MÉXICO

Álvaro Obregón 286: cuando el gobierno no supo qué hacer y los ciudadanos sí

Pese a que México es un país con alta sismicidad, el temblor del 19 de septiembre evidenció la falta de preparación gubernamental en caso de un desastre así.

07/12/2017 6:30 AM CST | Actualizado 07/12/2017 10:55 AM CST

AOL

Álvaro Obregón 286 fue el lugar donde más personas murieron a causa del sismo del 19 de septiembre: 49 en total, más decenas de heridos. El temblor de magnitud 7.1 los sorprendió y el edificio se desplomó sin darles oportunidad de salir.

HuffPost México documentó una serie de negligencias —que involucran a los dueños del inmueble y a las autoridades— que derivaron en la tragedia, pero además lo ocurrido ahí es muestra emblemática de cómo una sociedad organizada contrastó con un gobierno incapaz de liderar la respuesta ante el desastre.

Así se fue construyendo el desastre en Álvaro Obregón 286.

A diferencia de otros países, como Japón o Chile —naciones que también tienen alta sismicidad—, el gobierno mexicano (local y federal) carece de protocolos de acción ante un desastre de esta naturaleza y, sobre todo, de funcionarios capacitados para actuar acorde. Y Álvaro Obregón 286 es una prueba.

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El 4 de octubre pasado, dos semanas después del sismo, fue recuperado el último cuerpo atrapado bajo los escombros de Álvaro Obregón 286.

El caos que evidenció Álvaro Obregón 286

Después del sismo, Alberto Serdán caminaba por Polanco cuando comenzó a ayudar a despejar el tráfico en la zona —que es vital en caso de emergencias porque cerca de ahí está la delegación de la Cruz Roja en Ciudad de México—. Minutos más tarde, miembros del Estado Mayor se acercaron y le enseñaron cómo organizar el tránsito en la vialidad. Hasta ahí parecía que el gobierno tenía claridad de la actuación en una situación de desastre.

Sin embargo, esa sensación duró muy poco.

La realidad fue que —tras el sismo— las autoridades fueron incapaces "de establecer en tiempo real y de forma veraz una red de logística: acopio, almacenamiento, distribución y entrega de herramientas, materiales, equipo, medicamentos, víveres, mano de obra y especialistas en las zonas de riesgo y de derrumbe", indicó #Verificado19S, un grupo de ciudadanos que se unieron para corroborar y organizar información para hacer frente a la tragedia.

Serdán, especialista en políticas públicas y uno de los voluntarios de #Verificado19S, dijo a HuffPost México que el gobierno "no tenía organizado nada, no tenía protocolos. El derrumbe era como un cuerpo abierto; toda la zona de derrumbe, el quirófano; los rescatistas, los cirujanos que estiraban la mano y decían 'necesito esto' , alguien tenía que proveerlo y el gobierno no fue".

Álvaro Obregón 286, minutos después del sismo:

Fue a través de grupos de WhatsApp y valiéndose de redes sociales que los voluntarios de #Verificado19S lograban conseguir todo lo que se necesitaba en las zonas de derrumbe como Álvaro Obregón 286, donde el gobierno no tenía siquiera un jefe de rescate que coordinara la labor de los rescatistas internacionales —provenientes de España, Israel y Estados Unidos— que ahí trabajaban, de acuerdo con testimonios.

El resultado: "los rescatistas no tenían idea de por dónde trabajar", agregó Alberto Serdán.

En Álvaro Obregón 286, el caos entre los equipos de rescate se redujo medianamente cuando llegaron los israelíes, quienes "claramente eran los que más sabían y, a falta de plan, ellos decían qué hacer", dijo Serdán.

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Una declaración de la directora de Protección Civil de la delegación Cuauhtémoc, Cynthia Murrieta Morena, da una idea de la falta de preparación por parte de las autoridades: "Estuvimos todo el tiempo en Álvaro Obregón, hasta que tomó el mando el Ejército y la Marina. Llevamos todo lo que teníamos aquí, de las pocas cosas que teníamos aquí, cubetas, sierras, cascos, todo lo que la gente nos traía para atender la emergencia".

Y agregó: "toda la Protección Civil es de buena fe, aquí no hay obligatoriedad. Los desarrolladores están en una actitud de corresponsabilidad con la delegación, pero también con los vecinos, ahora toca modernizar, darles presupuesto a las áreas de Protección Civil, no existe esa cultura de Protección Civil en los legisladores, que también tiene que aprobar el presupuesto".

La zona cero:

#Verificado19S

Las preguntas que el gobierno aún debe responder, según #Verificado19S

  • ¿Por qué el gobierno, en todos sus niveles, fue incapaz de establecer en tiempo real y de forma veraz una red de logística: acopio, almacenamiento, distribución y entrega de herramientas, materiales, equipo, medicamentos, víveres, mano de obra y especialistas en las zonas de riesgo y de derrumbe; así como de facilitar el trabajo de los equipos de rescate?
  • ¿Por qué una vez más la ciudadanía hizo el trabajo que correspondía a las autoridades civiles y a las fuerzas armadas?
  • ¿Por qué no hubo una mejor comunicación con las familias, en un marco de empatía, dignidad y respeto?
  • ¿Por qué decenas de damnificados no contaban con información sobre el riesgo de sus viviendas?
  • ¿Por qué el gobierno fue incapaz de hacer pública una lista de personas desaparecidas de forma centralizada, verificada, transparente y oportuna?
  • ¿Por qué el gobierno todavía no conoce y hace público el número exacto de damnificados?
  • ¿Por qué el gobierno es incapaz de brindar alojamientos temporales dignos, con agua y baños limpios, con alimentación y salud garantizada, con logística eficaz?
  • ¿El marco legal que protege a los damnificados es suficiente para atender a sus necesidades?
  • ¿Bajo qué criterios se va a reconstruir la ciudad: la seguridad y bienestar de la ciudadanía o los intereses de las constructoras?
  • ¿Se garantizará el derecho de la ciudadanía a participar en la reconstrucción de su ciudad?
  • ¿Se imputarán responsabilidades legales ante la negligencia en las construcciones afectadas o se mantendrá una complicidad corrupta en la opacidad?

