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Ya a las empresas mexicanas no les será tan fácil ocultar su machismo

16/08/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 16/08/2017 6:00 AM CDT
bowdenimages via Getty Images
"Las acciones del 9 de agosto no solo le abren las puertas a más de 50 millones de mujeres para que puedan ocupar más cargos de liderazgo y toma de decisiones, sino que le abren las alas a todo México".

Coincido completamente con la frase del presidente de Canadá, Justin Trudeau, quien dice: "Dime cómo tratas a tus mujeres y te diré que clase de sociedad tienes". Por desgracia, a pesar de que México forma parte de los 35 países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), en temas de inclusión y de diversidad de género, nuestro país está mucho más atrasado que la mayoría de las naciones que conforman dicho grupo.

Este tipo de conductas culturales son irracionales puesto que en las mujeres recae el 80% de las decisiones de compra en los hogares en México y estas representan el 53% de las personas con estudios universitarios y de maestría en el país.

Problemáticas como esta son las que limitan a México a superarse, ya que la diversidad no solo es un tema de derechos humanos, sino también un factor clave que empuja el crecimiento sostenido del PIB (Producto Interno Bruto). De acuerdo con datos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), tener a una mujer o más trabajando en una empresa en un puesto de dirección y toma de decisiones disminuye en un 20% el riesgo de bancarrota de la compañía y aumenta en promedio un 54% el retorno sobre la inversión (ROI). En la misma línea, también aumenta la atracción de talento (90%), el refuerzo de la marca y la reputación (83%), así como la innovación (78%).

En las mujeres recae el 80% de las decisiones de compra en los hogares en México y estas representan el 53% de las personas con estudios universitarios y de maestría.

México se queda muy atrás en temas de equidad de género en América Latina, ya que se encuentra entre los 3 países peor posicionados de la región (únicamente por arriba de Guatemala y Honduras). Solo el 8% de los puestos directivos en las empresas en México son ocupados por mujeres (en Colombia la cifra es del 15% y en Chile del 13%). Asimismo, tan solo el 5% en los consejos de administración de las empresas públicas en el país son ocupados por el sector femenino.

El 9 de agosto de 2017 se marcó un hito en la historia de México ya que por primera vez en nuestro país se emitió una Circular Única de Emisoras —gracias al secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade, y a la subsecretaria Vanessa Rubio— que obliga a las empresas públicas en México a divulgar el número de mujeres que integran sus consejos.

Esta política es un gran acontecimiento para el país ya que siembra las bases para la generación de mayor consciencia y presión para la apertura en todo el sector empresarial. Me parece síntoma de la misma problemática el hecho de que tantas empresas mostraran reticencia en cuanto a la transparencia de esta información de género (probablemente por el hecho de que la gran mayoría no cuentan con ninguna mujer ni en sus consejos ni en puestos de liderazgo y toma de decisiones).

Reconozco enormemente la labor de la subsecretaria Vanessa Rubio en esta autoría, ya que no solo rompió con el "club de Toby" en la SHCP, sino que desde que la conozco ha luchado con ahínco para empoderar a más mujeres en el sector. Desde hace tiempo había oído hablar de ella y escuchaba el gran respeto con el que se expresaban de ella tantas personas. Cuando tuve la oportunidad de conocerla en persona, me sorprendí al ver que no solo era una mujer de grandes ideas sino que tenía el fuego en su personalidad que hacía que sus ideas se transformaran en acciones con una capacidad de ejecución insuperable.

Esta política es un gran acontecimiento para el país ya que siembra las bases para la generación de mayor consciencia y presión para la apertura en todo el sector empresarial.

He escuchado innumerables veces la idea de generar política pública como una antesala para abrir los consejos de administración en el país. Son muchas las mujeres las que han querido lograr ese cambio desde hace varias décadas, pero nunca se había podido llevar a la acción. Cuando la subsecretaria se hizo a la tarea de lograr ese cambio no se conformó con ponerlo sobre la mesa sino que no paró hasta ejecutarlo. Ella me recuerda al inspirador discurso de Theodore Roosevelt en 1910, solo que un siglo más tarde no es un hombre en la arena el que abre la mesa de debate, sino una mujer:

"No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.

El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota".

Soñar con grandes hazañas tiene mérito, pero eso no se compara con la capacidad y la valentía para realmente hacer que las cosas pasen. Las acciones del 9 de agosto no solo le abren las puertas a más de 50 millones de mujeres para que puedan ocupar más cargos de liderazgo y toma de decisiones, sino que le abren las alas a todo México, al dar un gran salto a una sociedad más desarrollada y progresista en beneficio social y económico de todas y todos.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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