MÉXICO
23/01/2018 10:50 AM CST | Actualizado 23/01/2018 11:53 AM CST

AMLO, el incluyente: entre el pragmatismo electoral y pactar con la "mafia del poder"

López Obrador recibe con brazos abiertos a viejos adversarios del PAN, PVEM, Nueva Alianza... generando críticas y descontento entre las bases de Morena.

Edgard Garrido / Reuters

Andrés Manuel López Obrador no es el mismo. A diferencia de lo que ocurrió en 2006 y 2012, la decisión del tabasqueño de aceptar a personajes de lo más disímiles dentro del proyecto de Morena rumbo a las elecciones de 2018 ha desatado una serie de reacciones y críticas en redes sociales. Una política incluyente que ha sido interpretada por sus críticos como una entrega de posiciones a potenciales enemigos provenientes de la "mafia del poder".

Esta postura de López Obrador no es nueva. En su momento, la cercanía con el empresario Alfonso Romo y posteriormente con el exsecretario de gobernación zedillista, Esteban Moctezuma Barragán, así como la alianza con el PES, ya habían generado críticas y algunas reacciones entre las bases de Morena.

Pero dichas alianzas distan mucho de la apertura que Morena ha dado a una serie de personajes de lo más variado, entre los que destacan: la senadora del PAN, Gabriela Cuevas y el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco. Dos adhesiones que se suman también a la polémica decisión de nominar al actor Sergio Mayer para una diputación federal junto a la periodista Lilly Téllez para una senaduría por Sonora.

López Obrador justificó la adhesión de Cuevas, a quien le ofrecieron una diputación plurinominal en Morena pese a haber sido una de las más férreas detractoras del tabasqueño tras el conflicto poselectoral de 2006. En este contexto, AMLO justificó el ofrecimiento para que Cuevas mantenga su cargo como presidenta de la Unión Inter-Parlamentaria.

"Nos importa mucho que siga siendo presidenta del parlamento mundial. En el caso de la senadora, Gabriela Cuevas ella es la presidenta de una organización parlamentaria mundial, es importantísima, han tenido esa presidencia solo tres mexicanos, necesitamos que siga siendo legisladora para que siga ahí", explicó López Obrador tras ser cuestionado durante una gira por Veracruz.

Otro caso de apertura que López Obrador busca capitalizar a su favor, es el de la disidencia del PVEM en Chiapas, luego de que 14 diputados locales renunciaron al partido por la imposición del senador Roberto Albores Gleason como candidato del PRI a la gubernatura chiapaneca. Una oportunidad que López Obrador aprovechó para mandar un guiño a los otrora verdes.

"Ya muchos están uniendo en Chiapas, de todos los partidos, de todo el país, como aquí en Veracruz, Tabasco, en Chiapas, en todos lados", dijo López Obrador. "Si ellos deciden, tienen las puertas abiertas en Morena, nosotros no vamos a cerrar las puertas, no vamos a rechazar a nadie", agregó.

Además de las invitaciones, otros políticos de dudosa reputación se han sumado al proyecto de Morena de manera silenciosa, como en su momento lo hizo René Bejarano, antiguo colaborador de López Obrador, recordado principalmente por protagonizar los llamados videoescándalos de 2004.

Uno de estos casos es el de Manuel Espino, exdirigente nacional del PAN, quien a pesar de no haber hecho público su adhesión al proyecto lopezobradorista (tras reunirse con la secretaria de Morena, Yedickol Polevnsky), ha descartado públicamente integrarse al PRI y a la opción "joven" que representa el panista Ricardo Anaya.

Aunque Espino señala que la decisión formal se tomará en febrero, una vez que el movimiento que representa, Ruta 5, haya deliberado. Sin embargo, el portal Revolución 3.0 de Epigmenio Ibarra, propagandista de López Obrador, asegura que Espino habría de sumarse a AMLO junto a 400 organizaciones sociales y figuras emblemáticas del panismo que "decidieron formalizar su apoyo a la campaña de Andrés Manuel López Obrador".

