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El dolor oculto de muchas mujeres

07/11/2017 6:00 PM CST | Actualizado 07/11/2017 8:00 PM CST

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Hace unos días hubo un gran debate sobre el feminismo y sus consecuencias, luego que todas las participantes del certamen de belleza Miss Perú en su edición del año tomaran las pasarelas para denunciar las altísimas cifras de violencia de género y feminicidios en su país. "Mis medidas son: 2.202 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país" dijo una de las concursantes al micrófono mirando al público televisivo entre asombrado y desconcertado. "Mis medidas son: el 81% de los agresores a niñas menores de cinco años son cercanos a la familia" añadió la siguiente candidata. Una a una, las veintitrés mujeres participantes en el concurso describieron un temible paisaje de violencia y agresión que la mayoría de las veces suele ser silenciado y ocultado por medios oficiales e, incluso, por tabúes sociales y culturales.

Por supuesto, la iniciativa del certamen causó revuelo en redes sociales y en medios de comunicación, en los que como suele ser habitual, se discutió públicamente sobre los alcances del feminismo y, sobre todo, sus implicaciones. La iniciativa del concurso sorprendió y abrió una amplia discusión sobre la necesidad de convertir el debate sobre la violencia de género en una discusión pública. Pero no mucha gente pareció estar de acuerdo. Los acostumbrados argumentos sobre "Una muerte es una muerte, no importa el género" se enfrentaron a concienzudos análisis sobre el contexto que suele rodear un crimen de género.

En medio de ambas tendencias, la noción sobre los asesinatos de mujeres perpetrados por motivos machistas y sobre todo, menospreciados por el prejuicio y la tradición, mostró de nuevo un rostro duro y preocupante de la sociedad. Ese que ignora su existencia o lo que es aún peor, continúa sin asumir su gravedad e importancia.

¿Cuál es el error en la visión de nuestra sociedad que hace que la agresión contra las mujeres se normalice y se invisibilice, tanto como para considerarse un hecho normal y admisible?

Cuando tenía unos dieciseis años leí un articulo en un periódico que creo se convirtió en la huella de mis pesadillas más personales. No recuerdo su autor, aunque sí el hecho que estaba ilustrado con la caricatura de una mujer que, vestida de negro, se encogía hasta casi desaparecer del plano central de la imagen. El texto — crudo, mordaz y estremecedor sentenciaba — analizaba el maltrato de género desde la escalofriante perspectiva de la indiferencia: "Al parecer, podrías ser víctima de la violencia solo por ser hermosa y joven, o simplemente tener un aspecto saludable. Eso quiere decir que las mujeres solo estaremos a salvo una vez que entramos en la vejez. Pero también he de mencionar que los casos de violencia sexual contra ancianas crecen exponencialmente año tras años. Tal vez, sea solo cuestión de no llevar ropas llamativas -tengas la edad que tengas — y vestirse de negro y muy cerrado para cubrir el hecho que eres mujer. Sin embargo, debo decirte que también existen pruebas irrefutables que hay cierto tipo de psicópatas que se excitan ante la visión de una mujer cubierta por ropas gruesas y eso desata un indice de agresividad inaudita. Así que, tal vez lo mejor sea no existir, no estar en la realidad, desaparecer cualquier huella de femineidad, porque es evidente que el mero hecho de ser mujer ya es premisa para sufrir una grosera manifestación de horror".

La iniciativa del concurso sorprendió y abrió una amplia discusión sobre la necesidad de convertir el debate sobre la violencia de género en una discusión pública.

Sí, memoricé el pasaje. Y es que, a través de los años, lo he meditado en numerosas ocasiones, aterrada y asqueada. Tal vez se trate de una exageración de esa realidad de lo femenino y lo masculino. Sin duda, en muchas partes lo es, pero resulta inquietante pensar que en algún extremo en cierto. ¿Cuál es el error en la visión de nuestra sociedad que hace que la agresión contra las mujeres se normalice y se invisibilice, tanto como para considerarse un hecho normal y admisible? ¿Qué hace que frases como "las mujeres desean que se les ponga carácter" o "se mereció ser golpeada" continúen siendo pronunciadas por hombres jóvenes?

No nos engañemos, toda esta estructura social machista tiene su origen en el hecho que continúa existiendo una creencia cultural que menosprecia a la mujer, moral e intelectualmente hablando. Por cada mujer emprendedora, fuerte y luchadora, existen diez que son educadas para el servilismo, que carecen de una educación sólida y una preparación cultural sustentable. Y por ese motivo es tan importante la lucha diaria, la noción sobre a qué se enfrenta una mujer en medio de una cultura hostil y cómo podemos construir una idea sobre la igualdad, que brinde una nueva manera de confrontar la violencia y el dolor femenino.

Me pregunto si al escuchar las cifras pronunciadas por las concursantes de Miss Perú la mayoría del público comprendió su trascendencia. Su importancia y poder. El necesario trabajo que se requiere para comprender la envergadura del problema del maltrato de género y sus consecuencias. Sin duda, se trata de un hito en medio de la lucha por mostrar las consecuencias de la cultura del machismo en nuestro continente. El primero — de muchos pasos — para crear un ambiente seguro para las mujeres y niñas latinoamericanas. Y eso tiene su mérito.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.