EL BLOG

Me sobran razones para ser feminista

27/11/2017 7:03 AM CST | Actualizado 27/11/2017 10:22 AM CST

Rawpixel via Getty Images
Es necesario redefinir la percepción común de lo que representa el feminismo.

Me pasa muy seguido que personas me preguntan si no me da vergüenza ser feminista. Yo les contesto que los que deberían sentir pena de no ser feministas en pleno siglo XXI son ellos. El significado de la palabra se refiere a personas que creen en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. El feminismo no se trata de odiar a los hombres, sino de desafiar las distinciones de género absurdas que los niños y niñas aprenden desde la infancia y llevan a su vida de adultos.

Hoy en día en cada país y en cada continente del mundo, hemos aprendido que haber nacido mujeres viene a un costo muy alto, y que si somos víctimas de la discriminación es de alguna forma culpa nuestra. ¿De cuántas grandes líderes, innovadoras, disruptoras, científicas y empresarias se ha perdido el mundo tan solo porque las puertas de la mayoría de los sectores están vigiladas por hombres machistas? Durante la mayor parte de la historia las mujeres no hemos tenido una voz equitativa en las normas que rigen a la sociedad, ni tampoco un número parejo de asientos en las mesas en donde se toman las decisiones. No hemos tenido la oportunidad de involucrarnos activamente en la clase de mundo en el que queremos vivir.

Ser feminista significa estar dispuesto a confrontar el hecho de que al quedarnos callados estamos protegiendo un mundo desigual y un status quo profundamente inmoral. Feminismo es saber que no importa lo que te pase como mujer, siempre tendrás a alguien con quien hablar y oídos que te escucharán. Abrazar este movimiento significa que quieres vivir en un mundo en donde la capacidad de liderar de una mujer no está determinada por su deseo o su habilidad para traer niños mundo.

Muchas veces damos nuestros derechos por sentado y se nos olvida que alguna vez tuvimos que luchar por ellos.

Es menester que exista un mayor conocimiento y aceptación pública de la igualdad de género así como de las normas culturales que impiden a las mujeres alcanzar su máximo potencial, elevarse por encima de las circunstancias y contribuir a la sociedad a la par que los hombres. Para lograr esto es necesario redefinir la percepción común de lo que representa el feminismo.

Muchas veces damos nuestros derechos por sentado y se nos olvida que alguna vez tuvimos que luchar por ellos. Suena difícil de creer que apenas hace unos años las mujeres no podríamos correr un maratón o tomar clases de educación física (este año aprobaron las clases de educación física para las niñas en Arabia Saudita y hace dos meses el rey autorizó que por primera vez en la historia de ese país, las mujeres pudieran manejar un coche).

Difícil de creer que las mujeres no podríamos sacar un pasaporte sin la autorización de un hombre, abrir una cuenta bancaria, heredar dinero, tener propiedades a nuestro nombre y lo más importante: ejercer nuestro voto para elegir a nuestros gobernantes. Todavía hay países como Kuwait en donde las mujeres no se atreven a soñar con que pueden elegir a su Parlamento.

Ojalá que cuando te pregunten si eres feminista lo digas con la sonrisa en la boca.

Aún queda mucho por hacer. Actualmente existen más de 40 millones de esclavos en el mundo y nuestro género es el más vulnerable. Más de 200 millones de mujeres y niñas son víctimas de la mutilación genital y todavía existen países en donde es constitucional la violencia a la mujer. En la Sección 55 del Código Penal de Nigeria se permite que un hombre golpee a su esposa siempre y cuando ella permanezca menos de 20 días en el hospital. Existen más de 68 países en el mundo en donde el acoso sexual es legal. En Estados Unidos —la principal economía global— las mujeres ocupan el 25% de los puestos ejecutivos y de toma de decisiones, 20% de los asientos en los consejos de administración de las empresas públicas y tan solo el 6% de los puestos de Dirección General de las empresas (CEO).

Asimismo, en México las cifras que muestran la violación a los derechos de la mujer son alarmantes. En el 2015 se denunciaron 12,156 violaciones de las cuales solo 602 se tradujeron en sentencias condenatorias. En el 2016, 7.3 mujeres fueron asesinadas diariamente y este año 2 de cada 3 mujeres reportan ser víctimas de la violencia. Acaba de salir el nuevo reporte de género del Foro Económico Mundial en donde México bajó 15 posiciones dentro de los 144 países evaluados, quedó igual en el subíndice de participación de mujeres en la fuerza laboral y cayó dos lugares en el índice de participación económica y de oportunidades.

Debemos de encontrar unidad en nuestra voz, expresarnos con más fuerza y hablar la una por la otra para lograr un cambio verdaderamente tangible en nuestra sociedad. Ojalá que cuando te pregunten si eres feminista lo digas con la sonrisa en la boca y con el orgullo de ser una persona que está a favor de los derechos humanos de las mujeres.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.