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Por qué esta periodista japonesa decidió hacer pública su acusación de que la violaron

"No importa lo que la gente pueda decir, la verdad es tuya y crees en ella”.

08/11/2017 1:00 PM CST | Actualizado 08/11/2017 2:00 PM CST
KAORI SASAGAWA

Nota del editor: debido al código de ética del periodismo japonés y debido a que ésta es una traducción del HuffPost Japón, hemos cambiado el nombre real del atacante, puesto que los cargos fueron sobreseídos por la fiscalía. A lo largo de la nota lo llamaremos solamente 'Mike'.

Hace cinco meses, en una conferencia de prensa en Tokio, la periodista japonesa Shiori Ito afirmó que el exjefe del buró de Washington en Tokyo Broadcasting System (TBS), Mike, la violó el día que se reunió con él para conversar sobre una oportunidad de empleo mientras cenaban y tomaban unos tragos.

TBS es una de las mayores cadenas de TV de Japón y Mike era invitado frecuentemente a programas populares de noticias. También se le conoce por sus fuertes nexos con el primer ministro, Shinzo Abe, así como por sus libros sobre el gabinete.

Aunque Mike fue acusado de violar a una persona con discapacidad, la fiscalía del Distrito de Tokio retiró los cargos en julio de 2016 por falta de evidencia. El Comité Sexto para la Procuración de Justicia anunció su decisión "equivalente al sobreseimiento", con lo cual, a pesar de haber dado revisado los contenidos de la investigación, determinó que no había causa para revertir la decisión de no perseguir a Mike.

"Se juzgó que no había un acto criminal, por lo que este caso se ha cerrado", dijo Mike. "Un segmento de los medios causó daños a mi nombre y me reservo el derecho de emprender acción legal".

El 28 de septiembre, Ito presentó una demanda en la Corte de Distrito de Tokio reclamando 10 millones de yenes (unos 88 mil dólares) por daños provocados por Mike.

Ito, además, publicó un libro de 265 páginas titulado "Black Box", en el que habla de su experiencia. De acuerdo con lo que escribió, los investigadores obtuvieron una orden de arresto contra Mike sin proceder a ello. Ella refiere que sí había evidencia real de la violación (a pesar de la insistencia de la fiscalía de que no había pruebas), como las cámaras de seguridad en el hotel, el testimonio del taxista y ADN que se recogió del sostén de Ito.

El libro también detalla las reacciones de la sociedad japonesa en torno a los ataques sexuales, así como el frío trato que se les da a las víctimas de estos actos. Ito examina cómo se tratan a las víctimas de crímenes sexuales en otros países, como Suecia.

Aunque hay mujeres en todo el mundo que han sido víctimas de ataques sexuales o acoso que ahora están levantando sus voces en las redes sociales con el hashtag #MeToo, es extremadamente raro que en Japón una víctima hable de manera tan abierta de una experiencia semejante.

"Es culpa de la víctima". "La víctima se vería más bonita calladita"... son algunos de las frases más comunes en Japón en torno a la violencia sexual.

Ito arriesgó todo para hablar delante de las cámaras. Por ello, recibió correos de odio y amenazas de muerte tras denunciar su experiencia. Inclusive la tildaron de mentirosa y la acusaron de querer protagonizar un acto publicitario.

Ito autorizó al HuffPost Japón a publicar su nombre completo, algo que es rarísimo en las víctimas de ataque sexual en Japón.

"No soy una víctima sin nombre", dice. "Soy un ser humano llamado Shiori Ito. Quiero usar mi voz para poner en evidencia la realidad de la violencia sexual y ofrecer una oportunidad a la sociedad japonesa para que reflexione sobre todo este asunto".

El HuffPost Japón publica su entrevista con Ito sobre su experiencia y su nuevo libro.

HuffPost Japón: ¿Por qué te decidiste a publicar este libro?

Shiori Ito: A pesar de haber hablado con algunas personas en los medios inmediatamente después del incidente, fue difícil que tomaran en serio mi historia, en parte porque el fiscal decidió abandonar el caso (por evidencia insuficiente).

