ENTRETENIMIENTO

Sobre ese primer encuentro entre Hoffman y Streep, que fue acoso, Meryl dice...

En plena tormenta mediática por los casos de acoso sexual...

08/11/2017 1:16 PM CST | Actualizado 08/11/2017 1:23 PM CST
Getty Images
Dustin Hoffman, Meryl Streep y Justin Henry, en la presentación de 'Kramer contra Kramer'.

En 1979 Dustin Hoffman y Meryl Streep compartieron protagonismo en la noche de los Oscar cuando levantaron las estatuillas por sus interpretaciones Kramer contra Kramer, que tambié se alzó como Mejor película en la gala de premios.

Ese mismo año, la actriz concedió una entrevista a Time Magazine en la que habló de su primer encuentro con su compañero de reparto y que ahora, después de que Dustin Hoffman haya sido señalado por varias mujeres por acoso sexual, se ha puesto de actualidad por las declaraciones hechas entonces.

"Vino hacia mí y dijo 'Soy Dustin —eructo— Hoffman y puso su mano en mi teta", decía en esa entrevista. "Qué cerdo asqueroso', pensé".

La recuperación de ese artículo, hecha ahora por Slate, ha hecho que los representantes de la actriz, una de las primeras en celebrar que sus compañeras alzasen su voz contra Harvey Weinstein, hayan aclarado en E! News que la entrevista "no recoge exactamente lo que ocurrió". Según éstos, "hubo una ofensa y fue algo de lo que Dustin se disculpó. Y Meryl aceptó".

Tras la primera acusación, publicada en exclusiva por The Hollywood Reporter el pasado 1 de noviembre, Hoffman, de 80 años, aseguró tener "máximo respeto por las mujeres" y dijo sentirse "terriblemente mal" si alguno de sus actos hubiese "causado incomodidad" a alguna mujer: "No refleja quién soy".

No dice lo mismo una biografía suya publicada en 1982: Dustin Hoffman: Hollywood's antihero (Dustin Hoffman: el antihéroe de Hollywood), en la que se traza su perfil mujeriego.

Según este libro, al actor le encanta coquetear y lo hace como un reflejo involuntario. "Supuestamente ha arrinconado a mujeres en ascensores para pedirles sexo y ha bajado la cremallera de la blusa de una reportera para mirarle el pecho durante una entrevista. Intenta contenerse, pero le resulta difícil vencer la tentación", dice el texto del libro, también recuperado por Slate.