UN MUNDO MEJOR
14/01/2018 11:57 PM CST | Actualizado 15/01/2018 12:01 AM CST

Catherine Deneuve se disculpa y aclara el manifiesto que firmó

La discusión feminista sigue presentando matices.

Stephane Mahe / Reuters

La semana pasada un manifiesto publicado por Le Monde, donde la actriz francesa Catherine Deneuve se pronunció, junto a otras 100 firmantes, a favor de la galantería y criticó a los movimientos #MeToo y al periodismo que se ha enfrascado en los temas de acoso.

Este manifiesto le atrajo muchas críticas a ella y a las firmantes, por lo que ahora ha publicado un posicionamiento de sí misma acerca del tema a través del medio francés Libération.

Efectivamente, publiqué la petición titulada "Defendemos la libertad..." que ha provocado numerosas reacciones que necesitan algunas precisiones. Si, amo la libertad. No me gusta esa característica de nuestra época que permite a cualquiera juzgar, arbitrar y condenar. Una época que una mera denuncia, en las redes sociales, engendra el castigo, la dimisión y, en ocasiones, incluso el linchamiento mediático. Un actor puede ser borrado de una película, el director de una gran institución neoyorquina puede estar forzado a dimitir, como consecuencia de unas manos que puso en unos muslos hace treinta años. No excuso a nadie. No juzgo la culpabilidad de esos hombres. No estoy calificada. Pocos están calificados para juzgar. Pero, efectivamente, no me me gustan esos comportamientos de manada, demasiado frecuentes, hoy. De ahí mis reservas, desde el mes de octubre, hacia el hashtag Denuncia a tu cerdo.

Ese tipo de denuncias, a través de las redes sociales, ¿no son una invitación a la delación? ¿Quién me puede asegurar que no hay o no habrá manipulación o golpes bajos, que no habrá suicidio de inocentes. Debemos vivir, juntos, sin "cerdos", ni "guarras"; y, lo confieso, el texto de nuestro manifiesto me pareció vigoroso, a falta de encontrarlo totalmente perfecto.

Sí. Firmé nuestro manifiesto, nuestra petición. Días más tarde, me parece igualmente necesario insistir en mi desacuerdo con el comportamiento de otras firmantes, arrogándose el derecho a comentarlo por su cuenta, desnaturalizando la naturaleza del texto original. Decir, por ejemplo, que una mujer puede gozar cuando es violada es algo peor que escupir en el rostro de todas las mujeres que han sufrido ese crimen. Cuando se firma un texto como el nuestro, debe recordarse que es prudente no dejarse llevar por la incontinencia verbal. Ese comportamiento es indigno. Si algo en nuestro manifiesto hubiese justificado el acoso no lo hubiese firmado.

Firmé nuestra petición por una razón esencial, a mi modo de ver: los peligros que se ciernen sobre las artes, la creación. ¿Vamos a quemar a Sade en la edición de la Pléiade? ¿Vamos a denunciar a Leonardo da Vinci como artista pedófilo y destruir sus obras? ¿Vamos a descolgar a Gauguin de nuestros museos, o destruir los dibujos de Egon Schiele? ¿Vamos a prohibir los discos de Phil Spector? Ese clima de censura me deja muda y me inquieta por el futuro de nuestras sociedades?

Con frecuencia, me han reprochado no ser feminista. ¿Debo recordar que yo estaba entre las 343 mujeres que, con Marguerite Duras y Françoise Sagan, firmamos el manifiesto "Yo he abortado", escrito por Simone de Beauvoir?

Soy una mujer libre. Y seguiré siéndolo. Saludo fraternalmente a todas las víctimas de actos odiosos que pudieron sentirse ofendidas por nuestro publicado en le Monde. A todas ellas presento mis excusas.


(Aquí el texto original en francés)

(Texto difundido en español por Diario ABC).