ESTILO DE VIDA

Netflix está visibilizando los problemas de salud mental, pero ¿está ayudando?

Los inconvenientes podrían ser demasiado peligrosos.

10/10/2017 9:03 AM CDT | Actualizado 10/10/2017 9:12 AM CDT

Al dar más visibilidad a la salud mental, la plataforma audiovisual Netflix está generando un mayor diálogo sobre sus efectos. No obstante, visibilizar el asunto no siempre trae buenas consecuencias; la línea que separa los beneficios de los inconvenientes se está difuminando conforme Netflix y otros medios de entretenimiento abordan distintos temas relativos a la salud mental.

Hace poco, Netflix estrenó Hasta los huesos, una película protagonizada por una joven llamada Ellen (interpretada por Lilly Collins) que inicia un tratamiento para su anorexia. La película recibió tanto críticas como elogios por su detallado retrato de los trastornos alimentarios. Sus defensores se alegran de que por fin se cree a través de este tema un diálogo a nivel internacional.

"La franqueza y el sufrimiento de quien sufre anorexia nerviosa quedan plasmados con precisión, de modo que, en ese sentido, sí que se muestran los síntomas habituales, y todos aquellos implicados en el proceso de recuperación de estas enfermedades deberían estar agradecidos por este proceso de concienciación", opina Robyn Cruze, del centro de tratamiento Eating Recovery Center.

Que haya diálogo es fundamental para una buena educación de la salud mental. Pero eso no es lo único que hace falta para que dicha concienciación sea positiva y productiva, según Dan Reidenberg, director ejecutivo del Suicide Awareness Voices of Education, una organización dedicada a la prevención del suicidio. Según él, también existe la responsabilidad de mostrarles a aquellas personas que están lidiando con problemas de salud mental que curarse es posible, y Hollywood tiene un papel destacado en esa responsabilidad.

"Estos programas están tratando temas de los que se debería estar hablando. El modo en que se aborde marcará la diferencia. Tenemos que hablar de las enfermedades: qué son y cómo se pueden curar", asegura Dan Reidenberg.

Netflix

H

¿Cómo puede ayudar y perjudicar una película a la concienciación sobre la salud mental?

Para bien o para mal, lo que la gente ve en la tele tiene sus consecuencias en el mundo real. Tomemos como ejemplo Hasta los huesos. Para los que nunca hayan sufrido los efectos debilitantes de un trastorno alimentario, algunas escenas de la película pueden ser incómodas de ver, y esa es la cuestión. Hasta los huesos trata de hacer ver que los trastornos alimentarios son enfermedades peligrosas que han de tomarse muy en serio, no como algo de lo que puedas "deshacerte" tomándote un buen plato de comida.

"La película muestra algunos de los comportamientos que pueden desarrollar quienes sufren trastornos alimentarios, en ningún momento los pasa por alto. Sin embargo, esta concienciación también les llega a muchas personas que igual no quieren saber qué es un trastorno alimentario o qué consecuencias tiene", advierte Robyn Cruze.

Precisamente ahí radica uno de los problemas que preocupa a los expertos: la película no solo la ven quienes no conocen lo que es un trastorno alimentario o quienes nunca lo han sufrido; también la ven quienes están lidiando con uno. Es en ese punto donde el asunto se complica, según Victor Schwartz, director médico de la Fundación Jed, especializada en salud mental.

"Estos filmes intentan reflejar algunos temas como el suicidio y los trastornos alimentarios de forma aterradora, pero el problema es que, para algunas personas, el mensaje tiene unas repercusiones distintas. Aunque estos comportamientos son perturbadores para la mayoría de la gente, a otras personas puede resultarles algo incitante o retorcidamente atractivos".

Claire Mysko, directora general de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios de los Estados Unidos, advierte que algunas escenas de Hasta los huesos aumentan el riesgo de que algunos televidentes perciban el comportamiento de la protagonista como algo inspirador en vez de disuasorio, especialmente aquellas personas que aún se encuentran en las primeras etapas del tratamiento.

"Imploro a aquellas personas que estén en tratamiento o sufriendo en silencio cualquier trastorno alimentario que piensen detenidamente lo mucho que este tipo de escenas podrían afectarles", dice Claire Mysko.

