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Malala nos recuerda por qué vale la pena seguir luchando

30/08/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 30/08/2017 10:53 AM CDT

read JUSTIN TALLIS/AFP/Getty Images
"Ella tuvo la valentía de enfrentarse a las injusticias y a la violencia de género y ha impactado la vida de millones de personas en el mundo en el proceso".

Malala Yousafzai, Malala, no pudo venir por primera vez a México en un mejor momento. Hoy en día se requiere una voz fuerte y poderosa en el tema de violencia contra las mujeres y las niñas en un país en donde, en los últimos 25 años, han ocurrido más de 35 mil defunciones de mujeres con presunción de homicidio y en donde la igualdad de género está muy lejos de ser una realidad.

Malala es la ganadora del premio Nobel de la Paz más joven de la historia y, sin lugar a dudas, la feminista más influyente en el mundo hoy en día. Ella tuvo la valentía de enfrentarse a las injusticias y a la violencia de género y ha impactado la vida de millones de personas en el mundo en el proceso. Nació el 12 de julio de 1997 en la ciudad de Mingora (ubicada en el Valle de Swat, en Pakistán) y tiene dos hermanos. Desde que era muy joven tenía muchas ganas de aprender ya que su padre manejaba una institución educativa en la ciudad y siempre le inculcó la pasión por los libros.

Pero cuando Malala cumplió 10 años, el régimen talibán llegó a su ciudad y rápidamente se convirtió en la fuerza socioeconómica prevaleciente en el noroeste de Pakistán. A las mujeres se les prohibía estudiar, ver televisión, bailar, todo tipo de actividades culturales, ir de compras, que trabajaran, etc. Comenzaron los suicidios y para el 2008 los talibanes ya habían destruido alrededor de 400 escuelas.

Al cumplir 11 años ella comenzó a escribir un blog secreto en la BBC (British Broadcasting Corporation) bajo el pseudónimo de Gul Makai para proteger su identidad. En este blog escribía sobre la prohibición de su educación, así como su punto de vista sobre los derechos de las mujeres a estudiar. Estas publicaciones causaron mucha incomodidad al régimen talibán, por lo que el 9 de agosto de 2012 le dispararon 3 veces cuando regresaba de la escuela a su casa (uno de los balazos fue en la cabeza), por lo que casi muere. Esto desesperanzó a muchas niñas que leían sus publicaciones. No obstante, la bala de la cabeza no afectó su cerebro y Malala pudo reincorporarse a su lucha para seguir peleando con más fuerza que nunca. Su ejemplo ha sido sumamente importante para todo el mundo.

Ella tuvo la valentía de enfrentarse a las injusticias y a la violencia de género y ha impactado la vida de millones de personas en el mundo en el proceso.

El 18 de agosto encabecé junto con Tonatiuh Salinas una delegación de mujeres líderes en México para visitar las oficinas globales de ONU Mujeres en Nueva York. Esta visita la hicimos con la finalidad de conocer más a fondo la situación global de las mujeres y las niñas y de fortalecer los lazos entre el organismo internacional y el sector privado. Estamos en proceso de generar un consejo nacional que funcionará como una alianza público-privada (APP) para levantar la voz en relación a la lucha de género en todos sus aspectos. Estas alianzas son fundamentales para movilizar y acelerar el empoderamiento de las mujeres y acabar con la violencia. La visita de Malala a México empata perfecto con estas nuevas sinergias que se están generando con la ONU.

Las leyes establecen que las mujeres y los hombres nacemos con los mismos derechos y oportunidades desde el nacimiento. No obstante, para hacer que los derechos de las mujeres y niñas se ejerzan, se requiere mucho más que cambios regulatorios. En México tenemos un problema muy grave de violencia contra las mujeres y las niñas que tiene que acabar. Las consecuencias que viven las víctimas les dejan graves consecuencias físicas y psicológicas a ellas, a sus familias y a la comunidad en su conjunto. La falta de armonización de las leyes estatales de violencia contra las mujeres, así como de los códigos y procedimientos penales con la normatividad federal han sido un freno para acabar con la violencia contra la mujer.

En México, la falta de armonización de las leyes estatales de violencia contra las mujeres, así como de los códigos y procedimientos penales con la normatividad federal han sido un freno para acabar con la violencia contra la mujer.

Las cifras son alarmantes. Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más han padecido algún incidente de violencia a lo largo de su vida, 27% de las mujeres del mismo grupo padeció al menos un incidente de violencia (emocional, económica, física/sexual) ejercida por su actual o más reciente pareja en el último año. La violencia contra las mujeres no ocurre solamente con la pareja, sino también por parte de un desconocido, vecino o amigo (15.5%), algún familiar externo a la pareja (3.4%) o por un profesor o compañero de la escuela (1.0%).

Las mujeres también son víctimas de violencia y discriminación en el ámbito laboral. A alrededor de 15% de las mujeres de 15 años y más que alguna vez trabajó, o solicitó trabajo, les fue solicitado un certificado de no gravidez como requisito para su ingreso al trabajo o las despidieron por embarazarse o les redujeron el salario.

La acción colectiva es fundamental para lograr una transformación real como sociedad. Es muy importante tomar acción y reconocer la importancia de trabajar desde el sector educativo para poder erradicar la violencia y la marginación que hoy en día afectan el desarrollo económico y social de México.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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