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Hombre, ser o no ser (parte II)

13/01/2017 2:02 PM CST | Actualizado 13/01/2017 2:05 PM CST
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bilderlounge/Alessandro Ventura

Esta es la segunda parte del texto Hombre, ser o no ser (parte I)

Estas son las otras preguntas que tenemos que hacernos como hombres para identificar las áreas criticas del ser y poder maniobrar y triunfar en cada una:

¿Maestro de nada o verdadero hombre del Renacimiento?

Como resultado de la proliferación de conocimientos y la creación de nuevos campos y muchas sub-categorías dentro de los campos existentes, es imposible tener un conocimiento a nivel de expertos en todos los campos. Simplemente no es posible. Y algunos pueden argumentar que los aspirantes a un amplio conocimiento en una variedad de campos no vuelven a dominar un campo, y que sólo unos pocos individuos distinguidos puede verdaderamente ser hombres polifacético del Renacimiento. En verdad, es posible dominar aquello que te apasiona, y sin embargo, aspira a la competencia en muchas áreas.

El verdadero beneficio viene en hacer el intento, no en alcanzar la perfección. Simplemente aspirar y buscar el conocimiento y la sabiduría en los campos que afectan la vida de todos, nos convierte en hombres mejores, y ciertamente el poder tener la oportunidad de ser un indiscutible hombre del Renacimiento.

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¡La especialización es para los insectos! Un hombre debe tener las habilidades básicas para saber cómo cambiar un pañal, planear una pelea, descuartizar un pollo, navegar un bote, diseñar una construcción, escribir un poema, balancear las cuentas hogareñas, construir una pared, crear un negocio, consolar a los moribundos, tomar un pedido, dar órdenes, cooperar, actuar solo, saber cómo aplicar la regla de tres, analizar un nuevo problema, recoger los desechos de la mascota en el pasto, cocinar, luchar eficazmente y morir con galantería. Aprendemos desde muy jóvenes que ser un hombre significaba ser "intrínsecamente capaz de arreglar cosas, especialmente cosas mecánicas".

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Gane dinero. Una pregunta que es una inquietud constante es qué se siente, qué se espera de uno como hombre, y esta se presenta frecuentemente. Una gran parte de cómo definimos la masculinidad radica en las cuentas bancarias de los hombres. Incluso hoy en día, cuando los ingresos de las mujeres están en alza y el hogar de dos ingresos se está convirtiendo en estándar, se espera que los hombres recauden dinero: ser ricos si es posible, ser buenos proveedores para sus familias al mínimo.

¡Ganar, ganar y ganar! Y no solo dinero, sino que se debe ser mejor que cualquiera. Porque sea lo que sea que haga, es mejor que sea mejor que nadie. La presión sobre los hombres para competir -ganar, y quizás lo más importante, para preocuparse por ganar- es intensa. Para ser aceptablemente masculino, se supone que los hombres se preocupan apasionadamente por su posición en la cadena de jerarquías de primates y sobre las posiciones de otros hombres en dicha cadena. Incluso el no estar interesado en los deportes de competencia es a menudo percibido con confusión en el mejor de los casos y la burla en el peor.

¡Cumpla! Si tiene alguna duda sobre esta, compruebe su filtro de spam. Legiones de negocios, legítimos y de otra índole, se están haciendo multimillonarios por la inseguridad de los hombres en su habilidad para permanecer y satisfacer. Muchos de los hombres con los que he hablado, con renuencia, hablaron acerca de esta expectativa. Al final de todo lo que se diga, se ha fracasado como hombre si no lo haces o no puedes darle a tu pareja satisfacción plena y completa por un mínimo de 20 minutos antes del orgasmo.

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Todos somos feministas: Para concluir, no hay tal cosa como "trabajo de los hombres" y "trabajo de las mujeres", solo hay trabajo y para bien o para mal, más o menos, ¡así nos vemos!

(Fuentes: Ross Crooks y Jason Lanckow, The Art of Manliness, Aitor Calero, "Sobre la importancia de evitar la especialización.)

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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