UN MUNDO MEJOR

Esto pasa cuando una mujer halaga a quienes la atacan por su cuerpo

Lección número 1 de las redes sociales: No caigas en las manos de los trolls.

03/11/2017 5:04 PM CST | Actualizado 05/11/2017 9:49 AM CST

Ella los mató suavemente con su dulzura.

Hay muchas maneras de enfrentar a los trolls que se dedican a esparcir mensajes de odio en internet.

Lexie Manion, una activista del movimiento Body Positive (aceptación corporal), lo abordó de una manera distinta: se dedicó a hacerle cumplidos a quienes le enviaron comentarios de odio en una fotografía que publicó recientemente.

La joven de 22 años recibió una serie de comentarios repugnantes sobre su cuerpo y su peso, luego de compartir una foto a principios de octubre, según escribió en Cosmo UK.

En respuesta a la noción equivocada de que las mujeres de talla extra sólo se sienten realmente cómodas con sus cuerpos si usan ropa reveladora, Lexie publicó retratos suyos con un top transparente y una sudadera, en la descripción explicaba que se sentía cómoda y confiada con ambos outfits.

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Como mujer, siento mucha presión diaria de verme presentable y bien vestida. Y, como mujer de talla extra, esa presión es mayor ahora que cuando era de talla normal. Creo que en parte eso se debe a que hay mujeres de talla extra que esconden sus cuerpos bajo prendas amplias por mucho tiempo, ya sea porque nos da pena exponer nuestros cuerpos, o porque no teníamos a la mano ropa que nos gustara y nos quedara. Ambas ideas se deben al juicio de la gente. Yo ya tengo en contra un strike por salir a la calle siendo una gorda; la gente me barre o me mira con pena ajena. Un segundo strike en mi contra ocurre cuando no me puedo vestir bien. En este mundo hay una enorme preocupación por la imagen, así que algunas veces tenemos que actuar con base en esa presión. Como soy una mujer, si no me maquillo, me dicen que me veo "enferma" o "cansada" y hasta "fea. Como mujer, si me pongo un outfit sencillo y cómodo, quiere decir que no me "esfuerzo lo suficiente". Y como mujer de talla extra, si me pongo ropa cómoda, me ven como si "no me esforzara", pero más aún me juzgan por ser gorda. Para mucha gente, ser gorda equivale a ser floja/no saludable/asquerosa. Así que me llega otro strike por sus prejuicios, de que un determinado día no le eché ganitas por cómo me vestí. Y ahora resulta que, al haber aceptado mi cuerpo de gorda, la gente también espera que siempre me ponga ropa atrevida. Por eso ahora les digo que ¡al diablo con las reglas! Si quieres andar fodonga (y así ando, los días en que no quiero resaltar), eso no debe restar confianza o valor. No tienes que lucir siempre como si quisieras que te dieran un 10. Lo que importa es que te sientas un 10, o que le eches ganas para ganarte esa calificación (¡pues mereces sentirte bien por ti misma!). Podremos tener días en que no nos queremos maquillar, o ponernos ropa pegada, u outfits más arriesgados. Pero eso no quiere decir que nos odiamos o que finjamos sentirnos con confianza todo el tiempo. Simplemente no importa porque no tiene importancia. Una no está obligada a llevar ropa reveladora, o ponerse menos prendas, o ponerse cosas entalladas (¡a menos que así lo quieras!) para probar tu confianza o que aceptas tu cuerpo. La confianza no tiene que ver sólo con cómo nos vemos, también tiene que ver con la manera en que hablamos y en cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás.

Cuando Lexie empezó a recibir los mensajes de usuarios que respondían a su postura con palabras de odio, primero pensó en poner su cuenta como privada, luego en bloquear a los trolls y finalmente en contestarle a cada uno.

En su artículo escribió que seguía sintiéndose frustrada e "impotente"; sin embargo, empezó a enviarles mensajes directos con cumplidos "genuinos", sobre algo tan simple como sus sonrisas o sus outfits.

"A pesar de que no tenía muchas expectativas, esperaba que ellos se sintieran forzados a reconocer que habían trolleado a una persona auténtica y con sentimientos, y que eso los inspirara a pensar dos veces la próxima vez que fueran a molestarme a mi o a otra persona", escribió.

