UN MUNDO MEJOR

Así cambió la vida de estos niños chiapanecos al tener acceso a agua potable

Además de asegurar su derecho humano al agua, sufren menos enfermedades gastrointestinales y han disminuido su consumo de bebidas azucaradas.

14/11/2017 2:46 PM CST | Actualizado 14/11/2017 10:36 PM CST

Sandra Lucario

El principal problema era que los niños no tomaban agua. Esto se reflejaba en un altísimo nivel de ausentismo escolar. Además de enfermarse por no acostumbrar tomar siquiera un litro de agua al día, los niños tenían muy malos hábitos. Por ejemplo, cuando terminaban sus clases de educación física, lo primero que hacían era correr a la llave, apenas enjugar sus manos y tomar agua directamente de ellas.

Su escuela no sólo no tenía bebederos sino que no contaba con agua potable.

El 28 de julio de 2010, la ONU reconoció el derecho humano al agua potable y al saneamiento. Sin embargo, muchas comunidades en México carecen de los servicios públicos básicos; el del agua potable, por ejemplo. En el sur de México, estados como Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Veracruz cuentan con una cobertura mínima.

Sandra Lucario

Dos fundaciones, Cántaro Azul y Emilio Moro se han preocupado por desarrollar iniciativas para proveer a los estados de Chiapas y Oaxaca de agua potable. ¿Cómo? A través de la captación de agua de lluvia.

Niños y maestros de la primaria Lázaro Cárdenas del Río, e integrantes de la comunidad Lázaro Cárdenas de Chilil, del municipio de Huixtán,en Chiapas aceptaron la propuesta de implementar el programa Agua segura, desde entonces cuentan con un sistema de captación de agua que los provee de agua potable.

Sandra Lucario

Este lunes 13 de noviembre, los miembros de la escuela Lázaro Cárdenas del Río organizaron una bienvenida a las fundaciones, para agradecerles su apoyo. La celebración incluyó un par de bailables, la danza de los viejitos y la del venado, en las que los niños se disfrazaron de ancianos y de cazadores, respectivamente.

Otro grupo de niños se encargó de explicar el funcionamiento del sistema potabilizador, que no sólo dota de agua a maestros y alumnos sino que miembros de la comunidad también pueden usarlo.

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La fundación Cántaro Azul se ha enfocado en diseñar, implementar y evaluar programas de agua en comunidades rurales y escuelas de escasos recursos. Durante el último año y medio, ha trabajado con la Fundación Emilio Moro para ofrecer agua potable a 68 escuelas y 35 comunidades, con lo que han impactado la vida de 20 mil personas.

Cántaro Azul, que nació en 2011 en La Paz, Baja California, se ha dedicado a investigar la relación del agua con las comunidades indígenas: cómo la usan, qué problemas tienen con ella, qué tanto la valoran; gracias a ello han desarrollado distintas soluciones, que van desde las tecnológicas (crearon un sistema de desinfección de agua con luz ultravioleta) hasta otras más integrales, como ésta.

Sandra Lucario

En lugar de desarrollar tecnología u obra pública, decidieron establecer servicios sostenibles a largo plazo, que también les permitieran empoderar a las comunidades de los altos de Chiapas a través de la transferencia de responsabilidades.

Es decir: crearon infraestructura lúdica y participativa que permite que los niños aprendan.

Un grupo de nueve niños son los guardianes y guardianas del agua (Juan Humberto, Erick Yovani, Carlos Gabriel, Fabián de Jesús, Erick, Daniel Ángel, Andrés, Manuela y Brenda Zenaida). Ellos manipulan el sistema potabilizador, que los provee de garrafones de agua de 20 litros. El cuidado del agua cambia cada ciclo escolar, al terminar éste le pasarán la estafeta a otro grupo.

Sandra Lucario

Las fundaciones Cántaro Azul y Emilio Moro quieren garantizar el derecho al agua y al saneamiento de más escuelas durante los próximos cinco años, por eso buscan replicar el mecanismo.

El director general de la Fundación Cántaro Azul, Fermin Reygadas Robles Gil, dijo que lo importante de este programa es mostrar el potencial que tienen los niños de los altos de Chiapas para aprender y compartir.

Sin embargo, su trabajo también consiste en "mostrar todo lo que puede surgir cuando se trabaja con la voluntad de transformar al país".

Sandra Lucario

Cántaro Azul funciona con el apoyo de la Fundación Emilio Moro, que fue creada en 2008 para apoyar proyectos relacionados con el agua. Han colaborado en Sri Lanka, Nicaragua, Lima, su natal España y México.

"Fue conmovedor lo que vivimos hoy con esos niños, que a lo mejor no tienen conciencia de lo que implica el agua potable, pero sus maestros y padres los están concienciando para algo inmejorable para su salud. Me gusta sentir la satisfacción de ver a los niños agradeciendo, valorando lo poco que hacemos los otros por ellos", dijo José Moro Espinosa, presidente de Bodegas Emilio Moro y de la Fundación Emilio Moro.

Sandra Lucario

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