INTERNACIONAL

Esta maestra inmigrante enseña habilidades para empoderar a las refugiadas

Una migrante india en Ohio creó un nuevo programa que ayuda a las mujeres de Bután a ser independientes económicamente hablando.

04/10/2017 12:42 PM CDT | Actualizado 04/10/2017 12:42 PM CDT
Manju Rastogi
Dawn Creations

Cuando la especialista en planeación financiera Manju Rastogi llegó de la India a EU en 1969, se sintió más sola que nunca. Había sido sobrecargo y se casó a los 21 años y llegó a Troy, Ohio, para empezar una nueva vida con su marido de aquel entonces. "Fuimos los único indios en aquella ciudad durante tres o cuatro años, así es que estábamos muy aislados sin familia y sin nadie que nos enseñara nada", dijo al HuffPost.

La situación empeoró cuando empezó a tener problemas en su matrimonio y tuvo que criar a dos hijos mientras se acostumbraba a la vida en un nuevo país.

"Tenía que encontrar un trabajo que me permitiera saber que mis hijos y yo estaríamos bien en caso de que algo sucediera", dice.

El reto de encontrar un trabajo en la que pudiera aplicar sus habilidades fue más difícil de lo que pensaba. En 1976, dejó Troy y se mudó a Akron para conseguir un certificado de maestra, pero regresar a la escuela no se acomodó en su vida debido a que se necesitaba mucho tiempo e inversión económica. Apareció una oportunidad de trabajo en planeación financiera y a pesar de su falta de experiencia, decidió intentarlo y "aprendió el oficio".

"Con el tiempo me volví muy buena en eso y se convirtió en mi carrera".

La lucha para establecerse en Ohio y encontrar un lugar en el mercado de trabajo no sólo es una gran carga para inmigrantes indias como Rastogi. Historias como las de ella se han repetido a mayor escala desde 2008 porque los refugiados de Bután empezaron a llegar al estado provenientes de los campos de las tierras bajas del sudeste de Nepal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR).

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Esto sucedió como resultado de un ofrecimiento de la administración de George W. BUsh en 2007 para aceptar a 60 refugiados de Bután con ascendencia nepalí. Aunque los refugiados habían llegado a Nepal en 1990, cuando miles fueron deportados durante la limpieza étnica de Bután, nunca se integraron a aquel país y quedaron aislados en los campos de la ONU:

A pesar de las esperanzas de que Nepal le ofrecería a los refugiados de Bután la ciudadanía, la inestabilidad política canceló esta opción y se buscó la reubicación en un tercer país para ofrecerles mejores condiciones de vida a los refugiados.

Ohio fue uno de los principales destinos de los butaneses y según cifras de 2015 hay alrededor de 4000 refugiados de Bután viviendo en el área de Akron.

La llegada de los refugiados le recordó a Rastogi su propia historia de inmigrante.

"Quería ayudar a la gente que enfrentaba los mismos problemas que yo 40 años antes", le dijo al HuffPost.

La mayoría de los refugiados venían directamente de los campos de Nepal y no tenían idea alguna de la vida en EU y estaban teniendo muchos problemas para establecerse en la ciudad. Al principio estaban concentrados en algunos apartamentos, a los que se dirigió Rastogi para ofrecer ayuda.

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"La vida en los campos estaba muy restringida, especialmente para las mujeres", explica Rastogi. Aunque los jóvenes tenían un nivel de educación más alto, los mayores apenas sabían leer".

"Al hablar con ellos me di cuenta de que estas mujeres necesitaban tanto el dinero que cualquier ayuda que pudiéramos ofrecer tenía que estar relacionada con un proyecto que les permitiera ganar dinero para que entonces fuera interesante para ellas".

"Algunas aprendieron a coser en los campamentos y por eso tuvimos la idea de Dawn Creations", dice Rastogi.

DAWN (Desarrollando Alternativas para Mujeres en Nuevas Comunidades) se fundó en 2013 con el objetivo de ayudar a las mujeres de Bután a mejorar sus habilidades de costura para que alcanzaran un nivel competitivo en EU, al tiempo que se proveía apoyo a la comunidad, empoderamiento y un lugar seguro en el que fueran aceptadas. La idea era darles los recursos necesarios para que pudieran trabajar como costureras autoempleadas.

Para comenzar la organización, Rastogi recolectó donaciones de las comunidades locales de Bath y Fairlawn, como máquinas de coser, implementos para hacer colchas y seda india. Sin embargo, pronto se dió cuenta de que los objetos de segunda mano no serían suficientes para producir material de alta calidad. La solución fue aplicar para becas como la de la Knight Foundation o de la Hillier Family Foundation, que otorgaron a la organización 17 mil dólares para comprar nuevas máquinas, telas y abastecimientos.

dawn creations
Students are now able to produce a wide range of unique pieces.


La organización sin fines de lucro pudo entonces ofrecer clases gratis y pagar a sus estudiantes por el tiempo que dedicaban a la producción del producto hecho a mano, lo que les dió la oportunidad de vender sus artículos a fundaciones o venderlos en fiestas privadas para recolectar fondos.

A pesar de los diferentes niveles de experiencia, los estudiantes producen una gran variedad de piezas únicas como jabón afelpado, mascadas de seda, bolsas para tapetes de yoga, tapetes de tela reversible para yoga hechos de saris de algodón, cobijas kantha, estuches de seda para iPads, fundas para cama y cojines. Se quedan con el 80% de las ganancias y el resto se utiliza para gastos sin fines de lucro. El precio varía de 10 a 50 dólares por producto.

Dawn Creations proporciona a cada estudiante una máquina de coser, una mesa, herramientas para cortar y material que pueden llevar a casa. Para quedarse con el equipo tienen que asistir al menos dos años a las clases que dan un grupo de voluntarias. Las reuniones se dan dos veces al mes los sábados, de 10:30 a 1:30 en el Centro Comunitario de Patterson en North Hill en Akron.

Dawn Creations
With the money from the products they sell, many women were given a chance to carve a path to a better life in Akron.

Las clases no sólo consisten en lecciones de costura, las butanesas también aprenden a comunicarse, a vencer su timidez, a hablar con la comunidad local a ganar confianza para poder levantar la voz en sus hogares y para tener un buen empleo.

Con el dinero de los productos que vendieron, algunas mujeres pudieron hacerse de una buena vida en Akron. Según cuenta Rastogi, una costurera se compró un departamento con el dinero que obtuvo de vender sus productos.

"Tenemos que cambiar la programación de sus mentes para que se empoderen y para animarlas a que busquen más cosas", dijo al HuffPost. "En los campos se acostumbraron a trabajar para alguien y a hacer lo que les decían, ahora tienen que ser sus propias jefas y decidir lo que quieren hacer".

Para sus siguientes pasos, Rastogi espera encontrar más compañías que compren los productos de las refugiadas. Últimamente empezaron a aceptar refugiadas de otros países, como del Congo, Pakistán y Afganistán. Para las siguientes clases las estudiantes más avanzadas tendrán la oportunidad de ser mentoras y maestras de las principiantes.

"Se trata de un esfuerzo comunitario, es una calle de doble sentido", explica Rastogi. "Akron ha cambiado mucho a causa de la población de refugiados que llegó. Los refugiados dan servicios de buena calidad y la comunidad les corresponde con aceptación y enseñanza", dice.

Este artículo se publicó originalmente en la edición estadounidense, HuffPost US.