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Cómo hablar del terremoto con los niños y niñas

20/09/2017 3:00 PM CDT | Actualizado 21/09/2017 8:07 PM CDT

La emergencia nos altera y nos distrae de lo más evidente: nuestros hijos e hijas. A pesar de que parezca que no se enteran de nada, la preocupación y la tensión están en el ambiente. Escuchan y ven cosas que en general no alcanzan a comprender y los preocupan.

En situaciones como estas no estamos seguros de cómo abordar el tema con los menores de edad. Sin embargo, es muy importante hablar con ellos de lo que pasó: saber cómo lo vivieron y qué es lo que sienten y piensan al respecto.

Una manera fácil de empezar a platicar con los niños es preguntarles cómo vivieron los eventos y sobre todo qué sintieron. También puedes preguntarles qué han escuchado y qué es lo que les provoca esta información. Anímalos a que hagan preguntas y contéstalas todas tratando de no dar información de más. Mantenlo simple y directo y enfócate en lo positivo: en que están bien y la importancia de ayudar.

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Es muy importante que evites que vean imágenes en la televisión o redes sociales o que escuchen noticias en el radio: estar expuestos a esta información podría ponerlos muy nerviosos. Los medios suelen transmitir las imágenes más impactantes de manera repetida y eso les puede generar un trauma. Cuida también tus comentarios: que lo que escuchen de ti les dé seguridad y confianza y no temor.

Manejar esta situación con tranquilidad es muy importante pues es un evento que los marcará para el resto de sus vidas y la manera en la que actúes tiene un efecto importante en ellos. Hay que recordar que los niños pequeños en especial son muy receptivos y que la manera en la que reaccionan es un reflejo de cómo estamos nosotros, así que hay que mantener la calma.

Trata de transmitirles un mensaje positivo, de seguridad, confianza y solidaridad.

Si tus hijos no estuvieron expuestos directamente a un evento traumático y eres cuidadosa de lo que ven y escuchan, es muy probable que no tengan preocupaciones al respecto. Trata de mantenerles su rutina en medida de lo posible y mantente alerta a cualquier cambio de comportamiento.

Algunos de los signos de que el niño tiene daño psicológico son:

- Problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido.

- Pesadillas.

- Quejas de dolor de cabeza o algún otro malestar.

- Falta de apetito.

- Comportamiento agresivo.

- Actitudes de regresión del desarrollo.

Por último, trata de transmitirles un mensaje positivo, de seguridad, confianza y solidaridad. Repíteles que ellos no deben preocuparse por su seguridad, para eso están los adultos. Duerme cerca de ellos y si puedes llevarlos a algún centro de acopio (sin arriesgarlos, ni acercarse a zonas de peligro) para que vean la importancia de la ayuda, el ejemplo siempre será el mejor mensaje que les puedas dar. Fuerza y ánimo. Todo esto también pasará.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.