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En la épica guerra de gatos y perros, los caninos tienen la ventaja

Esto reveló un estudio de la Universidad de Vanderbilt en EU sobre los cerebros de estos animales.

02/12/2017 4:33 AM CST
chendongshan via Getty Images

La ciencia no miente: los perros son más inteligentes que los gatos. Después de contar -literalmente- cada neurona de sus cerebros, un grupo de científicos encontró que los perros tienen muchas más que los lindos gatitos.

Los científicos (que después aceptaron que son amantes de los perros, pero ignoraremos esa parte) encontraron que aunque los cerebros de los perros no son más grandes, sí tienen más del doble de células grises, que son el sello de la inteligencia.

Los perros tienen cerca de 530 millones de neuronas corticales, mientras que los gatos tienen cerca de 250 millones.

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El estudio, de la Universidad de Vanderbilt en Estados Unidos, es el primero que cuenta minuciosamente el número de neuronas corticas en el cerebro- las encargadas de temas relacionados con pensar, planear y de comportamientos complejos.

La profesora Suzana Herculano-Houzel, quien fue de las pioneras en cuantificar el número de neuronas en el cerebro, dijo: "yo creo que el número total de neuronas que un animal tiene, determina la riqueza de su estado mental y su habilidad para predecir qué está por pasar a su alrededor a través de su experiencia".

Esta es la razón por la que tu perro sabe perfectamente qué significa que aparezcan maletas en la puerta de tu casa antes de las vacaciones.

Esto también significa que tienen la capacidad biológica de hacer cosas mucho más complejas y flexibles con sus vidas que los gatos, a quienes parece que lo único que les importa es estar metidos en los botes de basura.

Los científicos también observaron los cerebros de uno o dos ejemplares de cada una de las ocho especies carnívoras: hurón, mangosta, mapache, gato, perro, hiena, león y oso pardo.

Los resultados de la investigación revelaron que el cerebro de un golden retriever tiene más neuronas que una hiena, un león o un oso pardo, a pesar de que estos tienen cerebros hasta tres veces más grandes.

Los científicos trabajan en la teoría de que los animales domesticados tienen cerebros más pequeños que sus primos salvajes, y que los carnívoros tienen cerebros más grandes que los herbívoros.

Esto se debe a que los mamíferos carnívoros salvajes necesitan cerebros más grandes que los herbívoros para cazar, pues rastrear presas es exigente, cognitivamente hablando, y requiere planificación.

Los hallazgos del estudio también cuestionan la opinión prevaleciente de que los animales domesticados tienen cerebros más pequeños que sus primos salvajes.