ESTILO DE VIDA

Harvey Weinstein no puede echar la culpa de sus ataques a una "adicción al sexo"

El comportamiento sexual compulsivo no tiene que ver con violar un consenso.

16/10/2017 8:30 AM CDT | Actualizado 16/10/2017 2:43 PM CDT

Supuestamente Harvey Weinstein está recibiendo tratamiento en un centro en Arizona que trata la adicción sexual luego de más de 20 acusaciones de conducta sexual inapropiada, acoso y ataques sexuales que se dieron a conocer. Hace unos días se revelaron algunos emails en que el ejecutivo suplicó a los CEOs y a otros magnates que lo apoyaran antes de que lo despidieran de The Weinstein Company y prometía que buscaría ayuda psicológica.

"Todo lo que pido es que me den permiso de faltar para tomar un tratamiento intensivo y ayuda. Ya sea en un centro de ayuda o en cualquier otro lugar, permítanme resucitar con una segunda oportunidad", supuestamente escribió Weinstein. "Muchas de las acusaciones son falsas y ustedes lo saben pero con terapia y ayuda, como lo han hecho otras personas, yo podría hacerlo".

La decisión de Weinstein de buscar un tratamiento para demostrar su arrepentimiento no es bien visto porque los expertos dicen que este ofrecimiento puede hacer que se equipare el abuso con la adicción sexual.

"Soy un profesional de la salud mental y estoy harto de que se use la terapia como una herramienta de las relaciones públicas para tratar de esconder un mal comportamiento".

Falta ver si Weinstein tiene un problema que pueda diagnosticarse. Pero las críticas que provocó con su ofrecimiento están fundamentadas: la conducta sexual compulsiva no tiene que ver con violar el consentimiento en las relaciones sexuales.

Aunque los comportamientos sexuales arriesgados o que ponen en peligro la salud son problemas de salud mental que pueden atenderse, la adicción sexual en sí misma no se clasifica como una enfermedad mental, dice Kathryn Starmoulis, consejera con licencia de salud mental que se especializa en temas de género.

El DSM-5, el manual de cabecera para el diagnóstico de los trastornos mentales en EU, no incluye la adicción sexual en su lista de enfermedades. Los expertos dicen que falta evidencia empírica para apoyar su inclusión, y estudios recientes de la UCLA sobre el cerebro humano corroboran esta teoría.

Además, usar la terapia como remedio para un comportamiento criminal puede enviar señales negativas sobre el apoyo psicológico. La apertura a la búsqueda de terapia es crucial para las personas que se han visto involucradas en el acoso sexual para transformar su conducta, dijo Stamoulis al HuffPost, pero no debe usarse únicamente como medio para disculpar las acciones de una persona.

"La terapia es importante para el abusador sexual porque es una oportunidad para que ponga fin a su comportamiento destructivo", dice Stamoulis. "Por medio de la terapia se confronta a un hostigador, de una forma en que no se juzga a la persona pero si con la verdad del daño que provocaron".

Sin embargo, eso no quiere decir que la persona tiene que recibir perdón automáticamente por su un mal comportamiento o criminal", agregó.

La diferencia entre el comportamiento ofensivo y la adicción sexual

Brendan McDermid / Reuters

Independientemente de que la comunidad médica reconozca formalmente la adicción sexual, los expertos dicen que se debe diferenciar entre esos comportamientos y las conductas sexuales que involucren actos de abuso.

Chris Samuels, directora del Instituto del Tratamiento y Entrenamiento sobre Adicción Sexual en Nueva York, enfatiza que la mala conducta sexual y lo que podría catalogarse como adicción sexual pueden ocurrir al mismo tiempo, pero se trata de temas diferentes.

"El autor (de una mala conducta sexual) es oportunista, lo motiva a menudo la dinámica del poder y con frecuencia se autojustifica sin remordimientos", afirmó. "El adicto sexual, en contraste, lidia constantemente con impulsos compulsivos que lo llevan a actuar como válvula de escape, busca alivio emocional para el estrés más que buscar el ejercicio del poder sobre alguien más, y rara vez siente culpa o vergüenza por su comportamiento".

Alguien que tiene un evidente comportamiento de adicción sexual podría ver ese desorden como una manera que le proporcione un alivio físico o mental, dijo Samuels.

"Debido a que el sexo 'funciona', el individuo podría recurrir a ello con frecuencia como si fuera una panacea", dijo la experta. "Claro que con el tiempo esa solución mágica se vuelve en el problema central".

La manera en que el comportamiento sexual podría considerarse como un problema de salud mental

Stamoulis dice que es posible que una persona se pueda sentir psicológicamente obligada a incurrir en actos sexuales. Esta hipersexualidad podría ser un síntoma de un desorden mental; sin embargo, por sí misma no es sino parte de algo más complejo.

"El ataque sexual no es lo mismo que la práctica del sexo. El factor del consentimiento es crucial", dijo Stamoulis. "Si alguien hostiga repetidamente a alguien, o la persigue o se masturba delante de alguien que claramente se muestra incómoda o que dice no, podría recibir un diagnóstico más apropiado, una especie de desorden parafílico como el desorden de sadismo sexual" (el cual es una condición catalogada como un desorden de salud mental de acuerdo con el DSM-V).

Algunos expertos trabajan para que la adicción sexual sea un desorden más fácil de reconocer en estudios y protocolos de tratamiento.

"La comunidad intenta cambiar eso", dice Rich Kieling, trabajador social certificado y director del Centro para el Desarrollo Personal y la Creatividad de Nueva York. "Hay muchos expertos clínicos en esta área que le dan el trato de adicción y cada vez gana más legitimidad como una adicción real a pesar del DSM".

Kieling dijo que los temas psicológicos subyacentes como el trauma infantil frecuentemente son la base de las adicciones sexuales, y es relevante que los expertos ayuden a los pacientes a fin de que los superen así como la misma necesidad del sexo.

El tratamiento para este tipo de tópicos varía. Por ejemplo, el Centro para el Desarrollo Personal y la Creatividad ofrece opciones como terapia verbal, programas de 12 pasos similares al de Alcohólicos Anónimos, psicodramas (en donde los pacientes actúan diferentes escenarios y los confrontan utilizando técnicas cognitivas que ahí les enseñan), y terapia grupal.

A fin de cuentas, dice Stamoulis, es importante que quien tenga que lidiar con un desorden mental (relacionado con el sexo o similar), busque ayuda profesional. La terapia no produce enmiendas o excusa los comportamientos. Pero, si se ejecuta con propiedad y se le da seguimiento por parte del paciente, es un método respaldado clínicamente para llegar al crecimiento personal y garantizar que no se produzcan más daños al paciente y a los demás.

"Creo que todos se podrían beneficiar al recurrir a los expertos en salud mental", dijo Stamoulis. "Por lo menos, da la oportunidad de enfocarse en uno mismo y aliviar el estrés. Y, en el mejor de los casos, puede ayudar a quienes sufren, darles conocimientos y ayudar a que la gente llegue a sus metas".