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Irregularidades en serie

El 22 de noviembre pasado, el abogado del esposo de unas de las mujeres que murieron en Álvaro Obregón presentó en la Procuraduría de Ciudad de México una denuncia penal por homicidio con dolo eventual en contra de los dueños del inmueble, Ernesto Sota López y Ernesto Sota Cisneros.

En un comunicado, el abogado Cristopher Estupiñán dijo que "dichas personas (los dueños) se encontraban encargadas de la administración del inmueble y por consecuente debían de asegurarse que el edificio contara con las condiciones de seguridad y estructurales necesarias para soportar un sismo de esa magnitud y por consecuente permitir el arrendamiento de los espacios".

"No obstante, los señores Sota fueron omisos en realizar revisiones periódicas del estado estructural del edificio y por consecuente de realizar las adecuaciones necesarias para que éste fuera capaz de soportar un evento de tal naturaleza, ello bajo el infundado pretexto de que 'la ley no los obligaba a revisar el edificio' y a pesar de tener pleno conocimiento de que el edificio no contaba entre sus niveles con los muros de carga que hubiesen permitido el sostenimiento de la estructura ante un evento de tal naturaleza".Estupiñán

Antes, los propietarios del edificio habían defendido que el colapso no se debió a anomalías en la construcción, sino a causas meramente "naturales".

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"Nosotros consideramos que el colapso del inmueble se debió a una causa natural... consideramos que también fuimos víctimas del sismo, no victimarios de ninguna manera", dijo José Luis Carrasco, asesor legal de la Inmobiliaria Álvaro Obregón S.A de C.V, dueña del inmueble.

Sobre las versiones periodísticas que han señalado que el edificio no contaba con muros de carga, Carrasco aseguró que por la técnica de construcción el inmueble no ocupaba esos muros. "De tal manera que si no había muro de carga es porque no había y porque no lo requería", dijo.

El arquitecto Marco Vidali explicó a HuffPost que, en efecto, es posible que un edificio exista sin muros de carga, siempre y cuando tenga marcos estructurales. En teoría, a cada cuatro metros debería haber castillos.

Pero de acuerdo con un documento de la Secretaría de Obras de CDMX —dado a conocer en el noticiario de Denise Maerker—, el edificio estaba considerado como riesgoso desde 1997. La secretaría, de hecho, recomendó no rentar el edificio pues detectó que corría el riesgo de colapsarse, esto con base en observaciones hechas entre marzo y abril de 1997.

Desde principios de octubre, la Procuraduría de Ciudad de México informó que investigaría las causas del derrumbe. Hasta el momento no ha dado avances de dicha pesquisa.

Prevención: la exigencia

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Después del rescate del último cuerpo de Álvaro Obregón, donde de 77 personas atrapadas sólo lograron salir con vida 28, el gobierno de CDMX anunció que ahí instalaría un memorial para las víctimas del sismo. Hasta la fecha, los dueños del inmueble se niegan.

Pero los ciudadanos tienen otra exigencia: "que el Proyecto de Memorial no sólo contemple la construcción de un espacio arquitectónico, sino la creación de un espacio ciudadano e incluya múltiples actores para facilitar las tareas de información, consensos, fiscalización y denuncia de eventos relacionados a un sismo y otros factores de riesgo para la ciudad".

En un comunicado de #CIUDADanía19s, publicado en Animal Político a principios de noviembre, el grupo ciudadano planteó las siguientes ideas para el futuro, las cuales transcribimos textualmente:

  • Un centro que continuamente evalúe capacidades y vulnerabilidades de la Ciudad de México ante sismos y otros fenómenos, derivando en un Atlas de Riesgos en permanente actualización, discusión y apropiación por los ciudadanos. Que funja como espacio de diálogo entre tecnología de punta y sociedad para prevenir y reaccionar, y nunca más el Atlas de Riesgo sea un instrumento oculto o perdido en un cajón de alguna oficina gubernamental, sino que sea un instrumento fundamental para la toma de decisiones sobre la planeación y el ordenamiento territorial
  • Un centro que visibilice y coordine planes de atención a desastres en todas sus fases considerando escenarios posibles como los de un megasismo de 8.5 grados o más, incluyendo actividades de intercambio internacional de conocimientos y de coordinación con instituciones académicas.
  • Un centro de capacitación para la acción, atención y prevención de desastres donde ciudadanos puedan aprender a hacer el sinnúmero de actividades que realizamos durante la pasada emergencia con miras a su profesionalización: actividades de rescate, acopio, transporte, levantamiento de información útil y oportuna, entre otros; y que trabaje en colaboración con el CENAPRED y otros centros similares en los distintos estados.
  • Un centro para la difusión de conocimientos e innovaciones en técnicas constructivas resistentes a sismos, así como otras tecnologías para enfrentar desafíos de la CDMX como sequías, inundaciones, entre otros; y que ofrezca capacitaciones teórico-prácticas continuas para hacer una ciudad cada día más resiliente.
  • Una fiscalía especial dentro de la Fiscalía AntiCorrupción (pendiente aún por nombrar) para atender violaciones a planes de ordenamiento territorial y desarrollo urbano, cambios irregulares en el uso de suelo y ocupación del suelo de conservación, malgasto de recursos públicos en obra pública, entre otras actividades que nos hacen más vulnerables a un sismo y otros desastres.