EL BLOG

La mejor forma de subir la escalera corporativa no es lo que te imaginas

04/07/2017 5:27 AM CDT | Actualizado 04/07/2017 10:48 AM CDT
Thomas Barwick
"Los mejores vendedores del mundo son dadores y aquellos que ponen los intereses de sus clientes por encima de los propios".

El psicólogo, profesor y aclamado autor Adam Grant escribió el libro Givers and Takers: A Revolutionary Approach to Success, en el cual estudia el éxito profesional de tres tipos de personas: los dadores, los emparejadores y los quitadores. Los resultados obtenidos de años de investigación invitan a la reflexión. Estos son especialmente sorprendentes cuando los comparamos con otros estudios que se han hecho en el tema de género y sobre las barreras psicológicas que actualmente están limitando a las mujeres a ocupar los puestos más altos dentro de compañías y organizaciones.

Los dadores son personas que constantemente buscan ser de ayuda a otros, los emparejadores tienen una visión quid pro quo en la que dan en la medida de lo que reciben, mientras que los quitadores se enfocan en obtener lo más posible de los demás, con una visión de suma cero en la que solo se gana mientras otro pierda.

Los dadores no necesariamente lo hacen en temas de dinero o voluntariado, sino que le dedican tiempo y esfuerzo a ayudar en temas específicos y de importancia a otros. Ejemplos de esto incluyen: una retroalimentación de un reporte, una carta de recomendación, una introducción, consejos... pero sin pedir nada a cambio. Ellos, cuando conocen a una persona lo primero que se preguntan es, ¿cómo puedo agregarle valor a esa persona o beneficiarla de alguna forma?

Hay varios estudios y libros que hablan de la propensidad que tenemos como mujeres a dudar de nosotras mismas y a ser más inseguras en el trabajo que los hombres.

Una de las maneras de identificar a un dador no es por la manera en la que trata a sus jefes o a sus colegas, sino por el trato que le da a las personas que están hasta abajo en el escalafón de la empresa. Es importante la manera en la que tratan a las personas vulnerables, o que tal vez nunca tendrán forma de retribuir un favor.

Las personas que constantemente dan son percibidas como las más desaventajadas porque constantemente se entregan a sí mismos con el riesgo de estresarse de más, agotarse crónicamente o ser constantemente explotados por los quitadores. En varias ocasiones los dadores se ponen en situaciones de peligro y es verdad que en el corto plazo ellos tienden a perder con respecto a los demás. El rol de los emparejadores es no dejar que los quitadores abusen de los dadores. Ellos creen en el valor de la reciprocidad y no soportan ver que un quitador se salga con la suya.

No obstante, los dadores generan en el largo plazo el capital social necesario que es FUNDAMENTAL para lograr el éxito profesional rotundo en un mundo particularmente interconectado y globalizado como en el que vivimos hoy. La buena voluntad que generan los dadores en otras personas permanece "dormida" durante varios años hasta que surge una necesidad en la cual ellos reciben su generosidad multiplicada.

urbancow via Getty Images
"Los mejores vendedores del mundo son dadores y aquellos que ponen los intereses de sus clientes por encima de los propios".

Al final del día, el largo plazo y la abundancia que se genera con el pensamiento multiplicador acaban superando a la visión cortoplacista y al pensamiento de suma cero. Y esto está comprobado en múltiples estudios con rigor científico.

Los mejores vendedores del mundo son dadores y aquellos que ponen los intereses de sus clientes por encima de los propios. Son personas que generan confianza y buenas intenciones que son necesarias para crear una reputación. En el mundo de hoy las marcas no solo se basan en el producto o servicio ofrecido, sino, por encima de todo, en su reputación y del valor que ofrecen a la sociedad en su conjunto.

Reflexionando sobre este tema, me he dado cuenta que por varias razones es más difícil para las mujeres ser dadoras en el sector profesional. Una de las razones es porque hay una correlación entre ser una persona segura de sí misma y ser dadora. Hay varios estudios y libros como The Confidence Code, de Katty Kay y Clare Shipman, que hablan de la propensidad que tenemos como mujeres a dudar de nosotras mismas y a ser más inseguras en el trabajo que los hombres.

Así mismo, el sector femenino tiende a tener una mayor aversión al riesgo que los hombres. Ser una dadora te pone constantemente en situaciones de riesgo y cuesta energía y tiempo. Por otro lado, las dadoras no tienen temor a mostrar su lado de ternura y compasión, y esto es especialmente difícil para algunas mujeres en el trabajo, donde no quieren ser juzgadas como débiles o vulnerables.

Una de las maneras de identificar a un dador no es por la manera en la que trata a sus jefes o a sus colegas, sino por el trato que le da a las personas que están hasta abajo en el escalafón de la empresa.

Es un tema universalmente conocido el hecho de que muchas veces prevalece la competencia entre mujeres en el trabajo por encima de la colaboración. Sheryl Sandberg lo llama Queen Bee Complex (complejo de la abeja reina). Muchas veces una mujer se convierte en la peor enemiga de otra mujer en el trabajo precisamente porque toma una actitud de quitadora y no de dadora. Al tomar esta actitud está beneficiando sus ganancias en el corto plazo, mientras descuida la visión a largo plazo necesaria para generar el liderazgo requerido para ocupar los cargos más altos.

Considero que es muy importante que reflexionemos en este tema para que más mujeres puedan ocupar un asiento de dirección, liderazgo y toma de decisiones dentro de las organizaciones y compañías. Al generar conciencia de nuestra tendencia a ser más miedosas a la hora de tomar riesgos y a ser más inseguras de nosotras mismas podremos trascender estos temas.

En este proceso obtendremos las herramientas necesarias para atrevernos a ser dadoras en la esfera profesional, con las implicaciones y beneficios que conlleva para dar así un paso hacia delante en la búsqueda de la mejor versión de nosotras mismas.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

También te puede interesar:

- Así fue la primera votación de las mujeres en México

- No, las mujeres NO hablan más que los hombres

- 10 dilemas que enfrentan las feministas cuando salen con hombres