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La irracionalidad de lo irracional

03/10/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 03/10/2017 8:24 AM CDT
Enrique Calvo / Reuters
Manifestantes levantan sus manos durante la protesta llevada a cabo el día después del referéndum de independencia en Barcelona, España. (2/10/2017)

En un mundo convulsionado por ataques terroristas en Canadá (Edmonton), Estados Unidos (Las Vegas) y en Francia (Marsella), a una semana de que el pueblo alemán diera un ejemplo de democracia al mundo, donde Angela Merkel saliera triunfadora de la elección y la extrema derecha tenga escaños en el parlamento, con el riesgo que esto conlleva y con el recuerdo vivo del 2 de octubre en México, todo indica que se está dando inicio a una época marcada por la irracionalidad en la que España capta las miradas de todos.

A la distancia, el contexto catalán donde no se justifica la ilegalidad separatista y la brutalidad policiaca, donde se está dividiendo a un país en posiciones encontradas, donde un español golpea a otro español, donde la violencia y la sinrazón se apoderan de la madre patria, donde un catalán no se siente español, donde un español insulta a un catalán, donde familias y amigos se separan como lo hicieron con un muro en Berlín; lo irracional se apodera de España, ¿cómo explicar lo que acontece?, cómo entender este movimiento separatista?

La crisis política en España cubre de una sombra muy espesa la incipiente recuperación de la situación económica, los derechos humanos sobre la libertad de expresión se encuentran en entredicho, una parte se ciega al no reconocer las inquietudes de una minoría y reacciona con violencia mientras que la otra intenta imponer su deseo pisoteando la ley, ambas posiciones generan división y encono.

Los acontecimientos del primero de octubre serán una mancha en la historia de la democracia española.

La lucha entre unidad y división se pernea de la clase política hacia el ciudadano común, tiñendo con el rojo de la bandera española y catalana las calles, la furia transformada en sangre, el golpe antes de la palabra.

Los acontecimientos del primero de octubre serán una mancha en la historia de la democracia española, cuatro décadas han pasado desde la dictadura del general Franco y muchas más desde el inicio de las diferencias, Cataluña ha logrado desde entonces la capacidad de tomar decisiones sobre recaudación fiscal, salud y educación.

Sin embargo, consideran que el pago de impuestos al gobierno central es inequitativa y los perjudican en su desarrollo económico. Uno de los principales estandartes de aquellos que están a favor de independizarse sostienen que la devolución de los impuestos es injusta para la economía de la Ciudad Condal y el resto de los territorios catalanes.

Ante una supuesta "nación" con idioma, cultura e historia propia, que cuenta con el 16% de la población española, un crecimiento del sector financiero y una industria sólida y consolidada buscan tener una independencia fiscal que favorezca a su crecimiento económico. Parecen no darse cuenta de que la independencia los sumiría en una soledad financiera y los aislaría de las ventajas de formar parte de la comunidad europea y su desarrollo.

Catalanes, vascos, madrileños, andaluces y demás, juntos son una gran nación, una nación que sin rencillas puede ser tan próspera como sus vecinos, tan rica como cualquier otra.

El ejemplo claro está en el Brexit, guardando las proporciones debidas, ya que no se puede comparar todo un país con una pequeña región por más fuerte que esta sea.

El origen de la situación actual data de la gran represión franquista, la no aceptación de la autonomía catalana confrontó los sentimientos de los españoles, enfrentando la región noreste con la capital. El bálsamo que llegó cuatro años después de la muerte del dictador no fue suficiente.

Tampoco lo fueron las ventajas sobre control financiero que desde 2006 se le ha otorgado a Cataluña, un hecho que enardeció a los catalanes es que en 2010 la Corte Constitucional les rescindió el estatus de "nación" lo que exalto el fervor independentista.

En la búsqueda de una secesión completa en el 2014 se realizó una votación donde participó el 32% de la población con derecho a voto, el resultado: el 80% del electorado voto por la separación. Extrapolando la cifra a una mayoría, se puede inferir que los catalanes buscan su independencia. Sorprendentemente el apoyo hacia un estado catalán independiente ha venido perdiendo terreno ya que de acuerdo a una encuesta realizada en junio de este año, solamente el 41% se encuentra a favor de la independencia.

Rajoy hoy aparece como el líder de un régimen represivo y la Generalitat como un grupo de políticos incapaces de dialogar.

De acuerdo con la constitución de 1978 España es indivisible, sin embargo, esto no es excusa para establecer la violencia y represión entre los ciudadanos. Debe prevalecer la cordura y hoy más que nunca se requiere de toda la habilidad de convencimiento y artes de la política para que las partes involucradas lleguen a un acuerdo que beneficie a la sociedad española en su conjunto.

Es difícil entender una España sin Cataluña, y a una Cataluña aislada de España; queda claro que el camino no puede ni debe ser la fuerza policiaca. La irracionalidad predomina en ambas posturas. Rajoy hoy aparece como el líder de un régimen represivo y la Generalitat como un grupo de políticos incapaces de dialogar poniendo a su gente, al pueblo, ante una situación de intolerancia y barbarie que solo genera un odio entre españoles.

La locura y acciones fascistas se apoderan de España dejando a más de 800 heridos. Son el resultado de una irracionalidad de lo irracional: dos bandos, tres bandos, cuatro bandos están separando a un país rico en tradiciones, donde una a otra se complementa, donde en su conjunto es más fuerte, donde la unidad es la fortaleza.

Hoy, el país sufre y miles o millones de personas alrededor del mundo lloran por la violencia que se desata en las calles.

Catalanes, vascos, madrileños, andaluces y demás, juntos son una gran nación, una nación que sin rencillas puede ser tan próspera como sus vecinos, tan rica como cualquier otra; una España unida será una muestra de civilidad, democracia y razón en este mundo en busca de paz en medio de una crisis entre Estados Unidos y Corea del Norte.

En medio de un dictador venezolano pidiendo explicaciones, en medio de un mundo con constantes ataques terroristas, España debe de demostrar su capacidad de diálogo, construcción, hermandad y razón para poder salir de esta crisis política que sin duda, de extenderse, perjudicará su desarrollo económico.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.