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Antes le daba la vueltas al argumento de que sólo quería 'glorificar la gordura'. Esas palabras me apenaban porque me hacían cuestionar lo que hacía. '¿Estoy compartiendo un mensaje de algo que me da orgullo? ¿Está bien lo que hago?'. Y, a fin de cuentas, '¿estoy glorificando la gordura?'. Ahora me doy cuenta de que sí estoy glorificando la gordura. Y lo digo con orgullo y no escondiendo mi cara por la pena. Si esto les ofende, piensen en esto: Estoy enferma, pero, ¿eso qué tiene que ver con mi propio valor como persona? Es probable que les tome un tiempo desaprender lo que les han enseñado, o quizá no tengan la voluntad para ello, pero para mí, el peso no tiene nada que ver con el valor de una misma. Soy, relativamente, una buena persona; no me dedico a ofender a los demás y, si así fuera, les ofrezco disculpas; les envío mi amor. Yo me dedico a echarle ganas para ser saludable mental y físicamente. Soy una buena amiga, soy compasiva... Y, sí, sucede que soy una gorda. Entonces, ¿por qué mi apariencia les preocupa mucho a ustedes, extraños, que no me conocen y que no les interesa mi bienestar o algo de mí más que mi perfil en las redes sociales? ¿Por qué atacan todas mis cualidades cuando se dan cuenta de mi imagen? Para mí, ustedes tienen su valor, son buenas personas y merecen cosas buenas. También creo que el mostrarme así y vivir libremente a pesar de las críticas es algo revolucionario. Mostrarse valiente en un cuerpo con gordura en esta época es algo valiente, puesto que vivimos en una sociedad que avergüenza y deshumaniza a quienes estamos 'demasiado gordos'. Nos ven siempre como indignos e inútiles. Así que por ello vamos a retomar el poder y demostrar que nuestro valor lo significa todo. Confrontar los estándares de belleza y el sistema actual que evita que los gordos vivamos libremente es una revolución. Espero que eso se elimine algún día. Espero que un día dejemos que todos vivan como quieran, y se enfoquen en quienes somos como personas. Y ese día, es hoy. Así que aquí me tienen. Glorifico la obesidad. También glorifico ser más saludable, física y mentalmente, algo en lo cual trabajo duramente, tanto en el gimnasio como en mi terapia. Y estoy orgullosa de glorificar el amor y no el odio.

Lexie dijo que sólo recibió "un puñado" de respuestas a sus cumplidos, y que quienes se tomaron la molestia de escribir ya no lo hicieron con odio.

"Esto me llevó a pensar que provoqué cierto impacto, al tiempo que me ayudó a sobrellevar la situación de una manera en que sentí auténtica", escribió.

Manion le dijo al HuffPost que hacer estos cumplidos al principio fue un reto, pero luego se fue haciendo más fácil.

Un comentario fue especialmente revelador.

"Le escribí a una chica que me había comentado: 'Qué asco. Sigo asqueada'". Le respondí diciéndole que me encantaba cómo se deletrea su nombre, que era único y bonito. Ella respondió con un: 'Aww, gracias. ¡También me encanta el tuyo!'. Creo que esa interacción fue muy interesante porque aparentemente ella no se había dado cuenta de que yo era la misma persona a la que le había dirigido un horrible comentario unas horas antes. Creo que esa interacción demuestra que hay una desconexión en las redes sociales".

"La gente cree que puede decir y hacer lo que quiera, pero nada de lo que pasa en la red es realmente anónimo. El perfil de esa chica lleva su nombre, así como sus fotos. La gente tiende a pensar que sus palabras y acciones no tendrán consecuencias en la red. Es fácil que escriban algo y lo envíen. Lo cual es algo muy diferente a decir las cosas de frente".

No hay una manera exitosa de manejar a los trolls, pero la ciencia sugiere que el método de Lexie tiene beneficios. En un estudio de 2010 que se publicó en el Journal of Social Psychology se probó el impacto que los actos de amabilidad tienen en la felicidad propia. Para ello, se dividió a los participantes en tres grupos durante diez días; uno incurrió en actos diarios de amabilidad, otro probó algo nuevo cada día, y el tercero no tuvo instrucciones. La gente que probó algo nuevo o que realizó actos de amabilidad "experimentó un enorme empujón en sus niveles de felicidad". En el tercer grupo no se registraron cambios en sus actitudes.

