POLÍTICA
13/02/2018 12:48 PM CST | Actualizado 13/02/2018 12:56 PM CST

Nuestra “guerra sucia” de todos los días

El discurso de la guerra sucia es el arma electoral más usada en estos tiempos ante los señalamientos de los adversarios o cuando las cosas no marchan bajo lo esperado.

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Si este 13 de febrero buscas noticias con las palabras "guerra sucia", Google desplegará 130 mil resultados ante tus ojos.

Desde Andrés Manuel López Obrador, "cliente" recurrente de la llamada guerra sucia, pasando ahora por Ricardo Anaya, el nieto de Elba Esther Gordillo –René Fujiwara—y hasta llegar a la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, el discurso de la guerra sucia es el arma electoral más usada en estos tiempos ante los señalamientos de los adversarios o cuando las cosas no marchan bajo lo esperado.

Apenas el 9 de febrero en San Luis Potosí, Andrés Manuel López Obrador solicitó al Instituto Nacional Electoral (INE) hacer cumplir la veda electoral para que no haya, en este tiempo, "guerra sucia como acostumbran con los medios que tienen controlados empiezan a difundir mentiras, calumnias para afectarnos", diría entonces el precandidato presidencial por Morena-PES-PT.

Pero también está el constante rumor del apoyo de los rusos al camarada "Andremanuelovich", el sitio PejeLeaks, las AMLOveCoins y las andanada de llamadas hechas en Puebla para alertar de los riesgos de su posible triunfo.

Y es en Puebla, donde el precandidato de Morena a la gubernatura, Miguel Barbosa Huerta también ha esgrimido el asunto.

En un mensaje que dirigió a militantes y simpatizantes del municipio de Tlacotepec de Benito Juárez, en enero pasado, Barbosa apuntó que "el nerviosismo y el miedo al proyecto de López Obrador ha llevado a los diferentes actores políticos a implementar una guerra sucia en su contra, que va desde infiltrarse en las reuniones privadas del partido hasta llamadas a miles de personas con mensajes absurdos para advertir una supuesta intervención rusa".

Ricardo Anaya, precandidato presidencial de México al Frente, también advirtió que el gobierno federal emprendió una guerra sucia en su contra, porque José Antonio Meade, su adversario por el PRI nomás no repunta.

"La guerra sucia no nos va a detener. El PRI está desesperado y ya no sabe qué hacer para levantar la campaña en ruinas de su precandidato", aseguró el aspirante panista.

Incluso, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, acusó una "guerra sucia" en contra del sacerdote asesinado Germain Muñiz, a quien la Fiscalía del estado de Guerrero señaló de estar relacionado con la delincuencia organizada.

Muñiz y el sacerdote Iván Añorve murieron a balazos la madrugada del 4 de febrero en la carretera que comunica Taxco e Iguala, en Guerrero