INTERNACIONAL
28/12/2017 9:15 AM CST | Actualizado 28/12/2017 10:24 AM CST

La tormenta que se desató en Perú tras el indulto de Kuczynski a Fujimori

Protestas, renuncias y críticas de la ONU. Esto es lo que provocó el perdón concedido por el actual presidente peruano a su antecesor, culpable de cometer delitos de lesa humanidad.

CRIS BOURONCLE via Getty Images

Dos relatores especiales de la ONU denunciaron este jueves la decisión de indultar al expresidente peruano Alberto Fujimori, diciéndose "consternados" por esta medida, una "bofetada para las víctimas".

"El perdón presidencial concedido a Alberto Fujimori basándose en fundamentos políticamente motivados socava el trabajo de la justicia peruana y de la comunidad internacional para lograr la justicia", consideraron la francesa Agnès Callamard, relatora especial para las ejecuciones sumarias o arbitrarias, y el colombiano Pablo de Greiff, relator especial de la ONU para la promoción de la verdad, la justicia y la reparación.

Pedro Pablo Kuczynski decidió el domingo conceder un "indulto humanitario" a Alberto Fujimori, de 79 años, quien dirigió el país entre 1990 y 2000 y fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad.

"Estamos consternados por esta decisión. Es una bofetada para las víctimas y los testigos" cuyo "infatigable compromiso" permitió llevar ante la justicia a Alberto Fujimori, escribieron los expertos de la ONU en un comunicado.

"También es un gran revés para el Estado de derecho en Perú: se concedió un indulto humanitario a alguien condenado por crímenes graves tras un juicio justo, cuya culpabilidad no está en entredicho y que no cumple con los requisitos legales para un indulto", añadieron.

Los expertos de la ONU explicaron que los casos que pueden conducir a "liberaciones" consideradas humanitarias requieren un "proceso riguroso, creíble y transparente" compatible con las normas internacionales en materia de derechos humanos.

"El derecho internacional en materia de derechos humanos restringe la concesión de amnistías, perdones y otras exclusiones de responsabilidad en casos de violaciones graves de los derechos humanos, como asesinatos extrajudiciales y desapariciones forzadas", explicaron.

La decisión del presidente Kuczynski motivó manifestaciones en Perú, donde los ciudadanos lo acusan de intentar mantenerse en el poder con el apoyo de los partidarios de Fujimori.

El país andino aún está dividido y traumatizado por los abusos cometidos durante la presidencia de Fujimori en la lucha contra la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.

"El gobierno no debería ceder a las presiones políticas e ignorar sus obligaciones nacionales e internacionales", advirtieron los relatores de la ONU, para quien "Fujimori debe ser tratado como cualquier otra persona hallada culpable de graves violaciones de los derechos humanos".

El martes pasado, el expresidente peruano Alberto Fujimori pidió "perdón" por los actos de su gobierno este martes desde la cama de la clínica donde está internado, dos días después de recibir un polémico indulto del presidente Pedro Pablo Kuczynski.

"Soy consciente que los resultados durante mi gobierno de una parte fueron bien recibidos, pero reconozco que he defraudado también a otros compatriotas. A ellos les pido perdón de todo corazón", dijo Fujimori, de 79 años e internado por problemas circulatorios, en un video divulgado en su cuenta de Facebook.

La traición de Kuczynski contra las víctimas

Traición, injusticia, dolor: eso sienten los familiares de las víctimas de los escuadrones de la muerte del régimen de Alberto Fujimori tras el indulto que el presidente Pedro Pablo Kuczynski concedió al exgobernante peruano.

"Nos sentimos traicionados, sentimos que no hay justicia, la justicia para nosotros no existe", dice entre lagrimas Rosa Rojas, quien perdió a su marido y su hijo de 8 años. "Esta Navidad fue la peor".

Familiares de las víctimas y organizaciones políticas y de derechos humanos se movilizaban este miércoles para tratar de anular el indulto a Fujimori, de 79 años, quien purgaba una condena a 25 años de prisión por las masacres de Barrios Altos y de la universidad La Cantuta.

"Hay una traición hacia nosotros, yo he votado las dos veces por él (Kuczynski) en la primera y la segunda vuelta. Yo creí en él", dice Rojas, quien conversó con la AFP en un parque de Lima.

Rojas, comerciante de 52 años, logró salvarse de la matanza de Barrios Altos, ocurrida el 3 de noviembre de 1991 durante una fiesta, de la que escapó corriendo apenas ingresaron los militares con sus rostros cubiertos con pasamontañas.

Obligaron a los asistentes a arrojarse al suelo y les dispararon ráfagas, utilizando silenciadores. Finalmente, uno de los atacantes remató con tiros de gracia a los moribundos.

Quince personas murieron, entre ellas el pequeño hijo de Rosa, que huía en busca de su padre, según relataron supervivientes a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que investigó la violencia política en Perú.

Los atacantes pertenecían al Grupo Colina, un escuadrón del Ejército que perpetró otras acciones en el marco de la guerra sucia, en las que murieron civiles inocentes como los 15 vecinos de Barrios Altos.

"Ellos entraron y dijeron 'todos los perros tírense al piso'. Lo único que hice es correr para darme cuenta de que no estaban mi esposo y mi hijo", recuerda Rojas.

"Es una burla, es indignante este indulto. Pero seguiré luchando hasta donde pueda para encontrar justicia", añade. "Mi familia quedó destruida. Con la noticia del indulto he pasado una Navidad muy triste".

Al menos unos cinco mil manifestantes marcharon el pasado lunes 25 de diciembre en Lima, en rechazo al indulto concedido al expresidente Alberto Fujimori, y exigiendo la salida del presidente Pedro Pablo Kuczynski, a quien acusan de negociar políticamente la medida.

"¡Fuera, fuera PPK!, ¡Fuera, fuera PPK!", corearon con furor los manifestantes que tomaron las calles al anochecer -convocados por colectivos civiles a través de las redes sociales- al pronunciar el acrónimo del nombre del presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

La marcha recorrió céntricas calles de la capital bajo resguardo de la policía antimotines. Los custodios buscaban evitar que los manifestantes se dirijan hacia la clínica donde Fujimori está hospitalizado en cuidados intensivos por una arritmia cardiaca y una baja de presión arterial.

Frente a la clínica, cientos de simpatizantes del expresidente celebraban la liberación de su líder.