto iguales. Las llamaba esculturas portantes y eran piezas tridimensionales que contenían en sí mismas una buena cantidad de objetos en miniatura: piezas prehispánicas, milagritos, objetos encontrados, cosas cotidianas, piedras semipreciosas entre otras, muchas. Cada una de las piezas de Fosado, ya fueran collares o anillos e incluso brazaletes, cuentan historias, reúnen capas de tiempo que se hablan entre sí y sirven para adornar más que cuerpos, personalidades.

Víctor Fosado se acercó al arte popular a través del diseño llegando incluso a transformar la manera como se producían algunas piezas de artesanía.

Si bien creo que la exposición debería tener más reflexión y textos sobre la importancia del personaje, sus ideas y propuestas (que no son pocas), lo cierto es que ver por primera vez su archivo y colección desplegados en la sala, conmueven e interesan.

La familia que tardó más de un año en poner orden a los papeles y objetos para la muestra, es sin duda, a quien le debemos que sea posible mirar a los ojos a este destacado personaje. Puro amor por Fosado. El proyecto deberá culminar en un libro por parte de editorial Trilce, que confío, estará muy bien documentado. No puedo esperar a tenerlo en mis manos.

Esta muestra que nadie debe perderse es apenas una ojeada al mundo de Víctor Fosado, que no solo estuvo lleno de objetos, sino también de ideas que sería muy bueno revisar para poder entender esos tiempos que están en el olvido y que es urgente traer de nuevo a la mesa.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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