ESTILO DE VIDA

La magia de la Navidad es obra de las mujeres (y eso nos está lastimando)

La labor emocional que aportamos las mujeres en estos días amenaza nuestra salud mental.

30/11/2017 12:51 PM CST | Actualizado 30/11/2017 1:10 PM CST

Planear la cena de Navidad y fin de año. Convocar para que toda la familia esté unida en esta época del año. ¿Quién hará la limpieza después del recalentado? Pero antes están las posadas, ponerse de acuerdo con los vecinos de la calle para organizarlas y asignar tareas.

En las mujeres recae la mayor parte de la labor emocional; es decir, el fenómeno psicológico de realizar un trabajo no pagado y que casi no se toma en cuenta que implica mantener a todos los que te rodean cómodos y contentos. Y durante las fiestas de fin de año, ese trabajo se multiplica. Hay más listas mentales que barajar, más compromisos en el calendario que administrar, más tareas que delegar. Hay más presión para que generar la magia para los que te rodean. Se necesita mucho esfuerzo invisible y no valorado para conseguir que todo salga bien y bonito.

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Melody Wilding, una terapeuta y couch certificada que ayuda a sus clientes a superar retos como la labor emocional, dice que la tendencia de querer abarcar mucho y olvidar cuidarse a sí misma aumenta siempre en función de las fiestas de fin de año.

"Sentirte más presionada por tener que crear 'las fiestas perfectas' puede detonar tu estrés hasta el cielo, y los compromisos excesivos pueden dejarte exhausta y con agotamiento", dijo Wilding a HuffPost.

Cómo manejar el estrés que la labor emocional te deja esta época del año

Yo siempre trato de incluir cuidados a mí misma durante las fiestas, lo cual generalmente implica una rutina de yoga y beber mucho té verde descafeinado para combatir el estrés. Sin embargo, la carga de todo lo que me rodea me sigue pesando. Si bien mi esposo es quien se encarga de poner las luces y adornar el árbol, la mayor parte de la planeación navideña recae en mí.

Soy yo la que tiene que calendarizar las fiestas y las cenas, afinar las donaciones de abrigos para quien los necesita, planear las reuniones con los dos lados de la familia, agotar la energía mental para ver qué le vamos a regalar a cada quien... Es agotador y parece un trabajo infinito (al menos hasta que pasa el Año Nuevo). Normalmente, este nivel de productividad podría hacerme sentir como una rockstar... pero en realidad, en esta época del año siempre siento que no hago todo lo que debería de hacer.

Los expertos dicen que este tipo de presión intensa tiene trazas de perfeccionismo, en su forma más radical, o sea, el perfeccionismo que se asocia con problemas de salud mental. Hay investigaciones que relacionan el perfeccionismo con la ansiedad, la depresión e inclusive pensamientos de lastimarse a uno mismo.

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Aunque el perfeccionismo no es lo mío, durante las fiestas navideñas es muy fácil enfocarme en los aspectos en los que es más probable que yo pueda hacer más. Podríamos, por ejemplo, ir a cortar nuestro propio árbol de Navidad, pero en realidad nunca se me ha ocurrido planear un viaje para eso. Podría aprender a utilizar mi máquina de coser para hacer un camino de mesa y unas servilletas alegres y festivas. Podría construir una hermosa casa de jengibre desde cero si realmente me esforzara. Siempre me pongo a pensar que probablemente ya estoy haciendo suficiente, pero siento que podría hacer más.

Wilding dice que una forma para solucionar ese sentimiento irracional podría arrancar con salirte de Instagram. Ese consejo tiene sentido: hay estudios que demuestran que el uso excesivo de las redes sociales está relacionado con una mayor sensación de soledad, ansiedad y síntomas de depresión.

"Las redes sociales te hacen sentir que la vida de todos demás es perfecta y encantadora... menos la tuya", dijo Wilding.

Ella recomienda aprovechar el tiempo que te pasas en Facebook y dedicarlo a actividades que te relajen más (pero no te pongas a hornear para hacer casas de jengibre, a menos que realmente sea algo que te prende). Hay mucha labor emocional por hacer y no necesitas más. Sería mejor reevaluar lo que ya haces, eliminar algunos compromisos y elegir solamente aquellos en los que la labor emocional es verdaderamente valiosa para ti.

"Cuestiona la voz de tu crítica interna que te dice que no estás haciendo lo suficiente", dijo Wilding.

Esa voz generalmente se equivoca, asegura. Así que cuando brote, haz lo contrario.

"No temas dejar cosas de lado", dijo Wilding. "El mundo no se va a caer por eso y, de hecho, va a alentar a que los demás recojan su propia rebanada de responsabilidad".