Un periodista al que admiro mucho y al que considero uno de mis mentores me dijo que "A fin de cuentas, lo que tienes que hacer es contar la historia tú misma. No puedes hacer nada más que escribir un libro". En ese momento no pensé que lo escribiría en un futuro cercano.

En junio de 2017, después de mi conferencia de prensa, se aprobó una enmienda a la ley para crear sanciones más severas para los crímenes sexuales. La ley anterior se había escrito 110 años antes. La nueva ley aumentó la pena mínima de cárcel por violación de tres a cinco años y permitió que se incluyera a los hombres como víctimas. Yo creía que esta enmienda no tendría sentido sin las reformas pertinentes al sistema de investigación criminal y la admisión hospitalaria.

Mi editor, quien me recomendó escribir el libro, dijo: "Tu conferencia de prensa abrió una rendija en la puerta. La gente está lista para escuchar tu historia". Es por eso que escribí el libro.

¿Cuál es la intención detrás del título Caja negra?

Durante la investigación, la fiscalía y la policía decían todo el tiempo: "Como el (acto sexual) se llevó a cabo en una habitación cerrada, sólo las personas involucradas pueden saber la verdad", y describían el caso como una "caja negra". Es por eso que los crímenes sexuales tienden a no ser muy visibles, y la razón de por qué nunca se cree en la narración de los hechos de las víctimas.

Incluso cuando la decisión que era "equivalente a no enjuiciamiento" salió a la luz, yo no tenía idea de cuál era la causa de la decisión.

¿Cómo alumbrar las diversas cajas negras que existen por todo Japón? Yo quería abrir estas cajas, que los que están afuera las consideran impenetrables, para poder iniciar una conversación y un proceso de pensamiento al respecto.

En Japón existe una tendencia a "no hacer alborotos hasta que (el crimen sexual) se olvide". ¿Consideras importante que la sociedad siga esta conversación?

En Japón, parece que hablar de violencia sexual es tabú. Yo quería al menos cambiar esta percepción. Si no podemos hablar de este asunto, nunca vamos a poder cambiarlo.

En tu libro escribes: "No soy una víctima sin cara o sin nombre. Matsuri Takahashi, la empleada de Dentsu que fue empujada al "karoshi" (muerte por trabajo excesivo), pudo cambiar la sociedad gracias a la publicación de su verdadero nombre".

Durante la investigación policial, sentí la presión de ser la "víctima" estereotipada. (La gente en Japón) piensa que si no lloras, nadie va a sentir tu dolor, que si no te enojas, nadie va a entender. Esto es lo que me dijo el investigador. Parece que existe la percepción de que si eres la víctima de un crimen sexual y sigues fuerte, entonces no cabes dentro del estereotipo de "víctima", y la gente sospecha. Yo quería escapar y eliminar el estereotipo de cómo tiene que ser una "víctima" y cómo tiene que comportarse, y mostrar mi verdadero yo y hacer público mi nombre.

Cuando se hizo mi conferencia de prensa en el club de prensa judicial sobre mi caso en Tokio en 2017, me criticaron porque mi ropa permitía ver mi clavícula. "Si hubieras llorado y te hubieras puesto una camisa blanca abotonada hasta el cuello, todo el mundo te hubiera creído", decía la gente.

Para mí esta postura es muy molesta. Yo pensaba: "O sea que ¿ni si quiera vas a oír mi historia si no me visto de cierta forma y me presento con el estereotipo de la víctima?"

¿Crees que la sociedad japonesa se muestra renuente a discutir los crímenes sexuales y intenta pretender que esos crímenes tan serios nunca ocurrieron?

Durante los últimos años, miembros de las familias de las víctimas de diferentes tipos de incidentes, no sólo crímenes sexuales, han podido presentarse en entrevistas. Estas entrevistas son la primera oportunidad para que el público vea a la familia de la víctima. Se enteran de que la víctima tiene un nombre, una cara y cuando ves una prueba de vida en su fotografías, se hace una historia y esta historia te habla. Con esto se logra que la víctima sea no sólo una "persona a la que hay que compadecer", sino alguien con una vida.