Una adhesión que generó críticas, luego de que Espino ha sido señalado como integrante del grupo de ultraderecha conocido como El Yunque.

Otro que se adhirió públicamente al movimiento de López Obrador fue René Fujiwara, nieto de la líder magisterial Elba Esther Gordillo. Esto, luego de que Fujiwara anunciara su renuncia a Nueva Alianza por la decisión del partido turquesa de apoyar la candidatura presidencial del PRI, coordinada por Aurelio Nuño, promotor de la reforma educativa que enfrentó al gremio magisterial con el gobierno federal a lo largo de todo el sexenio de Enrique Peña Nieto.

AMLO no es el mismo de antes... ¿o sí?

La apertura de Morena hacia los otrora miembros de la "mafia del poder" ha generado críticas hacia López Obrador, quien a decir del escritor Jorge Volpi, no es el mismo personaje que vimos en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012.

"Las mil aventuras y desventuras en la carrera de López Obrador quizás no hayan variado el meollo de su carácter -obcecado, imperioso, intolerante, vocinglero, astuto- pero sí su acción pública. De otro modo no hubiera sobrevivido y no estaría tan cerca -casi tan cerca como en 2006- de ganar la Presidencia", apuntó el escritor Jorge Volpi en su columna semanal de Reforma.

"La experiencia -ese aprendizaje modelado a golpes- le sirve ahora casi tanto como su intuición. Imposible saber si ha cambiado en verdad, pero eso importa poco: lo relevante son sus nuevos guiños, sus gestos, sus conductas e incluso sus ocurrencias. Si en 2012 su "república amorosa" fue motivo de escarnio, ahora ha pulido su discurso: una extraña mezcla de rabia y comprensión, de tolerancia e intolerancia, de prehistoria y de futuro. Podrá decirse lo que sea, pero el AMLO de 2018 no es el mismo del 2006 ni del 2012", añade Volpi.

Pero en opinión de otros críticos del tabasqueño, como el investigador de la Universidad de Columbia, Edgardo Buscaglia, la actitud de López Obrador no es nueva, ya que las alianzas que ha sostenido con otros personajes como los experredistas Miguel Barbosa y Victor Hugo Romo, así como la alianza que logró mantener con Ricardo Monreal, lo evidencian.

"No hay beneficio de la duda para López Obrador cuando AMLO ya se asoció a las mismas personas del PRIANRD que son políticamente responsables por los cientos de miles de asesinatos y desaparición forzada en México", escribió el politólogo en su cuenta de Twitter.

Un cuestionamiento que también ha sido planteado por el periodista Julio Hernández, quien criticó la manera en que López Obrador ha abierto las puertas de Morena a potenciales adversarios en detrimento de las bases.

"¿Cuánto es el rango de pragmatismo que se puede permitir un candidato, un partido, un movimiento, para tratar de garantizar una victoria o la consecución de sus objetivos? ¿Qué tanto esa apertura, ese pragmatismo puede devenir en traiciones, en equívocos, en entregar el poder, las posiciones, los cargos a quien posteriormente se volverán adversarios, o peor aún, que desde dentro comiencen a minar ese movimiento? O que en coyunturas difíciles actúen contra el interés de quien les ha dado cabida y ha abierto las puertas", cuestionó el autor de la columna Astillero.

"Esto a fin de cuentas, ¿realmente significará un cambio político? ¿Hará que las cosas sean mejores o solamente estamos frente a la recomposición de los mismos intereses bajo diferentes etiquetas?", agregó.

Un asunto que ha generado señalamientos por parte de las bases de Morena y un sinnúmero de reacciones en redes sociales.

¿Le alcanzará a López Obrador el pragmatismo político para llegar a la presidencia de la República en su tercer intento? ¿A qué costo? Son las preguntas que se siguen planteando los simpatizantes de López Obrador.

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