MÉXICO
25/01/2018 10:00 AM CST | Actualizado 25/01/2018 11:00 AM CST

López Obrador ofrece tregua al "PRIAN", incluyendo a Salinas, Peña y Gil Zuarth

El tabasqueño acepta "fumar la pipa de la paz" con integrantes de la otrora "mafia del poder", incluyendo a dos presidentes emanados del PRI y a colaboradores cercanos al panista Felipe Calderón.

Edgard Garrido / Reuters

Andrés Manuel López Obrador está dispuesto a hacer las paces con los priistas Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto. También abrió la puerta de Morena al senador panista Roberto Gil Zuarth, quien plantea construir desde ya una agenda política plural ante lo que vaticina como el "probable" triunfo de López Obrador en la elección presidencial.

Fue así que desde Tabasco, su tierra natal, López Obrador aceptó fumar la pipa de la paz con Peña y Salinas, durante una entrevista con Grupo Cantón.

"¿Estaría dispuesto a perdonar y fumar la pipa de la paz con Carlos Salinas y Enrique Peña entre otros políticos incluyendo a algunos empresarios?", fue la pregunta que lanzó Miguel Cantón Zetina, en entrevista para Tabasco Hoy.

Sí. No es mi fuerte la venganza", respondió López Obrador.

Una declaración inédita para López Obrador, quien en abril de 2017 ya había dado algunas señales de acabar con viejas rencillas al declarar que "los amigos de mis amigos son mis amigos", en alusión a la amistad del empresario Alfonso Romo (enlace de AMLO con empresarios, gobiernos y sociedad civil) con el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

En las últimas semanas, López Obrador ha desatado una serie de críticas y reacciones por sumar a su proyecto de nación a personajes tan disímiles como los expanistas Gabriela Cuevas y Manuel Espino, además del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco; el actor Sergio Mayer.

Esto además de los movimientos dentro de su gabinete y probable equipo de gobierno, que incluye a personajes como el expriista y secretario de Fox, Alfonso Durazo; Tatiana Clouthier, a quien nombró como su coordinadora de campaña; y el empresario Marcos Fastlicht, a quien integró en su consejo de seguridad y quien es suegro del dueño de Televisa, Emilio Azcárraga.

Más de un mes después del inicio de las precampañas, la ventaja de López Obrador en prácticamente todas las encuestas de preferencia electoral se mantiene intacta. Esto, ante los múltiples problemas, cambios de estrategia y falta de entusiasmo que genera la campaña presidencial del PRI con José Antonio Meade, así como la división interna en el PAN con la que sigue lidiando Ricardo Anaya, quien busca posicionarse en el segundo sitio de la contienda.

"La nueva actitud de López Obrador es dinamita pura contra sus oponentes: José Antonio Meade, el candidato del partido en el poder, y Ricardo Anaya, el candidato de un frente opositor sistémico", escribió el periodista Raymundo Riva Palacio, en un texto donde aborda la manera en que el Pacto por México terminó pro desfondar al PAN y PRD, mientras la nueva modalidad conciliadora de López Obrador ha logrado capitalizar el sentimiento antisistema al mismo tiempo que ha dejado atrás su puritanismo ideológico para tejer alianzas que en otros tiempos parecían impensables.

"Este nuevo López Obrador es mucho más peligroso como adversario que aquél en las anteriores campañas presidenciales. Si sus rivales no lo analizan bajo esta perspectiva, que se despidan de una vez, porque nunca le ganarán en julio", afirma el periodista.

El llamado al diálogo de Gil Zuarth y la invitación de AMLO

Cuartoscuro

Incluso algunos de los más férreos críticos de López Obrador parecieran advertir que la inercia del candidato de Morena lo lleve a ganar las elecciones presidenciales en su tercer intento.

Tal es el caso del senador por el PAN, Roberto Gil Zuarth, quien en un texto titulado ¿Y si gana López Obrador?, reconoce que el tabasqueño se convierta en el próximo presidente de México.

"Andrés Manuel López Obrador es el candidato a vencer. Por más que se repita como mantra que ha alcanzado su techo y que difícilmente crecerá, es incontrovertible su posición en las preferencias electorales. El escenario más probable de este proceso es que gane la elección presidencial", señaló Gil.

"Su conocimiento es alto, sus negativos se han estabilizado, tiene una estructura partidaria bajo su control, financiamiento público, una buena presencia en redes sociales y un número importante de promocionales gratuitos en radio y televisión. Si no comete errores, integra un equipo creíble y técnicamente solvente, suma nuevos respaldos y endorsos, sobre todo de perfiles que puedan movilizar al voto indeciso, Andrés Manuel podrá ver materializado el afán que ha movido su vida política", añade.

En su artículo, Gil Zuarth también advierte que los resultados del actual régimen político han puesto en una posición cómoda a López Obrador al posicionarse como el candidato antisistema, ante la indefinición ideológica de la coalición PAN-PRD-MC.

"Nadie le opone un nuevo proyecto o visión de país que lo obligue a desbrozar el suyo. Es un candidato al que nadie ha logrado subir al ring del contraste", señala Gil, quien advierte la necesidad de plantear un programa de gobierno que confronte y acote la visión de López Obrador ante lo que dibuja como la casi inminente llegada del tabasqueño al poder.

"Al candidato y probable presidente del país se le debe poner una agenda en la mesa. Una serie de compromisos sobre gobernabilidad democrática, procuración autónoma de justicia, estabilidad económica, respeto a las instituciones y garantía plena a las libertades económicas y políticas de los mexicanos. Una hoja de ruta de reformas para recuperar la legitimidad y la eficacia del Estado", advirtió Gil.

Una advertencia que lo mismo se ha interpretado como una crítica a la débil oposición a la que se enfrenta López Obrador, pero también como un llamado a conciliar una agenda de país ante un probable cambio de régimen político.

Y fue en este tenor, que al ser cuestionado sobre las declaraciones de Gil Zuarth, López Obrador aprovechó la ocasión para invitarlo a formar parte de su proyecto de nación.

Entrevistado tras un mitin de precampaña en el municipio de Teopisca, Chiapas, AMLO rechazó haber tenido contacto con el senador panista, pero afirmó que "todos los hombres y mujeres de buena voluntad son bienvenidos. Todo el que quiera unirse a este movimiento tiene las puertas abiertas, todos los que quieran ayudar para transformar a México".

"No he tenido contacto, pero yo creo que ellos se están dando cuenta de que se ganará, los ciudadanos también y más los que tienen alguna experiencia política", dijo AMLO.

"Tiene razón (Gil Zuarth), vamos muy bien y estamos ya enfilados para ganar. Estoy pensando yo cómo gobernar el país", agregó.

Una invitación que sería rechazada por Gil Zuarth, quien sin embargo, recalcó su disposición a "dialogar" y construir una "agenda compartida" con López Obrador.

"Mi militancia y convicciones están bien definidas. Pero eso no debe ser obstáculo para nadie a dialogar. México necesita pisos de entendimiento y una agenda compartida ante cualquier escenario y desenlace electoral".

De este modo, y en cuestión de horas, López Obrador aceptó fumar la pipa de la paz con sus adversarios del PRI e invitó a colaborar con él a un legislador del PAN cuya trayectoria política creció al cobijo del expresidente Felipe Calderón, otro de sus acérrimos enemigos, a quien acusó de robarle la presidencia de la República en 2006.

Personajes que en otra época han sido señalados por López Obrador de formar parte del "PRIAN" o "la mafia del poder". Personajes que, dice el tabasqueño, ahora podrían ser perdonados en aras de la "reconciliación nacional".

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