MÉXICO

Chimalpopoca: este hombre sobrevivió al sobrepeso de la negligencia

El edificio albergaba cinco empresa sin tener permiso para uso de suelo industrial.

04/12/2017 5:00 AM CST | Actualizado 04/12/2017 12:55 PM CST
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Nadie conocía mejor el edificio en el número 168 de la calle Bolívar, esquina con Chimalpopoca, que su administrador, Jaime Uribe Rosales, sobreviviente de un inmueble en el que operaban cinco negocios sin los permisos de uso de suelo correspondientes, lo que le costó la vida a 15 personas.

Desde que lo hicieron administrador, el 1 de octubre del 2015, Jaime se ocupó de arreglos de la luz, el agua, y también del elevador, en donde estaba minutos antes de que el sismo del 19 de septiembre derrumbara el inmueble.

Jaime y su esposa Marcela Guadalupe Arredondo estaban en la azotea preparándose para comer, como solían hacer por las tardes. Lo único que faltaba eran las tortillas, él se ofreció a bajar a comprarlas. Se subió al elevador y sintió un movimiento.

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"Lo primero que se me vino a la mente era que (el elevador) se iba a descomponer. Cuando empiezo a sentir el movimiento más fuerte, comienzo a escuchar los gritos y me dije 'esto ya no es normal, está temblando'", recuerda en entrevista exclusiva con el HuffPost México.

Cuando Jaime alcanzó a oprimir el botón y salir del elevador en el primer piso, vio cómo la gente comenzaba a bajar, a empujarse. Pero su mayor preocupación estaba arriba; era su esposa.

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Ese martes 19, se podría decir que Marcela –al igual que otros tantos– estaba preparada para el sismo, pero no a causa del simulacro conmemorativo de 1985, sino por el susto que recibió la noche del 7 de septiembre.

En el sismo anterior, Jaime había terminado más tarde de lo habitual sus labores de limpieza, por pendientes en el estacionamiento, el baño y parte de las escaleras. Al acabar ya era cerca de la medianoche; él y su esposa estaban en la azotea arreglando los últimos detalles antes de salir hacia su casa, cuando sintieron que el piso se movía.

"Saqué a mi esposa y la acosté en el piso. Le tapé la cara para que no viera cómo se movían los demás edificios, hasta que pasó todo. No quería ni que volteara a ver el cielo, porque se veía muy feo, se veían luces muy resplandecientes".

Cortesía
Jaime Uribe Rosales, administrador del edificio de Chimalpopoca.

Cuando pasó el sismo, Jaime le compartió a Marcela instrucciones muy precisas, que había aprendido en uno de los cursos que tomó cuando laboraba en Sanborns. "En caso de que te agarre un temblor aquí, si estás en el tercer o cuarto piso y tienes la opción de bajar o subir, para mí la opción más segura es la azotea".

"Por eso le dije a mi esposa: si estás en la azotea, tírate de panza y agárrate de las anclas. Las anclas son unas varillas que están enterradas en forma de U en la loza, y son para que se descuelga la gente que va a hacer mantenimiento a los lados del edificio o va a lavar los vidrios. Si el edificio cae a cualquiera de los dos lados, a ella no le va a pasar nada".

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Al salir del ascensor, Jaime encontró en el primer piso a una mujer que no podía caminar. "La gente se venía agarrando de las paredes. Ayudé a la señora a bajar las escaleras, llegamos al estacionamiento, y lo primero que vi es el zaguán, que no estaba abierto. Empecé a gritarle al policía (de seguridad del edificio) que abriera las puertas, pero no lo vi. Dejé a la señora como a la mitad del estacionamiento, corrí y abrí el zaguán".

La mujer que ayudó probablemente es empleada de la empresa Línea Moda Joven, S.A. de C.V., en el primer piso. Según un informe de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo, en este lugar se hacía el corte de tela de prendas para mujer, que se maquilaban en otros puntos de la Ciudad, a decir de versiones de las trabajadoras y del propio administrador del edificio.

En aquel lugar murieron dos trabajadoras mexicanas. "Las dos se llamaban Irma", recuerda Jaime. "Tuvieron la oportunidad de haber salido sin ningún problema, nada más que se confiaron; todos les gritaron que salieran, pero se negaron. Según versiones de mis compañeros del edificio, cuando las sacaron de ahí estaban abrazadas".

Aquella mujer fue la primera de 34 sobrevivientes de las 49 personas dentro del edificio, según reportes de la Secretaría del Trabajo capitalina. Esto implica que 15 trabajadores murieron. Algunos testimonios lo atribuyen a que la puerta estaba cerrada; otros a que para salir se requería de huella digital. Sin embargo, el principal culpable fue el pánico.

