ENTRETENIMIENTO
22/01/2018 5:55 AM CST | Actualizado 22/01/2018 11:49 AM CST

Instrucciones para vivir en México sin Jorge Ibargüengoitia

Porque todo tiene su chiste.

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Un 22 de enero, pero de hace 90 años, en Guanajuato nació el mexicano que encontraría en el humor una trinchera para desmitificar, protestar o cuestionar realidades: Jorge Ibargüengoitia, quien decía ser originario de Cuévano Cué.

Huérfano, scout, casi ingeniero, cantinero, periodista, casi dramaturgo, novelista y cuentista, Ibargüengoitia y sus letras pasearon por diversas redacciones en el país; una de ellas fue Excélsior. Entre todas sus creaciones, se creó una compilación de muchos de los artículos de Jorge publicados en aquél periódico centenario (de 1969 a 1976). Se llamó "Instrucciones para vivir en México" y fue editado por Editorial Planeta.

A 34 años de haber tomado la fatídica decisión de abordar el Boeing 747 de Avianca con rumbo a Madrid, los mexicanos podrían necesitar de nuevas directrices para sobrevivir los días en tierra mexicana, sobre todo en las jornadas más electoreras.

1. Sepa cuándo no sentir orgullo de su nombre.

Más le vale que su apellido no inicié con la 'i' de Ibargüengoitia, sobre todo si no cree en la democracia y las autoridades buscan voluntarios que la engalanen. De acuerdo con información de Excélsior, los ciudadanos cuyo apellido iniciara con la letra 'i' hubieran nacido diciembre y enero, fueron citados para capacitarse como funcionarios de casilla en las entidades de Nayarit, Estado de México y Veracruz, para los comicios que se celebraron en 2017. Y eso que eran locales.

2. Memorice episodios de Los Simpson o de su serie preferida.

Quien diga que los mexicanos tienen mala memoria es que no ve mucha televisión. En repetidas ocasiones la realidad, por más ilusoria que ésta pareciese, ha sucedido tal y como algún productor lo imaginó en un episodio de esa serie que lo mantiene desvelado.

En México, durante el funesto 19 de septiembre y los días que le siguieron, se realizó la cobertura del caso de Frida Sofia, una niña que supuestamente permanecía con vida bajo los escombros de uno de los inmuebles derrumbados tras el sismo. Después de más de 36 horas de transmisión casi ininterrumpida, reporteros de una cadena de televisión nacional (Televisa, te estoy hablando a ti) declararon que la menor no existía, tal como el caso del pequeño Timmy O'Toole de los Simpsons.

Así que como lo dijo el autor de "Los relámpagos de agosto", cuando usted observe una farsa documental y haya alguna semejanza entre una obra y la Historia de México, sepa que no se trata de un accidente, sino de una vergüenza nacional.

3. No escatime cuando se trate de volar.

A pesar de que viajar en avión fuera de México desde Ciudad de México es más caro desde el jueves 18 de enero, recuerde siempre que lo barato sale caro.

Por ejemplo, si una aerolinea le jura que tiene vuelos más baratos, tenga presente que La Red de Seguridad de la Aviación aseguró que la tasa de accidentes durante 2017 fue de un incidente fatal de avión de pasajeros por cada 7 millones 360 mil vuelos. Cifra que parece positiva, ¿pero qué tal que ese accidente entre 7 millones 360 mil vuelos le toca a usted?

4. Intente ser tan guapo como Carlos Fuentes.

El escritor guanajuatense, quien seguramente sabía de Estadísticas, aseguró que siendo guapo se tiene más probabilidades de triunfar en la vida. Pero si usted no fue bendecido con los genes de la belleza anacrónica (esa que sobrevive a los cánones de MTV y Vogue), no se preocupe, aún le queda la alternativa de ser simpático para llegar a la celebridad.

5. Levántese lo más tarde que pueda.

Jorge aseguró que "los efectos de madrugar son de muchas índoles, pero todos ellos corrosivos de la personalidad". Si usted tiene tendencias revolucionarias, hágale caso, si se despierta antes de que salga la luz del sol es probable que se quede dormido con cualquier pretexto y en cualquier postura, y ¿eso dónde dejaría sus sueños más subversivos?

Y si pudiera hacerle saber, de cualquier manera, a Jorge Ibargüengoitia que el poder de sus letras ha sido tan prolongado como estruendoso, tal como lo fue su primera novela y su última obra de teatro. (Los relámpagos de agosto, 1964 y El atentado, 1978; respectivamente), no dude en hacerlo.