Todo esto es aplicable a la serie de Netflix Por 13 razones, que recibió duras críticas de diversas instituciones para la salud mental al poco tiempo de su estreno. Muchos expertos se mostraron preocupados por la representación embellecida y gratuita que la serie hacía del suicidio. Los creadores respondieron que la intención era que la serie fuera perturbadoramente real con el fin de mostrar las consecuencias del daño autoinfligido.

Sin embargo, ese razonamiento quizás no pueda aplicarse a quienes padecen una enfermedad mental. A aquellos que sufren trastornos alimentarios o tienen tendencias autolesivas, esas escenas no les resultan incómodas. De hecho, podrían ser tomadas como modelo, según defienden los expertos.

Las investigaciones demuestran que las representaciones detalladas y embellecidas de los comportamientos autolesivos en los medios de comunicación (ya sea en las noticias o en las series y películas) pueden resultar inspiradoras para quienes están tentados de seguir el mismo camino. Una investigación del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos demuestra que el riesgo de suicidio aumenta cuando se describen públicamente los detalles del método.

¿Qué deberían tener en cuenta los televidentes y los creadores?

Una película o una serie no puede satisfacer a todo el mundo. Si el objetivo es simplemente entretener, Victor Schwartz afirma que probablemente incumple lo que los activistas de la salud mental consideran ético en relación con la representación de los problemas de salud, los trastornos y los suicidios.

"Es un desafío porque las pautas que establecen los medios de comunicación con respecto a los asuntos de salud mental buscan que la historia sea lo menos dramática posible, y precisamente la clase de cosas que hacen que la historia sea tan atractiva son las que queremos evitar. Por eso es muy complicado narrar estas historias sin levantar ampollas", explica Victor Schwartz.

Los guionistas de Hasta los huesos y de Por 13 razones han hablado abiertamente de sus decisiones creativas, entre las que se encuentra desvelar sus problemas personales con las enfermedades mentales y cómo consiguieron salir adelante.

Marti Noxon, guionista y directora de Hasta los huesos, admitió recientemente que no a todo el mundo le va a gustar el contenido de su película:

"Cada experta querría hacer una película diferente. Cada experta opina que su forma de enfocar la enfermedad sería más adecuada que el enfoque de la película. Y la película solo es auténtica porque es una historia propia. Es mi historia y me ocurrió realmente".

Y tiene razón. No hay un único tratamiento para las enfermedades mentales, de modo que reflejar todos los métodos es algo excesivo para una sola historia. Sin embargo, existen modos para reducir los problemas que pueden provocar a determinados televidentes.

Uno de esos modos es mediante carteles de advertencia, algo que Netflix se ha tomado muy en serio. En Hasta los huesos, antes del inicio de la película, aparece un cartel de advertencia para que el público tenga cuidado. Por 13 razones también añadió advertencias por el estilo tras recibir una avalancha de críticas por su falta de precaución.

Otra forma de limitar las consecuencias es proporcionar recursos de atención médica y psicológica al final del filme. Por 13 razones ofrece información adicional con datos sobre la salud mental y dónde buscar ayuda. El elenco de Hasta los huesos, por su parte, rodó un anuncio de servicio público sobre trastornos alimentarios, pero algunos expertos habrían preferido que dicho anuncio hubiera sido incluido en la película, no publicado de forma independiente.

En el caso de Por 13 razones, algunas instituciones de salud mental incluso discreparon en el modo en que se describía la búsqueda de ayuda. Cuando Hannah, la protagonista, acude al orientador escolar, este básicamente la ignora, algo que, en última instancia, contribuye a su decisión de suicidarse.

"El mensaje que esa escena transmite a los niños que se estén planteando pedir ayuda es muy preocupante", señala Victor Schwartz.

Crear una nueva narrativa más sensible acerca de los problemas de salud puede suponer un desafío muy complejo y, a veces, problemático. Aunque visibilizar el problema es un buen punto de partida, no debería ser el objetivo final si lo que queremos es superar la estigmatización que envuelve los problemas de salud mental.

La pelota está ahora en el tejado de los creadores y las compañías cinematográficas, como Netflix, pero también el público tiene la responsabilidad de hacer un esfuerzo por comprender estos problemas y mostrar mayor empatía con ellos. Solo con eso se lograría que más gente buscara tratamiento.

"Espero que el diálogo se prolongue y que las próximas películas y series que hagan sobre estos temas profundicen en la complejidad de estas enfermedades y en la diversidad de la gente que las sufre", concluye Claire Mysko. "Todo el mundo merece curarse".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.