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Jaime abrió el zaguán y dijo a quienes salían que fueran hacia un camellón, ubicado a un costado de Bodega Aurrerá, cruzando la calle, para evitar el riesgo de que el edificio cayera sobre ellos. Y después regresó al edificio, en busca de Marcela.

"Siempre tuve en la mente a mi esposa. Cuando iba corriendo por las escaleras, iba subiendo por ella, pero encontraba en el camino a una u otra persona; en el primer piso me encontré a una mujer que estaba prácticamente atravesada en las escaleras y no dejaba pasar a la gente, entonces la jalé a los escalones, la paré en el descanso y luego la ayudé a salir. La dejé en la mitad del estacionamiento".

En la planta baja del edificio, estaban el estacionamiento y la bodega de telas M Hilo, propiedad de Simón Askenazi, donde también se almacenaban telas de la empresa Línea Moda Joven. "Ahí entraba puro coche de los jefes, de los arrendatarios, ninguno nuestro".

De no haber ayudado a las personas que obstruían el paso a quienes iban bajando, la tragedia pudo haber sido mayor, por lo que en sus redes sociales algunos de los familiares de Jaime lo ven como un héroe. "Dios me utilizó como una herramienta. No soy un héroe, soy una persona común y corriente", dijo.

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Cuando Jaime regresó a las escaleras, pensó en lo que habría hecho en otra ocasión: evacuar piso por piso, gritando para cerciorarse de que no quedara nadie en el edificio. Pero ahora no fue así debido a la intensidad del temblor, que dimensionó cuando volteó y vio cómo las paredes se empezaban a desmoronar.

Había llegado al segundo piso, que albergaba a la firma ABC Toys Company S.A. de C.V. Según las autoridades, se dedicaba a la importación y venta de juegos y juguetes.

En este sitio fallecieron cinco mujeres, cuatro de ellas de origen taiwanés, y una mexicana, Silvia Migueles Quintanar, de 61 años edad, quien estaba dada de alta en el IMSS.

En el edificio murió la propietaria de la empresa Hsien Yu Huang, conocida también como Amy, de 23 años, y su madre Pei Ju Chin, de 52. También Wang Chia Yu, de 35 años, y Lai Ying Xia, de 25 años, la única cuya residencia permanente aún estaba en trámite, según autoridades migratorias.

Nacho Doce / Reuters
Ciudadanos colocaron flores y pintas en homenaje a las trabajadoras que murieron dentro del edificio de Chimalpopoca. México, el 2 de octubre de 2017.

Contrario a lo que se difundió en días posteriores al sismo, sólo cuatro mujeres, como máximo, se dedicaban a la costura, recuerda Jaime. Dijo que si bien no eran muy bien pagadas, las trabajadoras estaban satisfechas con su trabajo.

Aunque la Secretaría de Trabajo capitalina reportó haber realizado varias inspecciones en ABC Toys Company -incluso desde que su razón social era Asia Jenny Importaciones S.A. de C.V. -, varios medios expusieron que esa compañía también podía haber operado bajo los nombres de Mextoy S.A. de C.V. y Florina S.A. de C.V, citando documentos encontrados en la zona de desastre.

Dos décadas de irregularidades acabaron con Chimalpopoca

La historia del tercer piso da cuenta de cómo el edificio cambió de manos desde la década de los 90, cuando ya se reportaban daños, incluso hasta el momento de su última venta, en el 2015.

La revista Proceso rescata que, desde los 90, el inmueble fungió como sede de tres áreas del Registro Federal de Electores, y, a partir del 2006, de la Procuraduría Agraria, que rentó el espacio de 546 metros cuadrados, al menos, hasta el 2011, a un precio de 32 mil 996 pesos pagados primero a Grupo Garaz, y en el 2010 y 2011 a Proyectos Inmobiliarios Effort S.A. de C.V.

En el 2015, el edificio fue vendido a Inmobiliaria Inmobico S.A. de C.V., con domicilio fiscal en Paseo de Tamarindos Número 90, Torre II, piso 6, Colonia Bosques de las Lomas en la delegación Cuajimalpa, según constata en su informe la Secretaría del Trabajo. Inmobico, además, fue la firma que contrató a Jaime. El HuffPost pidió una entrevista a la empresa, pero no obtuvo respuesta hasta la publicación de esta nota.

El momento de venta es crucial, pues sienta un precedente de uso indebido de suelo que, a decir de varios especialistas consultados por este medio, podría haber sido determinante del derrumbe del edificio.

