INTERNACIONAL
30/01/2018 11:33 AM CST | Actualizado 30/01/2018 11:44 AM CST

Conozcan a la legisladora inmigrante progresista que responderá a Donald Trump en español

La peruana Elizabeth Guzmán fue una de las demócratas que arrasó en las elecciones de noviembre pasado.

La delegada de Virginia, Elizabeth Guzman (demócrata) emigró a Estados Unidos desde Perú hace 20 años. Como madre soltera con un diploma de escuela secundaria y un certificado que la acreditaba para trabajo en una oficina bilingüe, llegar a fin de mes era un desafío.

Ahora, con dos maestrías, una carrera como analista de gestión para la ciudad de Alexandria, y una victoria en elecciones decisivas, Guzmán, de 44 años, está por debutar en el escenario nacional estadounidense. La primera legisladora inmigrante latina de Virginia responderá este martes en español y a voz de los demócratas al discurso del presidente Donald Trump en el Estado de la Unión (State of the Union, SOTU).

"No puedo describir mis emociones", dijo Guzmán. "Es un honor. Y estoy feliz de poder ser la voz de las personas que viven en este país y no están contentos con la administración actual".

Una llamada telefónica previa al discurso de la lideresa de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata - California) trajo a casa el significado del momento.

"Ella estaba en la lista de personas que en algún momento me gustaría conocer. Pero esto sucedió muy rápido", dijo Guzmán.

Elizabeth Guzman
Virginia Del. Elizabeth Guzman (D) immigrated from Peru to the United States 20 years ago. On Tuesday, she will respond to President Donald Trump in Spanish.

Guzmán se involucró por primera vez en la política en 2008, cuando se ofreció como voluntaria para la campaña presidencial de Barack Obama. La visión de Obama de hacer de "este país un lugar que sea más inclusivo, más acogedor, donde se respeten entre sí, independientemente de su raza" inspiró a Guzmán, recordó.

Pero fue el trabajo de Guzmán en la campaña presidencial del senador Bernie Sanders (independiente -Vermont) ocho años después que finalmente la motivó a postularse para un cargo.

Guzmán recuerda vívidamente un town hall virtual que Sanders sostuvo con sus delegados de la convención luego de que concediera oficialmente la nominación presidencial demócrata a Hillary Clinton.

"Dijo que si realmente creemos en su mensaje sobre la clase trabajadora... las políticas y leyes se están llevando a cabo a nivel estatal y local. Y si realmente queríamos crear un cambio, entonces teníamos que postularnos para un cargo", dijo Guzmán.

Guzmán, que proviene del condado de Prince William en los suburbios exteriores de Washington, DC, tomó en serio las palabras de Sanders. Estaba cansada de republicanos como Trump y el entonces presidente de la Junta de Supervisores del Condado de Prince William, Corey Stewart, calumniando a ella y sus compañeros inmigrantes.

Había llegado el momento, se dijo, de un funcionario público que realmente representara la creciente comunidad de inmigrantes latinos del área y pudiera disipar, en lugar de instigar, los estereotipos sobre ellos.

Mi objetivo era demostrar que, si los latinos se levantaran, votaran e hicieran oír sus voces, podríamos tener luchadores, personas que sean campeones de asuntos de inmigrantes y de minorías.Elizabeth Guzmán, delegada demócrata de Virginia

Guzmán, quien vive en Woodbridge con su esposo y sus cuatro hijos, se postuló para el 31 distrito de la Cámara de Virginia y ganó cómodamente.

En las primarias demócratas, Guzmán derrotó a Sara Townsend, la candidata demócrata anterior del distrito, por alrededor de 200 votos.

En las elecciones generales, Guzmán se presentó como una progresista sin arrepentimiento, abogando por cuestiones que incluyen los derechos de los inmigrantes, el trabajo organizado y Medicare para todos. Ella fue una de los 13 demócratas victoriosos que firmaron la petición del grupo anticorrupción Active de Virginia de no aceptar dinero de Dominion Energy o Appalachian Power Co., los dos monopolios de servicios públicos más grandes del estado. (En Virginia, que no tiene límites de financiación de campaña, muchos críticos creen que los grandes servicios utilizan su generosidad para asegurar una legislación favorable que les permita efectivamente evadir la regulación).

Guzmán prometió luchar por familias trabajadoras como la suya, enfatizando su apoyo a la atención médica universal, más fondos para la educación de la primera infancia y un salario mínimo de 15 dólares (unos 280 pesos mexicanos), que ella considera un "problema familiar".

"Quiero que estas familias ganen más dinero para que puedan trabajar menos y pasar más tiempo con sus hijos, de modo que cuando sus hijos crezcan, no causen problemas", dijo Guzmán.

