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Por qué debe importarnos la reorganización de seguridad que busca Trump

18/02/2017 10:00 AM CST | Actualizado 18/02/2017 11:17 AM CST
Jonathan Ernst / Reuters
Desde la oficina oval de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump firma un memorándum para los servicios de seguridad indicándoles que deben derrotar al Estado Islámico.

El memorándum del 28 de enero del 2017 publicado por la administración de Donald Trump consiste en consolidar la organización y coordinación más importante en la historia de Estados Unidos entre el Consejo de Seguridad Nacional y el Consejo de Seguridad Interior. Aunque el estilo de gobernar del presidente es eminentemente polémico, la reforma busca poner al servicio del magnate la capacidad de influir en la política del mundo y de su país como nunca antes en su historia. Indudablemente, existen dudas respecto esa proyección de poder y organización presidencial.

Antecedentes

En 1947 se publicó el Acta de Seguridad Nacional que propició concentrar y ampliar las capacidades organizativas de la Casa Blanca en su proyección de fuerza hacia el exterior. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial y previo a los ataques terroristas de 2001, Estados Unidos se había concentrado en amenazas que van de la ex Unión Soviética a los Balcanes, Irak y Corea del Norte.

Sin embargo, esa estructura experimentó un revés de proporciones fundacionales el 11 de septiembre. En efecto, Estados Unidos tuvo que repensar el decurso de su nacimiento a lo largo de toda su historia. Los operadores de la administración W. Bush encontraron que en el siglo XX, la súper potencia tenía un déficit en materia de seguridad interior. De esa forma, incluyeron a partir de entonces, la Homeland Security Act de 2002 que incorporó el componente doméstico (civil y militar) a la Doctrina de Seguridad Nacional que se concentraba en el exterior. Además creó el Departamento de Seguridad Interior y el Comando Norte y dibujó un nuevo organigrama de seguridad y defensa interna, regional y global.

Sin embargo, durante las administraciones de los presidentes George W. Bush y Barak Obama no prosperó realmente la integración de ambos sistemas de seguridad interior y exterior.

Ya tenemos un punto de partida de este gobierno y es sin duda, una amenaza para la seguridad y la paz mundial.

El alcance de la reforma

La convocatoria del presidente Trump de hace unos días intenta dar un paso adelante en más de dos siglos: incluye al vicepresidente, a los secretarios de Estado, Tesoro, Defensa, Agricultura, Salud y Servicios Humanos, Transporte, Comercio, Energía y Seguridad Interior; al procurador general de la república, el asistente del presidente y jefe del staff.

También al asistente del presidente y jefe estratégico, el director de la Oficina de Supervisión y Presupuesto, el representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, el representante comercial, el asesor en jefe en la Coordinación de Asesores, el jefe del sistema de la reserva Federal, el director nacional de Inteligencia y el de la Agencia Central de Inteligencia, el jefe del Joint Chiefs of Staff. Así como a varios asistentes del asistente del presidente: el de asuntos de Seguridad Nacional, el de Seguridad Interior y Contraterrorismo, el de política económica, el de Comercio y la política de manufactura, el de iniciativas intra-gubernamentales y tecnológicas.

Además incluye al subsecretario del presidente y al asesor de Seguridad Nacional del vicepresidente, el concejal del presidente, el administrador de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos, la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, el jefe de la Comisión Regulatoria Espacial, el director del FBI, el de la Oficina de Ciencia y Tecnología, el director del Control Nacional de Drogas, el jefe del Comité Asesor de Inteligencia del presidente, así como el administrador de la Agencia de Supervisión de Emergencia Federal. Una reorganización sin precedentes en el ensamblaje de la seguridad nacional y la seguridad interior.

La reforma busca poner al servicio del magnate la capacidad de influir en la política del mundo y de su país como nunca antes en su historia.

