INTERNACIONAL

Perseguidos por Maduro hacen cualquier cosa para escapar de Venezuela

Miembros de la oposición venezolana han tenido que realizar hazañas casi de película para huir del país.

27/11/2017 12:19 PM CST | Actualizado 27/11/2017 2:56 PM CST
Pablo Blazquez Dominguez via Getty Images

Los opositores al régimen de Nicolás Maduro han tenido que recurrir a hazañas casi de película para escapar del país. Tal fue el caso del alcalde Antonio Ledezma quien semanas atrás cruzó la frontera con Colombia, luego de burlar su arresto domiciliario, para finalmente encontrarse con su familia en Madrid, España. Acá otros venezolanos que cuentan sus hazañas para huir de la dictadura.

Antonio Marval, vicpresidente del Tribunal Supremo de Justicia

Como el exalcalde opositor, Antonio Marval, designado por el Parlamento de mayoría opositora, huyó de Caracas con otros magistrados de esa corte tras enterarse de que "grupos de la policía política del gobierno" querían capturarlos.

Marval no quiere decir de dónde partió (por seguridad a los que lo ayudaron), ni quién pilotó la lancha de pescadores con la que abandonó la costa de Falcón , en el noroeste venezolano, la madrugada del 31 de julio. Pero nunca olvidará cómo comenzó su exilio en medio de un Caribe embravecido.

"Fueron seis horas y media", le dijo a AFP. "Llegamos a Curazao y todos estábamos muy mareados".

"Por suerte no llovió, Dios estuvo con nosotros porque el día anterior había llovido mucho y el mar estaba muy picado".

Marval explicó a la agencia de noticias que luego de salir a juramentar el 21 de julio, nunca más volvieron a casa y muchos de ellos terminaron en Miami, mientras otros huyeron a Chile, Colombia o Panamá.

David Smolansky, destituido alcalde de El Hatillo

"Tres generaciones hemos tenido que huir por dictaduras", le dijo David Smolansky a AFP. El destituido alcalde de El Hatillo, un municipio de Caracas, fue condenado a 15 meses de prisión por no impedir los bloqueos de vías durante las protestas antigubernamentales que dejaron 125 muertos entre abril y julio.

Su abuelo salió de la ex Unión Soviética en 1972; su padre de Cuba enn 1970; y ahora él de Venezuela.

Apenas se enteró de esa sentencia, pasó a la clandestinidad. En las noches no dormía, "porque sabía que si venían por mí, sería en esa hora". Nadie en su familia sabía dónde estaba. A veces no cenaba, pero nunca pasó hambre.

Con una aplicación podía conectarse a internet de manera segura. Se informaba, veía deportes, leía, escribía, rezaba. Hasta que viajó 1,300 km hasta Brasil.

"Mi huida no fue improvisada, había estudiado al menos siete rutas de salida", afirma este dirigente del partido de Leopoldo López, arrestado desde 2014.

El gobierno había difundido su foto. Entonces se afeitó la barba, se puso gafas y decidió "actuar" de "ayudante de cura con acento colombiano".

"Una vez, un guardia me preguntó qué hacía cerca de la frontera. 'Soy seminarista y quiero ayudar a gente que no tiene comida', le dije. 'Eso es muy importante, aquí está faltando mucho la comida', me contestó".

Al fin en territorio brasileño, viajó en taxi cuatro horas hasta la estación de policía de Boa Vista.

"Era de noche, parecía una película. 'Prefeito, usted tiene derecho al refugio', me dijeron. Me hicieron un documento para poder volar a Brasilia y me llevaron al aeropuerto", recuerda.

Carlos Vecchio, coordinador político de Voluntad Popular

Cuando Carlos Vecchio abrazó a su esposa en Nueva York, el 5 de junio de 2014, hacía casi cuatro meses que habían dejado su casa en Caracas. Como a López, a Vecchio lo habían acusado de incitar a la violencia durante las protestas antigubernamentales que dejaron 43 muertos ese año. López quedó preso, Vecchio huyó.

"No fue fácil. Estuve tres meses escondido en varios sitios. Había que cuidar las comunicaciones, las entradas, las salidas. No podíamos usar los teléfonos. Tuvimos que montar un sistema de comunicación", recuerda.

Se niega a detallar cómo salió para no poner en peligro a quienes lo ayudaron.

"Tenía un grupo de avanzada y siempre alguien iba conmigo. Fue una operación riesgosa, difícil".

Lo más duro ocurrió "en un sitio intermedio", cuando le dijeron que su pasaporte era falso. "Casi me dejaron detenido ahí. Antes, hubo otro momento en que temí por mi vida", señala.

Pero lo peor fue vivir todo eso con su esposa embarazada de su hijo Sebastián, que finalmente nació en Estados Unidos.

"Me tocó llegar aquí con mi esposa a punto de dar a luz, sin seguro, sin hospital, sin casa, sin cuna. Y en paralelo teníamos la angustia de lo que estaba pasando en Venezuela, con nuestros hermanos presos y perseguidos".

Con información de AFP.