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Anoche salí a pasear a mis perros con mi mamá. Esos paseos son de 1 kilómetro y medio. Se ha vuelto muy difícil entrenar todo ese tiempo de un jalón, pero es un logro para mí, aunque mi espalda baja me duela, y me agote y se me acabe el aire. Mi meta es llegar a completar la caminata con poco dolor, o sin que me duela, y que no me cueste trabajo hacerlo. Y, por cierto, incluso cuando estaba esbelta también estaba fuera de forma, por lo que siendo flaca tampoco es como que estuviera sana. Estar delgado no siempre significa que estés sano. En términos de fuerza y habilidad, no estaba en mejor forma física cuando era talla 10 que ahora, que soy talla 24. Así que... Mientras me recupero de mi desorden alimenticio, jamás me impondré una meta que tenga que ver con mi peso o mi talla. Ahora tengo un mejor control sobre mi propia vida y mi camino, el cual puede tener menos que ver con cifras, lo cual significa que tengo más libertad. Estoy basando mi salud y recuperación en cómo me siento, mental, emocional o físicamente. Luego del paseo de anoche, llegué a casa y me puse a llorar. No sé por qué. Creo que tiene que ver con la forma en que contengo las emociones... Eso es algo en lo que me concentro para desaprender cada día. A lo mejor sentirme mejor físicamente provoca que mi cuerpo se dé cuenta de que estaba aferrada a cosas que me lastimaban emocionalmente. Aunque no me gusta llorar, y aunque no me gusta caminar casi dos kilómetros, me siento mejor luego de esas dos experiencias. Pero eso no quiere decir que el ejercicio le alivie la depresión y las cosas negativas a todo el mundo. Tampoco quiere decir que sea la solución de todas las cosas. Ponerme en forma no va a arreglarlo todo. Tengo que seguir trabajando en muchos aspectos de mi vida. Y siempre habrá cosas que no pueda controlar. Sin embargo, si elijo por mí misma y si aprendo a pedir ayuda y escucho lo que me dicen mi mente y mi cuerpo, creo que estaré dando pasos en la dirección correcta. No creo que sean los pasos definitivos, pero sí son una pieza en este rompecabezas. Moraleja: No necesitas cambiar de la noche a la mañana. Y, en realidad, ni siquiera es que tengas que cambiar. Más bien, puedes crecer. Así que hay que echarle ganas para llegar a tu meta y crecer con el apoyo de quienes te rodean. Podrás hacerlo".

"El éxito de los "actos amables" podría deberse al elemento potencial de la adopción novedosa de los efectos neutralizantes", escribieron Anat Bardi, profesora del Royal Holloway, de la Universidad de Londres, y Kathryn E. Buchanan, de la Universidad de Essex, autores del estudio.

"De igual manera, los participantes del estudio que realizaron cinco actos de amabilidad diarios durante una semana tuvieron un mayor incremento en su felicidad que aquellos que realizaron cinco actos durante una semana, probablemente porque realizar los actos de manera frecuente los llevó a adaptarse más rápidamente",

Lexie, quien comparte abiertamente su desorden alimenticio, recibió enormes muestras de amor de sus simpatizantes en las redes sociales. Ella escribió en Instagram que ese apoyo es, en parte, lo que la anima a seguir posteando.

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Mucha gente que padece desórdenes alimenticios no figura mucho debido a su apariencia, ya sea por su color de piel, su género, su edad, sus limitaciones físicas, su sobrepeso, etc. Para los medios, es como si nosotros solo existiéramos para esas ocasiones en las que nos miran como "ejemplos de las minorías", e incluso entonces nos atacan aquellos a quienes no les gustan estas iniciativas de inclusión. Incluso quienes realizan campañas sobre la aceptación del cuerpo y aseguran representar a TODOS los tipos de cuerpos, temen exponer un cuerpo gordo, con cicatrices y estrías como el mío. La verdad es que yo existo. Y muchos, muchos otros cuerpos que se exhiben menos que el mío, también existen. Existimos. Podré estar trabajando en mejorar mi salud física y ponerme en forma (porque quiero hacerlo para mí y para mis seres queridos), pero sigo teniendo mi valor y sigo siendo digna de amor con mi peso. No sólo existo cuando me quieran ver, o cuando se dignen a decir que "valgo". Así es como #RecuperoMiCuerpo. Y no me avergüenza. Merezco ser vista y escuchada, junto con mis compañeras en este viaje de recuperación que no se ajustan al molde de "mujer blanca y delgada" que hemos propiciado que sea el ÚNICO tipo de cuerpo válido para todos los que padecemos de desórdenes alimenticios. Los que sufrimos desórdenes alimenticios no tenemos un "look". Los desórdenes alimenticios afectan a TODOS los tipos de personas. Por lo tanto, "la recuperación vale para todos".​​

"Este mes de exposición en los medios fue más una victoria para mí que para ustedes", escribió Lexie a sus seguidores. "Mientras más levantemos la voz y destruyamos esas barreras de manera positiva y empoderadora, haremos más por normalizar nuestra labor, con lo cual tendremos que trabajar aún más fuerte. Sí, es increíble darle a una gorda la oportunidad de salir en escena un par de días, pero hay mucho más por hacer".

Ciertamente hay mucho más trabajo por hacer, tanto para terminar con el acoso dañino como, en un nivel más amplio, cambiar las percepciones de belleza en nuestra sociedad. No es fácil actuar con amabilidad hacia las personas que nos hacen daño, pero el enfoque de Manion es un gran recordatorio de que el amor supera el odio.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost EU.