La iniciativa contiene una convocatoria global a los sectores más relevantes de la estructura gubernamental en el nivel federal. Sin embargo, no es una convocatoria para una reforma constitucional como la de 1947 o el 2002, es una iniciativa que se encuentra en el ámbito de las facultades presidenciales. Asimismo, es importante subrayar que el primer mandatario es la figura central de ambos consejos y sus miembros deberán estar alineados por los siguientes responsables: vicepresidente; secretarios de Estado, Tesoro, Defensa, Energía, Seguridad Interior; el procurador general de la república, el consejero de Seguridad Nacional y el de Seguridad Interior, así como la representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.

Por su parte, los miembros estatutarios deberán ser integrados por: el director nacional de Inteligencia, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el asistente del presidente del jefe de gabinete, el asistente del presidente y estratega en jefe, el concejal del presidente, el consejero adjunto del presidente para asuntos de Seguridad Nacional, el director de la Oficina para el Presupuesto y la Supervisión.

Esa es la plana mayor del poder y la conformación del gabinete que en su mayoría apoya al presidente en funciones. No obstante, cuando ambos procesos constituyen un tema de economía internacional en la agenda del CSN los miembros deberán incluir al secretario de Comercio, el representante comercial y el asistente del presidente para la política económica.

Rick Wilking / Reuters
Reince Priebus, jefe de gabinete de Donald Trump y por lo tanto pieza clave en su administración.

Las partes

De manera muy sugestiva, en la oficina ejecutiva de la Casa Blanca existe un equipo que ayuda al Consejo de Seguridad Interior y al Consejo de Seguridad Nacional. El equipo se enfoca en asuntos regionales y directivas funcionales que se encuentra liderado por el jefe de gabinete: Reince Priebus. En ese sentido, toda la política y decisiones serán transmitidas al secretario ejecutivo para la atribución y conocimiento del consejo en pleno.

De igual forma, el objetivo del equipo del CSN es asesorar al presidente, el consejero de Seguridad Nacional, al consejero de Seguridad Interior, los miembros de CSN, los miembros del Consejo de Seguridad Interior, así como otros miembros en la Casa Blanca para facilitar la implementación de la política pública y ayudar a la coordinación entre agencias y departamentos ejecutivos. El trabajo burocrático y administrativo de este sector es clave porque son los que trabajan la elaboración de la política pública y la suben a todos los segmentos del gobierno, empezando por el presidente, el gabinete y los asesores.

El Comité de Principios

Es el foro más importante en la elaboración de la política inter-agencias que inciden en los intereses del Consejo de Seguridad Nacional. Este foro será presidido por el consejero de Seguridad Nacional o el de Seguridad Interior, según sea el caso o la importancia.

El Comité Adjunto

Este sector debe apoyar los trabajos de coordinación, consulta, elaboración de documentos y agendas en segundo nivel de la Seguridad Nacional, las cuales consisten en la planeación estratégica, asuntos transnacionales y la Representación ante las Naciones Unidas. Además deberán monitorear y evaluar el trabajo del Comité de Principios.

En suma, el Comité de Principios debe asegurar que los asuntos que son de la atención del Consejo de Seguridad Nacional y el Consejo de Seguridad Interior deben ser propiamente analizados y preparados para la toma de decisiones del Jefe de la Casa Blanca pero vigilados por un Comité Adjunto.

Implementación

Por su parte, el Comité Adjunto requiere llevar la revisión periódica en las decisiones de la seguridad nacional y la política exterior. Asimismo, es el área responsable de orientar la política de coordinación en la articulación de objetivos y guías claras de ejecución. Esto es muy importante porque existe un área que estará evaluando la eficacia de toda la administración en su parte organizacional, estratégica y operacional de ambos consejos.

Por último, existen dudas sobre la efectividad de esta orden ejecutiva. No obstante, la beligerancia de la administración Trump ya se empieza a resquebrajar. Lo cierto es que ya tenemos un punto de partida de este gobierno y es sin duda, una amenaza para la seguridad y la paz mundial porque ha roto con el respeto al juego democrático de su país y a las libertades ciudadanas en aras de "mayor seguridad"

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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