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Del patito feo a la sonrisa: cuando sonríes al reflejo del espejo

08/02/2017 6:30 AM CST | Actualizado 08/02/2017 6:30 AM CST
CC0 Public Domain

En la última edición de Miss Universo, la representante de Canadá tuvo que responder preguntas incómodas sobre su apariencia física. Incluso peores que las que usualmente soportaría al participar en un certamen que premia la belleza física de la manera más superficial imaginable. ¿El motivo? Siera Bearchell  — con su 1,75 cm de altura y 56 kilogramos de peso —  se atrevió a romper una línea invisible en las normas que nadie comenta en voz alta del concurso. La concursante canadiense es una mujer "grande".

La palabra resulta curiosa para definir a una mujer saludable y atlética como Bearchell. Pero en los limitados parámetros de la obsesión estética actual, las dos tallas por encima de cero de la representante de Canadá le obligaron no solo a explicar su aspecto sino además, a soportar la burla y críticas que desencadenó el hecho que luciera por completo distinto al estándar estético que impera en el Miss Universo y concursos similares.

No obstante, Bearchell reaccionó a los ataques y cuestionamientos con un envidiable buen humor y seguridad. A las preguntas sobre cómo se sentía por ser más grande entre el resto de las delegadas (y algunas insinuaciones sobre el hecho que su peso era excesivo para el concurso) la canadiense se armó de una sonrisa y dejó claro que '"se siente muy bien" por la manera en que luce.

With so much focus on the external, it's no wonder we suffer so much internally. 💭 I've seen the photo on the left circulating through media online (the changed image). The photo on the right is directly from the @missuniverse Press Website (the real, raw image). It's so sad that us women face this kind of criticism and hatred in a world that needs positivity now, more than ever. We need to uplift the women in our lives rather than belittle them for their appearance. We need to celebrate the diversity and uniqueness that we all exhibit. There is beauty beyond size. There is beauty beyond walking on stage in a bikini. There is beauty beyond looking a particular way. It's time to realize that true beauty, self-worth and validation start from within. #beautybeyondsize #bodydiversity #confidentlybeautiful #misscanada #missuniverse

Una foto publicada por Siera Bearchell (@sierabearchell) el

🙏🏻THANK YOU 🙏🏻MERCI 🙏🏻SALAMAT🇵🇭 🙏🏻Words will never describe what you all mean to me. The messages and comments of support and encouragement and stories blow me away everyday. I often read your messages out loud to my family and friends and cannot read them completely out loud because I start crying. You inspire me even more than I could inspire you. ❤ Of course, I am also floored by some of the negative comments people actually post publicly, but those just add fuel to my fire on this journey. I never imagined my outreach would grow so quickly or be spread so far. I am so excited to continue this journey with you all. 150K in Canada's 150th year. ❤🇨🇦🙏🏻 💍 by @fifthavenuecollection #missuniverse #misscanada #confidently#confidentlybeautiful

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A pesar de eso, Bearchell tuvo que soportar un insistente body shaming o acoso virtual en las redes sociales por el hecho de no encajar en la forma como se supone debe verse una candidata a un concurso de belleza. Una conducta cada vez más frecuente en las redes sociales y que engloba un tipo de prejuicio que tiene una origen muy definido: la crítica hacia quienes como la canadiense, no tienen una apariencia física que encaje en los rígidos cánones de belleza actuales. Como si la tecnología fuera una caja de resonancia para la insistente preocupación de nuestra época por la manera en que lucimos, la conversación virtual acentúa la discriminación basada en lo estético y lo lleva un nuevo nivel. El estigma contra los kilos de más, el color de la piel e incluso, la forma de nuestro rostro y cuerpo parece haberse convertido en una estructura común en la manera en cómo nos relacionamos unos con otros.

Nadie mejor que una venezolana para entender la presión que sufrió Bearchell durante el concurso y en general, el fenómeno del body shaming. En mi país, la belleza es muy importante. Supongo que tanto como en cualquier lugar de nuestra cultura vanidosa, pero en Venezuela ser bella es una obligación que debe cumplirse desde muy pequeña. La imagen de la chica de pasarela  — la conocida "Miss" —  forma parte del imaginario colectivo y la presión que ejerce sobre la mujer común resulta casi insoportable.

En Venezuela ser bella es una obligación que debe cumplirse desde muy pequeña.

Es abrumador crecer en una sociedad obsesionada de todas las maneras posibles con la apariencia física. Te acostumbras a que cómo te ves nunca será suficiente, que siempre habrá kilos de más, la piel un poco imperfecta, el cabello alborotado. Se te hace "normal" que la mayor aspiración de tu generación sea una cirugía estética, un escote voluptuoso. Porque en Venezuela, te educan para gustar y no para gustarte. Para verte de determinada manera aunque eso implica que debas violentar tu aspecto físico.

Te dicen cómo lucir impecable, pero jamás cómo sostener tu autoestima a la serie implacable de ataques a tu aspecto físico que recibes todos los días. En el país de las bellas, nunca se es demasiado delgada, ni bien maquillada. En el país con más coronas en concursos de belleza, lo hermoso no es un atributo, es un requisito. Un titulo pomposo que llevas sobre la piel, que te define antes de saberlo. En un país con más peluquerías que librerías, ser bella es una esperanza. Una que muy pocas veces llega a cumplirse y a tener verdadera importancia.

La experiencia me enseñó a no admitir la presión y a luchar contra ella lo mejor que puedo.

Así que hacerte adulta en un país con tantas exigencias estéticas, no es sencillo. Aunque intentes ignorar los cánones, a pesar de que no admitas te pongan una etiqueta. Pero la tienes, claro está. La llevas, como un lastre pesado, cuando la cultura donde naces te presiona, te aplasta, te abruma, te ordena. Cuando eres tan dolorosamente consciente de tu aspecto físico, que comienzas a pensar si no eres otra cosa que esa idea que tienes sobre ti misma. Todo esto, mientras creces. Mientras te haces una adolescente de caderas anchas y pechos pequeños. Aún así, la experiencia me enseñó a no admitir la presión y a luchar contra ella lo mejor que puedo.

Me defiendo contra esa imposición diaria, la manejo desde el buen humor y la inteligencia. Porque como Siera Bearchell y tantas mujeres como ella, estoy convencida que una mujer moderna no tiene que atenerse a ningún valor físico que atropelle su personalidad, sino disfrutar de la posibilidad de ser ella misma. Porque soy más de lo que veo. O al menos, quiero serlo.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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