ESTILO DE VIDA

¿Adicto a la pizza? Es culpa de tus papilas gustativas

Así como el gusto por lo dulce, puedes tener también gusto por los carbohidratos.

13/11/2017 10:30 AM CST | Actualizado 13/11/2017 1:58 PM CST

Cuando se habla de comida y de indulgencia en la comida, todos tenemos diferentes gustos y antojos. Para algunos, la idea de una buena comida es la pizza con pan de ajo, para otros son las galletas de mantequilla y los pasteles, y para otros es la comida salada como las papas fritas y los pretzels.

Comer es una experiencia sensorial y el gusto es uno de nuestros sentidos. Los "sabores" básicos son salado, dulce, ácido, amargo y umami, y la grasa es el sexto sabor. Pero un estudio reciente plantea que existe uno más: los carbohidratos con almidones.

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En un descubrimiento fascinante, los investigadores del Centro Deakins de Ciencia Sensorial Avanzada hablan de que la gente tiene cierta sensibilidad en el gusto por los carbohidratos.

Esta sensibilidad hace que aumente la ingesta de carbohidratos y calorías, y está relacionado con una cintura más grande. En pocas palabras, una mayor sensibilidad por este sabor nos puede llevar a ingerir demasiados alimentos con almidones lo que provoca un aumento de peso.

Para entender más sobre este gusto por los carbohidratos, el HuffPost Australia habló con Russell Keast, profesor de ciencia sensorial y director del centro de Centro de Ciencia Sensorial Avanzada de la Universidad de Deakin.

"Normalmente el carbohidrato más solicitado es el azúcar con el dulce sabor del hedonismo", dice Keast. "Pero nuestro estudio demuestra que el gusto puede percibir otros sabores de carbohidratos independientemente del sabor dulce".

Este estudio considera dos carbohidratos, maltodextrina y oligofructosa, y ambos se pueden encontrar en alimentos comunes como pan, pasta, legumbres y arroz. Keast y su equipo analizaron la sensibilidad de la gente en cuanto a estos carbohidratos.

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"Se trata de una prueba muy simple que también hicimos para la grasa: colocamos tres soluciones acuosas frente a ellos que tenían pequeñas cantidades de maltodextrina o de oligofructosa. Si podían identificar tres veces seguidas la solución, se determinaba su nivel de sensibilidad", explica Keast.

"Algunas personas necesitaban concentraciones significativamente mayores del carbohidrato para poder identificarlo, y otras lo hacían con concentraciones muy bajas. Así pudimos empezar a dividir a la gente por su sensibilidad a estos carbohidratos".

Es importante señalar que esta sensibilidad a los carbohidratos es muy diferente de nuestra sensibilidad por lo dulce.

"Otro grupo en Oregon analizó juntos los carbohidratos y el dulce y no existe relación entre el gusto por lo dulce y el gusto por los carbohidratos. Si eres sensible a los carbohidratos no quiere decir que tengas que ser sensible a lo dulce y viceversa".

Una vez que los investigadores separaron a la gente entre los que son más o menos sensibles a los carbohidratos, entonces revisaron la dieta en general.

"Realizamos diarios de dieta (en donde registramos lo que se come, la hora, las recetas y el tamaño de las porciones) y otro registro que era un cuestionario de la frecuencia de los alimentos y en el cual se hacían preguntas como 'durante el último año ¿cuántas veces has comido lentejas?', por ejemplo, dice Keats.

"Entonces observamos a los que son sensibles para ver si existía una diferencia en sus dietas Encontramos que la gente que es más sensible a los carbohidratos consume más alimentos con almidones y tienen un diámetro de cintura significativamente más grande".

Más interesante aún es el hecho de que algunas personas (desafortunadas) tienen un mecanismo doble para carbohidratos y grasas. Cosas como macarrones con queso y pan con mantequilla.

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"Esto es lo contrario de lo que veíamos cuando estudiamos la sensibilidad a las grasas. Mientras más sensible eras a las grasas menos comías. Sin embargo, con los carbohidratos, mientras más sensible eres, más almidones consumes", dijo Keast al HuffPost Australia.

"Si tienes a alguien sensible a los carbohidratos e insensible a las grasas entonces la combinación es mala porque tienes dos aceleradores trabajando juntos".

Aunque sabemos que hay una prueba para carbohidratos, los investigadores todavía no conocen el mecanismo que está detrás de eso.

"Podemos sacar conclusiones de que los carbohidratos provocan un aumento en la circunferencia de la cintura, pero es interesante", dice Keast.

"En este estudio clasificamos a la gente en términos de qué tan sensibles o insensibles son a los carbohidratos. Ahora tenemos que averiguar por qué la gente más sensible consume también más almidones".

Estudios futuros pueden ayudar a aquellos que buscan los carbohidratos y las grasas y que tengan problemas con el peso o enfermedades relacionadas.

"Otro paso que queremos dar es averiguar si la combinación es un problema real. ¿Es mucha gente sensible a los carbohidratos e insensible a las grasas?" dice Keast.

"Si podemos resolver esto, podríamos empezar a desarrollar estrategias efectivas para ayudar a esta gente a sentirse satisfecha con porciones adecuadas y a controlar su impulso por consumir, consumir y consumir".