'Las víctimas que no se nombran' no logran eso. Yo no tuve que esconderme. Estaba asustada pero nunca dudé en hacer público mi nombre y mi cara. Pero en la conferencia de prensa, en parte para respetar los deseos de mi familia, dejé fuera mi apellido y sólo utilicé mi nombre, Shiori. Como cuando estudiaba en Nueva York siempre me dijeron Shiori, para mi esto fue bastante natural.

¿Cómo reaccionaron tus amigos y familia a la conferencia de prensa?

Mis amigos dijeron que lo hice bien, pero sus opiniones siempre venían con la intención de decir que "hay muchas otros puntos de vista". Con esto me quedó claro que su percepción era negativa.

También debió haber sido difícil para tu familia.

Creo que los miembros de mi familia... tenían muchos conflictos. Escribí sobre esto en mi libro. Pero no he podido hablar al respecto con mi hermana. Ella es muy importante para mí, y le pedí a una amiga que la apoyara. La generación de mi hermana, la generación más joven, están en contacto con internet y las redes sociales, así es que yo creo que ella era la más expuesta a la prensa negativa y a los comentarios.

Lo que más le preocupaba a la gente era mi futuro, y el suyo. Pero yo no podía entender por qué nosotros éramos los que teníamos que preocuparnos por nuestro futuro.

¿Por qué cuento mi historia? Lo hago por mí, por mi familia, y por mis amigos. Desde el principio, me sentí así porque se trata de algo que le puede pasar a cualquiera en cualquier momento. Es de vital importancia que hablemos de esto como sociedad lo más pronto posible para lograr un cambio.

¿Dada tu experiencia, qué dudas te surgieron en relación a los procedimientos para resolver crímenes en Japón?

Desde el principio, la policía dijo: "Estos crímenes sexuales son comunes. No podemos tomar el caso (debido a las dificultades para resolverlo)". Cuando escuché esto pensé: "¿Qué?" Y todo el tiempo preguntaba a la persona encargada de mi caso: ¿Por qué? ¿Por qué?" y todo lo que él decía era: "Porque eso es lo que me dijo el fiscal. Me parte no saber qué hacer".

Lo que sucede con el sistema judicial de Japón es que tienen un número extremadamente elevado de convictos. Si la gente encargada piensa que casos de cierto tipo no pueden procesarse, o no va a terminar en acusación, pues no los toman. Obviamente que el trabajo de una agencia de investigación es atrapar criminales, pero su trabajo fundamental es investigar. Desde el principio, yo sabía que mi caso reflejaba los grandes problemas del sistema judicial.

Cuando hablaba con los investigadores, muchas veces sentían que estaban equivocados. Tal vez a causa de una necesidad exagerada de determinar si la víctima estaba mintiendo me pedían repetir la historia una y otra vez.

Obviamente tienen que escuchar el punto de vista de ambas parte, pero para decidir si la víctima miente, primero tendrían que buscar evidencias de una mentira. Era doloroso contar la misma historia desde el principio una y otra vez.

En el libro, basado en el reportaje de Shukan Shincho, tú declaras que "la ejecución de la orden de arresto se detuvo abruptamente por la decisión del Detective en Jefe del Departamento de la Policía Metropolitana".

Había circunstancias peculiares y no sé por qué se detuvo la investigación. Mientras escribía este libro, intenté entrevistar al (Detective en Jefe) en repetidas ocasiones, pero hasta la fecha, no he podido hacerlo.

Como no sé por qué no se dio el arresto, me dan ganas de preguntar: "¿La decisión fue arbitraria?" Si de hecho hay casos que pueden servir como precedente, no dejaré de hacer preguntas hasta que me digan qué casos son esos.

Algunos periodistas tratan de cuestionar a la policía, pero creo que no van a obtener respuestas decentes. Espero que aquellos que tengan la oportunidad de hacerlo sigan haciendo preguntas, y yo misma seguiré revisando el tema. Todavía espero respuestas.

En crímenes sexuales, una "excusa" común que utilizan los que lo perpetúan es, "Pensé que se trataba de sexo consensual". Los atacantes suelen utilizar estas aseveraciones para encubrirse en los casos en los que no se dio un claro "sí" que indicara que hubo consenso.