Como resultado de sus posiciones firmemente liberales, Guzmán recogió el apoyo de grupos de izquierda como el Comité de Campaña de Cambio Progresivo, el Partido de Familias Trabajadoras y Nuestra Revolución, el grupo heredado de la carrera presidencial de Sanders.

Pero a diferencia de algunos candidatos descaradamente progresistas, Guzmán logró mantenerse en las buenos términos con el Partido Demócrata estatal, que ayudó a su campaña. También contó con el respaldo del Latino Victory Fund, que trabaja para aumentar el poder político latino, el grupo regional de derechos de inmigrantes CASA in Action y las startups digitales Flippable and Sister District, que ayudan a elegir a los legisladores estatales demócratas.

Con la fuerza de las donaciones mínimas de dólares, Guzmán recaudó más de 1.1 millones, la tercera mayor cantidad de cualquier candidato de la Cámara de Virginia. Derrotó a Scott Lingamfelter, titular del Partido Republicano por ocho términos, por 10 puntos porcentuales el día de las elecciones.

Guzmán y Kathy Tran fueron las dos primeras mujeres inmigrantes elegidas para la legislatura; Guzmán y Hala Ayala fueron las dos primeras legisladoras latinas de Virginia.

Guzmán fue parte de una ola demócrata inesperadamente grande en las elecciones de noviembre en Virginia que trajo a los demócratas de regreso al escenario: un empate 50-50 en la Cámara estatal.

Pero cuando las aguas se calmaron, los republicanos tendrían una mayoría de 51-49, lo que garantizaría el control continuo del Partido Republicano en la Cámara baja.

Soy profamilia. Quiero tener familias unidas.Elizabeth Guzmán

Desde que llegó a Richmond este mes para la nueva sesión legislativa, Guzmán ya ha experimentado los límites de estar en el partido minoritario de la cámara. Un proyecto de ley que presentó que exigiría a los empleadores de Virginia con 15 o más empleados de tiempo completo brindar a sus trabajadores 40 horas anuales de licencia por enfermedad con sueldo, murió en el subcomité.

Sin embargo, un proyecto de ley que Guzmán introdujo que solicita al estado pagar el dinero de la asistencia de transición a las personas encarceladas injustamente dentro de los 30 días posteriores a la solicitud, avanzó en el subcomité. Tiene la esperanza de un destino similar para otras leyes que está patrocinando, incluido una crédito de impuesto sobre la renta para los residentes de Virginia que instalen paneles solares en sus hogares.

El trabajo rudo de avanzar una agenda progresista en una legislatura estatal controlada por los republicanos puede ser frustrante y poco glamoroso.

Pero la respuesta al Estado de la Unión por parte de Guzmán el martes por la noche proporcionará un respiro a esas complejidades. Es una oportunidad para que Guzmán deje que su pasión por ayudar a la gente común suene sin filtro.

Al dirigirse directamente a los estadounidenses de habla hispana, planea recordarles a los televidentes que los demócratas "continuarán luchando por la clase trabajadora".

"Continuaremos luchando para mantener los programas que han estado ayudando a las personas, como el programa CHIP y Medicaid", dijo.

Guzmán también planea hablar sobre la necesidad de proporcionar protección legal permanente a los dreamers, los inmigrantes indocumentados traídos al país cuando eran niños. El programa de acción diferida para la llegada de la infancia del expresidente Barack Obama protegió a unos 800 mil de esos individuos de la deportación y les permitió trabajar legalmente. Trump anunció en septiembre que el programa finalizaría en marzo. Diseñar un compromiso que proteja a los dreamers con una solución legislativa es actualmente tema de acaloradas negociaciones en el Congreso.

Guzmán espera que los estadounidenses aprecien que los padres que trajeron a sus hijos con ellos cuando inmigraron ilegalmente, lo hicieron para mantener unidas a sus familias.

"Soy profamilia. Quiero tener familias unidas", dijo.

Cuando se le preguntó cómo planea equilibrar sus puntos de vista progresistas con la necesidad de dirigirse a los votantes más moderados también, Guzmán rechazó la idea de que se necesita un mensaje por separado para dirigirse a dichos votantes.

"Somos solo un Partido Demócrata", dijo Guzmán. "Debemos recordar que somos parte de la clase trabajadora. Debemos recordar que el Partido Demócrata fue formado por los sindicatos".

"Lo que sucedió en Virginia fue un mensaje de que si nos atenemos a nuestros valores, podemos ganar elecciones", dijo. "Y eso es lo que los estadounidenses quieren ver de nosotros".

"No podemos ser más centristas", agregó. "Tenemos que volver a nuestros valores".

Este texto se publicó originalmente en HuffPost.