EL BLOG

Dícese de la cultura financiera de los mexicanos

06/10/2016 6:56 AM CDT | Actualizado 02/12/2016 2:26 PM CST
Shutterstock / Amir Kaljikovic

Las dos caras de la moneda, literalmente de la moneda.

Por un lado, los mexicanos hablamos de dinero todo el día. Todos sabemos quiénes son los hombres más ricos de México (y quienes están solteros) y los últimos escándalos financieros. Todos leemos diariamente el precio del dólar americano y los niveles de la bolsa. Decenas de periódicos y páginas web se dedican a informarnos sobre todo lo que a cifras con muchos ceros se refiere. Levante la mano quién sabe a cuánto asciende la riqueza de Carlos Slim: o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/ o/

Ahora bien, cuando cambiamos la conversación a primera persona, léase "yo tengo, yo debo, yo pago, yo ahorro", nos quedamos mudos, mancos y pobres. Uno de los institutos de negocios más importantes del mundo, el IMD en Suiza, publica una vez al año un estudio sobre la competitividad de los países, Dentro de los cientos de parámetros que analiza está el "alfabetismo financiero": qué tan capaces son los ciudadanos de un país de tomar buenas decisiones en el manejo de su propio dinero. De 55 países estudiados México ocupa el lugar 54 (cálculos propios con base en información del IMD). Netamente analfabetas.

Si hablamos de dinero todo el día, ¿por qué somos tan malos para manejarlo?

La seudo-sofisticación que hemos importado de los países de primer mundo ha traído consigo el contagio de pésimos hábitos de consumo. Somos uno de los mercados más atractivos para las marcas de súper lujo, no por la pujante micro minoría millonaria sino por los cientos de miles de ciudadanos que, armados con tarjetas de crédito y promociones de meses sin intereses buscamos morder un pedazo del sueño americano, región 4.

Y estas tendencias de consumo conspicuo y aspiracional se gotean a lo largo y ancho de la pirámide socio económica. Los malos hábitos que en las zonas de doble caché llevan a endeudarse para tener el último y mejor ___________ (llene a voluntad), en las colonias populares se reflejan en ataduras a tiendas de abonos, empeños, o créditos privados a tasas aun más estratosféricas.

La sabiduría de 'guardar para un día lluvioso' ha sido cambiada por el mantra de 'compro, luego existo'"

El problema no es solo que gastamos más de lo que ganamos sino que además hemos olvidado —si es que alguna vez las supimos— palabras como planeación, moderación, presupuesto, ahorro, inversiones, retiro, seguros, testamentos... La sabiduría de "guardar para un día lluvioso" ha sido cambiada por el mantra de "compro, luego existo". Sabemos mejor cómo leer el instructivo del último celular que cómo entender el contrato de apertura de una cuenta de ahorro.

¿Por qué somos tan malos manejando el dinero? Simplemente porque nadie nos enseñó. El manejo del dinero sigue siendo uno de los pocos tabúes que existen en el mundo de hoy. En la escuela, las materias de conocimiento de dinero eran inexistentes en nuestra época (y aún hoy son incipientes); en la casa sigue siendo más probable hablar con los hijos sobre sexo que mencionar temas de dinero (es que hablar de dinero en público es de muy mala educación) y la información que proviene de las instituciones que nos prestan servicios financieros es, a pesar de los esfuerzos de ellas por cambiar la imagen, un poco sesgada. Un banco enseñando sobre buen uso del crédito es un poco como un carnicero dando a una vaca consejos de nutrición: a fin de cuentas lo que quieren es la carne.

La cartera se maneja con las tripas, no con la cabeza

Y para complicar aun más las cosas, el manejo de dinero tiene un enorme componente emocional. Digan lo que digan los matemáticos,la cartera se maneja con las tripas, no con la cabeza. Es más, el mismo centro del cerebro en donde se manejan las emociones relacionadas con el sexo es donde se procesan las decisiones financieras (#IdeaMillonaria escribir el libro "Cincuenta Sombras de Green".)

Cuándo sea rico lo aprenderé a manejar... Dicen muchos y cavan su tumba con estas palabras. El sistema financiero y los instrumentos se sofistican día con día, existe más competencia, más tentaciones y muchos más riesgos por lo que es fundamental saber navegar este cúmulo de opciones.

Así como hace una o dos generaciones el saber leer y escribir era el arma para poder asegurar un futuro próspero para las personas y el país, aprender finanzas personales es hoy uno de los factores fundamentales para poder construir un mejor futuro. Personas que saben manejar su dinero, que son capaces de distinguir y cuidar sus intereses se convierten en mejores consumidores de productos y servicios financieros por lo que demandan, y eventualmente consiguen, mejores instituciones financieras lo que crea sistemas más fuertes, una ciudad con mayores oportunidades y un país más prospero. No importa que vino primero si el huevo o la gallina siempre y cuando ambos sepan hacer bien sus cuentas.

Si la información es poder, la información financiera es riqueza.


Ese es justamente el objetivo de este blog. Abrir un espacio cómico-mágico-musical de discusión franca, y de consejos práctico para resolver los problemas del corazón de la cartera. ¡Bienvenidos!