Si no es "sí", no es sí. No es que "la ausencia de 'no' quiera decir 'sí'". Existe una frase en japonés que dice: "No quiero, no quiero, cabe dentro de me gusta". ¿Desde qué perspectiva se dice eso? Es terrible.

Incluso la enmienda reciente no ha relajado el requerimiento de "sexo criminal forzado" para incluir "ataque o intimidación". Pero es muy difícil probar hasta qué punto se puede atacar o intimidar a una víctima.

Incluso si tú sientes que una persona quiere tener relaciones, no puedes estar seguro. Yo creo que esas malinterpretaciones no deberían darse si estás pensando en la otra persona como debe de ser. Puede parecer un problema muy difícil, pero en realidad es muy simple. ¿No sería posible evitar crímenes sexuales si tan sólo si nos preocupamos por saber si la otra persona no quiere tener sexo, si está bien?

En Japón todavía hay gente que piensa que actividades como "tomar con sólo otra persona", "subirse a un coche con sólo otra persona", o "usar ropa provocativa" son una forma de dar consentimiento. Me quedé boquiabierta cuando me di cuenta que tanta gente considera esos actos suficientes para descartar un crimen.

En un estudio que realizó Cabinet Office en 2015, 6.5% de las mujeres entrevistadas contestaron que las habían forzado a tener relaciones con personas del sexo opuesto, y 75% de esas mujeres declararon conocer a la persona que las había atacado. En tu caso, Mike era alguien que conocías.

Considero que es importante que la gente sepa que esto es muy común.

No importa que sea una persona muy cercana, no importa qué tanto confíes en ella, puede pasar. Si se da un acto de violencia, tenemos que escuchar con respeto a la víctima y no tenemos que culparla.

No creo que tu caso sea poco común. Incluso cuando hablo con mis amigas, me cuentan historias de cuando su jefe las invitó a tomar algo, o de cómo reciben mensajes privados en LINE (una plataforma de redes sociales que se usa mucho en Japón). ¿Tenemos que cambiar también la cultura de trabajo de las compañías japonesas?

Aunque existe la presión social de los empleados de participar en comidas después de horas de trabajo, también me pregunto por los riesgos que te obligas a aceptar para participar en esas comidas. Esta cultura de trabajo también tiene que cambiar.

Fuiste excepcionalmente valiente cuando decidiste usar tu nombre real debido al estado actual de la sociedad japonesa. ¿En retrospectiva, qué piensas de haber tomado esa decisión tan difícil?

No me arrepiento. Pero sí extraño las cosas que podía hacer en la ciudad en la que crecí. El otro día que fui a tomar café con un amigo, alguien tomó fotos sin permiso. Me sentí mal por mi amigo también.

Afortunadamente, estoy trabajando mucho en el extranjero, y aunque siento que ya no puedo portarme igual en Japón, tengo confianza en que puedo realizar mi trabajo en otras partes. Si no fuera así, estaría sufriendo mucho más.

Pero si todos los que tengan una experiencia como la mía y se atrevan a hablar tuvieran que dejar sus compañías y sus comunidades, eso sería muy cruel. Creo que es nuestra responsabilidad crear una sociedad en donde las víctimas puedan hablar, recibir el cuidado que necesiten y puedan vivir con tranquilidad.

¿Cuáles fueron las reacciones por tu conferencia de prensa?

Recibo muchos emails. Son de gente que fueron víctimas de sus jefes y que después de considerar su situación decidieron no contarlo a nadie. Recibo emails de gente que dice que tuvieron que mantenerlo en secreto 10 o 15 años.

Incluso después de 10 o 20 años, algunas heridas no cierran. Aún así, creo que la carga podría aligerarse si la sociedad y la gente en su entorno los aceptara mejor. Creo que ésa es una de las cosas que puede hacerse, es una de las cosas que podemos cambiar.

Creo que lo que te pasó a ti me puede pasar a mí y a la gente que quiero. ¿Qué le dirías a la gente que han sufrido lo que tú y que en estos momentos dudan en hacerse oír?

En primer lugar, que no están solas. Eso es lo que quiero decirles.

En segundo lugar, sin importar lo que digan los demás, tu verdad es tuya, y tienes que creerla. Eso es todo lo que yo diría.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost Japón.