Seduvi

Según la cuenta catastral 001_093_18, el edificio ubicado en Bolívar 168 tenía permitido un uso de suelo habitacional con comercio en planta baja, y tenía registrados cuatro niveles. Sin embargo, la realidad era otra: las –al menos– cinco empresas que operaban ahí, se distribuían en cinco pisos, y el uso que se le daba al inmueble era de carácter industrial, según rescata el informe "Derrumbes 19S", de la firma RFC Urbanismo y Movilidad.

"Obviamente un uso no permitido genera un sobrepeso en el edificio", consideró Félix Sánchez, de la asociación ReConstruir MX. En cuanto al exceso de niveles, el especialista agregó que esto sucede en muchas zonas, y dijo que sin un cálculo estructural adecuado con la norma y un buen proyecto arquitectónico podría haber "un problema grave".

Seduvi

En busca de Marcela

Pese a lo peligroso que era volver, Jaime continuó subiendo por las escaleras hasta el tercer piso, donde estaba la empresa SEO Young Internacional S.A. de C.V., dedicada a la habilitación de bisutería.

Ahí fallecieron seis mexicanas: Ana Ramos González, de 23 años; Sonia Rico Montoya, de 43 años; María Teresa Lira Infante, de 70 años; Maricruz Lucía Rosas Hernández, de 42 años, y María Elena Sánchez Lira, de 55 años. También Kyong Jea Lee, hombre de origen coreano de 40 años, conocido como Esteban Choo y quien era ejecutivo en la empresa.

En las escaleras, Jaime vio que bajaban los dueños de las dos empresas que se encontraban en el cuarto piso: Pepe Lin, como también se conocía a Lin Chia Cin, taiwanés de nacionalidad paraguaya y propietario de la autopartera Dashcam System, y Jaime Achequenaze Asquenazí, de 79 años de edad, argentino de origen israelí y propietario de la empresa de prendas de vestir New Fashion. Ambos fallecieron.

Cuartoscuro

"Me hice a un lado, los dejé pasar y seguí subiendo. En el descanso entre el tercer y cuarto piso vi a dos señoras agarradas del marco de la puerta. Cuando fui a ayudarlas se empezaron a abrir las escaleras; traté de agarrar el ritmo del temblor, pero cuando vi que podía seguir subiendo se me empezó a venir todo el edificio encima".

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"Perdí el conocimiento, no sé cuánto tiempo pasó, pero cuando abrí los ojos vi la claridad, la luz del día. Empecé a querer moverme, pero sentí una pesadez en la espalda; muevo la mano derecha y comencé a quitarme parte del escombro que yo pienso que era tablaroca, porque no pesaba", recuerda Jaime.

Cuando levantó la cabeza vio que tenía un polín de concreto encima de su espalda que no pudo mover. Del lado izquierdo se hallaba su mano debajo de una piedra. Cuando la quitó, vio el talón de una persona que empezó a moverse. "Ahorita te saco", le gritó. Fue hasta que un miembro de la Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco le quitó los escombros de encima, que Jaime se dio cuenta que era su propio talón.

Cortesía

"Cuando me suben a la ambulancia, les empiezo a gritar que quiero ver a mi esposa. Llegó alguien de la Policía Federal, creo, y me preguntó: '¿Tu esposa es la señora Marcela Guadalupe Arredondo?'. Le dije que sí, y me dijo: 'su esposa está bien, fue la primera que rescatamos'".

A la familia le tomó 13 días encontrar a Jaime, quien estuvo en coma durante tres semanas. Fue gracias a una fotografía subida a Facebook que una de sus primas, desde Monterrey, dio cuenta de su ubicación a sus familiares, quienes los buscaron en el lugar de desastre y en hospitales en Atizapán, Tlalnepantla y Naucalpan.

"Espero que haya la oportunidad de darle las gracias a cada una de las personas que con sus manos, su esfuerzo, con agua, comida y oraciones, ayudaron al rescate de mucha gente, y más que nada a mi localización", dijo Jaime desde el hospital, donde corre el riesgo de que una pierna le sea amputada.

Cortesía

Jaime no encontró a Marcela en el sismo, pero se reencontró con ella semanas después en el Hospital de Traumatología y Ortopedia IMSS Villa Coapa.

Marcela le contó que no se agarró del ancla, como él habría querido, sino de una antena de radiocomunicación que se encontraba en el techo. Al caer, se lastimó la columna, por lo que después de ser atendida de urgencia, fue redirigida al mismo hospital donde se encontraba su esposo.

"Estuvo internada como una semana; ella ahorita se encuentra más o menos, tiene muchos problemas de miedo por el sismo, por lo que me pasó a mí, muchas cosas".